Por Javiera ArriazaFiscalía revela que en 10 años los ingresos de adolescentes al sistema penal han bajado un 20%
Un informe elaborado por la Fiscalía Nacional que analizó el periodo 2015-2025, detectó que la mayoría de los jóvenes infractores son hombres entre 16 y 17 años, lo que equivale al 64% del total. El estudio además siguió a 30.590 jóvenes durante 11 años y constató que solo un 2,4% de ellos concentra el 13% de todos los delitos.

La Fiscalía Nacional reveló este jueves un informe sobre Responsabilidad Penal Adolescente en Chile, donde quedan patentes las transformaciones en la delincuencia juvenil durante la última década (2015-2025) y muestra una marcada concentración de la actividad delictiva en un grupo reducido de adolescentes.
Los volúmenes nacionales de casos, delitos e infractores de los últimos cuatro años se sitúan por debajo de los niveles estudiados al inicio del periodo (2015). Además, se constatan cambios en el tipo de delitos que predominan: desde 2021 ha habido un incremento paulatino de delitos asociados a Ley de Drogas, y una tendencia a la baja de los delitos contra la propiedad.
Los datos muestran que los ingresos de adolescentes al sistema penal registraron una disminución sostenida entre 2015 y 2018, seguida de un aumento en 2019 y una fuerte caída durante los años de pandemia. Desde 2022 en adelante se observa una recuperación progresiva, aunque los niveles de 2025 continúan por debajo de los registrados al inicio del período.

El comportamiento, además, presenta diferencias territoriales: mientras el país en su conjunto aún no recupera los niveles de 2015, regiones de la Macrozona Sur, como Biobío, La Araucanía y Maule, presentan niveles superiores a los observados al comienzo de la serie.
Uno de los principales hallazgos apunta a la concentración de los delitos. La persistencia y concentración delictiva se da en un grupo reducido de adolescentes. “Este grupo altamente prolífico no está caracterizado por patrones de escalada hacia el crimen organizado ni delitos de extrema gravedad, sino una actividad constante en delitos contra la propiedad, con características no violentas”, se lee en el informe.
“La violencia aparece asociada a otro perfil: menos prolífico pero especializado en robo con intimidación, robos violentos y mayor uso de armas”, añade el documento.
El informe establece que el 10% de los infractores concentra el 43% de los delitos, mientras que el 1% acumula el 12,5%. Es decir, la actividad delictiva adolescente no se distribuye de manera homogénea entre quienes ingresan al sistema penal.
El perfil general, en tanto, se mantiene relativamente estable. Se trata mayoritariamente de hombres de 16 y 17 años, edades en las que se concentra la participación delictiva adolescente.

Cinco perfiles y una mayoría que desiste
El estudio incorpora un análisis longitudinal de una cohorte de 30.590 jóvenes, seguida durante 11 años, lo que permitió identificar cinco trayectorias delictivas.
Por un lado está el perfil de desistimiento temprano (67,2%). Este es el grupo mayoritario. Los jóvenes ingresan principalmente a los 16-17 años, registran en promedio 3,3 delitos por persona y un máximo de ocho delitos. La mayoría abandona la actividad delictiva durante la adolescencia y no desarrolla una trayectoria delictiva adulta.
Luego viene el perfil violento (16%). Se trata de un grupo más acotado y se caracteriza principalmente por delitos contra la propiedad de carácter violento, como robo con intimidación y robo con violencia, además de una importante presencia de armas de fuego.
Luego vienen dos perfiles de transición que corresponden a adolescentes que combinan de manera relativamente pareja delitos violentos y no violentos contra la propiedad. El estudio no permite determinar si estas trayectorias posteriormente evolucionan hacia perfiles más violentos o si permanecen en delitos contra la propiedad de menor gravedad.
Finalmente, está el perfil prolífico (2,4%). Es el grupo más reducido, pero uno de los principales focos de preocupación. Representa apenas el 2,4% de la cohorte, pero concentra el 13% de los delitos registrados entre 2015 y 2025. Su característica principal es la persistencia en delitos contra la propiedad no violentos, como robos por sorpresa y robos en lugar habitado.
Participación con adultos
El informe también advierte sobre una transformación en los delitos cometidos conjuntamente por adolescentes y adultos. Estos casos representan aproximadamente una quinta parte del total y, durante la última década, se observa un desplazamiento desde los delitos contra la propiedad hacia ilícitos asociados al crimen organizado.
En los años más recientes, los delitos vinculados a drogas y armas superan a los delitos contra la propiedad dentro de esta modalidad de coparticipación. Para la Fiscalía, esto plantea la hipótesis de una creciente vinculación de algunos adolescentes con estructuras criminales organizadas mediante su participación conjunta con adultos.
El análisis agrega que la participación de adultos se concentra especialmente entre personas de 18 a 29 años, por lo que una parte importante de los imputados adultos también pertenece a rangos etarios jóvenes.
Nueva estrategia de persecución penal
A partir de estos resultados, el Ministerio Público plantea avanzar hacia una persecución penal diferenciada según el perfil del adolescente. La idea es no aplicar una respuesta única a todos los jóvenes que ingresan al sistema, sino distinguir entre adolescentes de desistimiento temprano, perfiles violentos, perfiles prolíficos y trayectorias intermedias o de transición.
Para los primeros, se plantea priorizar salidas alternativas y mecanismos de justicia restaurativa, buscando evitar que el contacto con el sistema penal genere un efecto criminógeno.
Para los perfiles violentos y prolíficos, en cambio, se plantea una persecución focalizada, con sanciones acordes a la gravedad y medidas orientadas también a la reinserción.
Ante la consulta de si las sanciones actuales están siendo adecuadas para el grupo prolífico y si el sistema está bien enfocado, las expositoras -Ana María Morales y Alejandra Mera- señalaron que “si el sistema estuviera dando la mejor respuesta, hubiera influido en que estas carreras no hubieran sido tan persistentes”.
La conclusión expuesta es que el sistema funciona en una parte importante de los casos, especialmente cuando se trata de adolescentes que desisten tempranamente, pero presenta posibles deficiencias frente al grupo minoritario, cuyas carreras delictivas se mantienen de manera persistente.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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