Por Paula Pareja“Recé mucho” y “un rayo de esperanza”: el sentido relato de Hernán Gil tras ser rescatado luego de ocho días bajo escombros en Venezuela
El guardia de seguridad había perdido la noción del tiempo cuando detectó que sus gritos de auxilio fueron escuchados. Así comenzó un arduo trabajo de rescate. Hoy se mantiene hospitalizado, recuperándose.

Según los últimos reportes, 3.342 personas perdieron la vida producto del doble terremoto que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio. A eso se suman más de 16.,700 lesionados y cientos de viviendas destruidas.
La situación activó rápidamente la ayuda internacional, donde un equipo de Bomberos chilenos especializados se trasladó hasta la zona de La Guaira, epicentro de la tragedia.
Allí, los trabajos de las cuadrillas de emergencia, y en particular del equipo chileno fueron clave para rescatar a Hernán Gil, guardia de seguridad de 43 años, que quedó atrapado en los escombros mientras realizaba sus labores en el subterráneo del edificio donde trabajaba.
Gil estuvo ocho días atrapado bajo los escombros, incomunicado e inmóvil, pero un día vio “un rayo de esperanza”, según relató.
Un equipo de búsqueda dio con su paradero y desde entonces comenzó un intenso operativo para su rescate. La hazaña fue exitosa y Gil fue trasladado hasta un hospital para su recuperación.
En ese centro asistencial, el sobreviviente entregó sus primeras declaraciones a tres días de haber sido rescatado. En entrevista con la agencia France Presse y luego el canal Venevision, contó que el segundo temblor “fue increíblemente fuerte”, y tras escuchar a un vecino decir que se trataba de un terremoto, “todo se derrumbó”.
“Perdí el conocimiento por un momento. Cuando desperté, todo estaba oscuro. A partir de entonces, todo fue incierto”, señaló.

Gil reconoció que “la desesperación” lo “invadió”. El guardia contó que cuando estaba atrapado gritaba y pedía ayuda, esto mientras estaba prácticamente inmóvil y las réplicas se dejaban sentir. “Sentía como si la pared me estuviera aplastando por completo”, sostuvo.
En todo ese momento -señaló- la fe lo mantuvo esperanzado. “Recé mucho. Clamé a Dios y le dije: ‘Dios mío, ¿por qué a mí? ¿Por qué así? Por favor, al menos déjame ver a mis hijos’”.
Allí pensó en su esposa Gusbimar González -que estaba buscándolo frenéticamente- y en sus hijos. “Me vinieron a la mente muchísimos recuerdos”, contó.
El hombre admitió que el tercer día de estar atrapado oyó pasos “pero muy lejanos”. Comenzó a gritar para pedir ayuda, y finalmente, fue escuchado. “Dios mío, hay un avance. Hay un rayo de esperanza”, pensó en ese momento.

El rescate
Para Gil el rescate fue como “una lucha feroz”. En concreto, el hombre se encontraba atrapado dentro de una cabina ubicada en el segundo nivel del sótano de un edificio. El equipo chileno de búsqueda logró detectar señales de vida utilizando radar, sonar y equipos de detección acústica.
Fue entonces cuando comenzó el complejo rescate. Los equipos cavaban túneles mientras se detenían constantemente para estabilizar la estructura. Paralelamente, los rescatistas le suministraron a Gil alimento y agua.
“Lo más difícil fue salir”, reconoció Gil, quien admitió que esta experiencia fue un milagro. “He renacido”, sostuvo.

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