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Del Repas a Rancagua: Gendarmería recomienda traslado inmediato de comandante Ramiro y así evitar “trato inhumano”

La Unidad de Derechos Humanos de la entidad penitenciaria realizó una visita inspectiva por instrucción del Séptimo Juzgado de Garantía. En el informe establecieron que la permanencia de Hernández Norambuena en Santiago podría vulnerar sus garantías al tratarse de una persona mayor con varias patologías.

Mauricio Hernández Norambuena declara ante Mario Carroza

En atención a las condiciones de seguridad y en función de su calidad de interno de alta connotación pública, a inicios de junio Gendarmería dispuso el traslado de Mauricio Hernández Norambuena, conocido como comandante Ramiro, desde la cárcel de Rancagua hasta el Recinto Especial Penitenciario de Alta Seguridad (Repas).

De manera continua la institución toma estas medidas que responden a la seguridad institucional, además de abordar condiciones de habitabilidad y exigencias operativas específicas de cada recinto, asegurando la protección de los derechos fundamentales de las personas privadas de libertad”, se informó en ese momento por parte de la institución penitenciaria.

Sin embargo, con el correr de las semanas se sumaron nuevos antecedentes. Tras una presentación de la abogada del condenado, Yanira González, el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago dispuso la concurrencia de efectivos del departamento de Derechos Humanos de Gendarmería para que constataran las condiciones en que se mantiene recluido.

La visita se materializó el lunes 16 de junio, y tras recorrer la unidad y entrevistarse tanto con Hernández Norambuena como con el alcaide del recinto, los profesionales concluyeron sugerir el traslado inmediato del exfrentista. Esto, en razón de que se trata de un adulto mayor que padece una serie de patologías.

Mantenerlo en las dependencias de Avenida Pedro Montt, como se indicó, “puede conllevar a un trato inhumano contrario a lo establecido” en la normativa internacional suscrita por Chile.

En atención a los antecedentes, se dispuso que el informe en cuestión sea debatido en la audiencia fijada para este miércoles 24 de junio, y se pidieron nuevos antecedentes tanto al Repas como a la cárcel de Rancagua para el análisis de la situación.

En el intertanto que se decide dónde deberá permanecer, como se lee en una resolución firmada por la jueza Carolina Gajardo, los funcionarios que desempeñan labores en el Repas deberán adoptar las medidas necesarias a fin de asegurar las condiciones mínimas que requiere Hernández Norambuena, “atendido la calidad de persona mayor”.

Mauricio Hernández Norambuena declara ante Mario Carroza

Situación en el Repas

En el informe del Departamento de Derechos Humanos, se lee parte de la entrevista realizada al alcaide del penal, coronel Edgardo Cáceres, quien hace presente que el interno no le ha hecho solicitudes, que lo visitó personal del INDH y que ha concurrido tanto su hermana como su abogado.

En cuanto a las horas de patio que mantiene Hernández Norambuena, se sostiene que “el alcaide indica que son las mismas para todos los internos que habitan en la sección de Alta Seguridad, esto es, 2 horas en la mañana y 2 horas en la tarde. Señala, además, que los internos de alta seguridad tienen visita una vez a la semana, de 09:30 a 12:00 horas. A diferencia de la sección de máxima seguridad, reciben las visitas en una sala grande (gimnasio)”.

En el documento se indica que el coronel hizo presente que “en esta unidad no hay un plan de intervención porque es una unidad de tránsito, pero sí cuentan con un equipo profesional del Área Técnica y con psiquiatra, psicólogo, dentista, asistente social y kinesiólogo. Tenemos por lo menos las prestaciones básicas”.

De igual forma, se detalla que actualmente en la sección de Alta Seguridad habitan un total de 39 internos y que Hernández Norambuena comparte piso con otros siete internos.

Igualmente, el informe expone parte de la entrevista sostenida con Hernández Norambuena, quien respecto a su estadía en el Repas planteó: “Aquí es bien duro y frío, en la ducha el agua sale muy helada. Todo el entorno lo hace más frío aún, tres veces al día soy allanado y me ponen esposas y eso me afecta, tengo muchos flashes back de mi estadía en Brasil, es estar constantemente reviviendo recuerdos postraumáticos”.

En cuanto a su traslado, también relató que “es una medida descabellada. Tengo 68 años, con varios problemas de salud, es incomprensible el traslado. Los primeros 30 días fue estar igual que en Brasil, fue estar sin nada, me vine con lo puesto. Ha sido un revivir constantemente el trauma de las condiciones que estuve en Brasil. De hecho, sólo a los dos días de llegar acá me pasaron un colchón nuevo en mejores condiciones porque el que había en mi celda era muy delgado y también por suerte ya me llegó una encomienda y puedo tener ropa de cambio y abrigada. Insisto con el frío, en mi pieza pongo todos los días bolsas de nylon en la ventana para que no entre tanto frío y todos los días me las sacan”.

Se le consultó, además, cuál es la diferencia de estar en la cárcel de Rancagua, donde Ramiro dice haber tenido mejores condiciones. Además de tener una tele, “tenía también un calentador de agua, lo que me permitía bañarme con un balde y mezclar agua caliente con helada y no pasar tanto frío. También, gracias a un documental que hice pude tener una silla con respaldo y una lámpara para poder leer y escribir, en cambio acá tengo una banca pequeña, que me incomoda por mi espalda y la luz de la pieza está todo el día encendida y me llega directo a la cara en la noche. Cuando me acuesto en el camarote y me dificulta mucho leer, tengo que leer como escondido, tapándome la cara".

Entre los elementos ponderados por los profesionales para hacer sus sugerencias, se consideró que en el el penal de Rancagua Hernández Norambuena tenia controles de salud más periódicos, una bicicleta ergonométrica para hacer ejercicios y acceso a libros, lo que se estima es beneficioso para fomentar “un envejecimiento activo y saludable”. al que debiese tener acceso.

“El interno describe el Repas como un entorno que no propicia un ambiente adecuado para personas mayores ni condiciones adecuadas para su recreación y descanso, a diferencia de las condiciones de reclusión que tenía en el Complejo Penitenciario de Rancagua”, se releva en el informe.

Por eso es que al final del documento, Gendarmería expone que tomando la Convención Americana de Derechos Humanos y los estándares fijados por la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre el trato digno debido a las personas privadas de libertad, en especial cuando son personas mayores, recomendó “el traslado inmediato” a Rancagua y que allá “se mantengan las atenciones de salud y las acciones o programas de reinserción social a las que tenía acceso antes de su traslado al Repas”.

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