Diez planteles perdieron 7.300 alumnos por la pandemia

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En la Universidad Andrés Bello, la más grande del país, 350 jóvenes abandonaron definitivamente y 870 se fueron de manera temporal.

El apoyo financiero de las casas de estudio no impidió que un grupo importante tuviera que dejar o posponer sus carreras




La crisis económica de las familias chilenas también ha provocado que muchos estudiantes abandonen o renuncien a la universidad o congelen sus estudios, a la espera de que mejore la situación del país y puedan retomarlos en alguna fecha futura. De esta forma, solo 10 universidades perdieron 7.313 estudiantes durante estos seis meses que han transcurrido desde que el Covid-19 registró sus primeros casos en el país.

Por ejemplo, al 30 de septiembre, en la Universidad Técnica Federico Santa María se habían retirado definitivamente 558 alumnos y habían congelado sus estudios otros 1.151, cifras levemente superiores a las del año pasado.

En la Universidad Andrés Bello, la más grande del país, 350 jóvenes abandonaron definitivamente y 870 se fueron de manera temporal, cifras que equivalen al 2,7% de la matrícula.

Alejandro Zamorano, vicerrector de Servicios Universitarios y Asuntos Estudiantiles del plantel, explica que “el impacto de la crisis ha implicado que muchos estudiantes no hayan podido continuar sus estudios, más allá de las medidas que hemos implementado para ayudarles”, lo que implica que “están perdiendo sus proyectos de vida y el sueño de cursar una carrera universitaria”.

Uno de los casos más complejos es el de la Universidad Arturo Prat, donde desertaron 1.120 estudiantes, el 10% de su matrícula. En la Universidad Católica del Norte, a fines de agosto se habían retirado 400 jóvenes, 80% más que los 210 que se fueron el año pasado.

Mary Carmen Jarur, vicerrectora académica de la Universidad Católica del Maule, cuenta que en el primer semestre hubo 341 alumnos que suspendieron sus estudios, 301 los abandonaron y 227 renunciaron a la institución.

“Se ha entregado todo tipo de facilidades para el pago de matrícula y arancel, además de apoyo con beneficios internos”, señala.

En la Universidad Autónoma, dicen que los estudiantes que han anulado, suspendido o se han retirado subieron en 24% respecto de 2019, pero que en total representan menos del 4% de los alumnos de pregrado. En tanto, en la Universidad San Sebastián otros 600 jóvenes tomaron ese camino. En la Universidad de Concepción se registraron 532 suspensiones y 117 renuncias, que representan el 2,6% de la matrícula.

En la Utem, 101 jóvenes desertaron, una cifra marginal, mientras que el 2,9% de los matriculados congeló sus estudios.

“Como universidad es un tema que nos preocupa. No queremos que ningún estudiante tenga que abandonar nuestra universidad por razones económicas, por lo que estamos realizando las acciones de acompañamiento”, dice el rector de la institución, Luis Pinto.

La tendencia se replica en varias otras instituciones: en la Universidad Finis Terrae, la deserción aumentó en 11% respecto de 2019; la U. de La Frontera tiene 491 casos y en la Universidad de Chile hay otros 271 alumnos con el mismo problema. En la Universidad Alberto Hurtado las suspensiones llegaron a 543, el doble de las de un año normal.

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