José Antonio Guzmán, rector de la U. de los Andes: “Espero que el plebiscito traiga una pacificación, estamos muy violentos”

El académico cree que el debate constitucional debe recoger las demandas sociales de pensiones, salud y educación, y revisar el funcionamiento de las instituciones que hoy están desconectadas de la ciudadanía.




Pensiones, salud y educación. A juicio del rector de la Universidad de los Andes, José Antonio Guzmán, esos son los temas básicos sobre los que hay que construir un consenso social, de cara a una nueva Constitución. En esta entrevista, el abogado y máster en Educación de Harvard habla de sus expectativas del plebiscito, del clima de polarización y del rol que asumirá su universidad en el debate constituyente.

La de este domingo es la votación más importante de los últimos 30 años. ¿Cuál cree que es la mejor opción?

También creo que este es un momento clave para el país, nos pronunciaremos sobre el futuro y la decisión que tomemos tendrá consecuencias. En mi universidad tengo gente que votará por una u otra opción, por lo que no puedo hablar a título personal de mi preferencia. Ambas opciones son legítimas, pero como rector no me puedo pronunciar, aunque tenga mi opinión y vaya a votar el domingo.

¿Qué aspectos debe tener la nueva Constitución, que hoy faltan?

Antes de decir qué es lo que hay que añadir, hay que decir que la Constitución no puede ser tratada como una hoja en blanco. Hay una historia constitucional de muy larga data y hay instituciones que tienen que permanecer. Dicho eso, hay varios temas sociales que es necesario tomar, y me refiero a los llamados derechos sociales, a los temas previsionales, de salud y de educación. Es importante que se produzca un acuerdo sobre cuáles son los principios fundamentales. La Constitución actual tiene algunos elementos, pero eso está cuestionado y la nueva Constitución tiene que llegar a un acuerdo que se haga cargo de las expectativas de la sociedad respecto del Estado y de la vida social. Me parece que hay que conversar sobre previsión, salud y educación.

Entre las instituciones que deben permanecer, ¿usted mantendría al Tribunal Constitucional (TC)?

Es valioso que exista un TC, porque las normas del país tienen que ajustarse a la Constitución, si no, esta no sirve para nada. Dicho eso, uno podría revisar la composición del TC. Debe ser un tribunal independiente, de juristas de alto nivel y que tenga un prestigio político indiscutido. Desde ese punto de vista, uno podría valorar críticamente al actual TC y pensar en hacerle ajustes, pero debe existir.

Pero también podríamos decir que el actual TC es independiente…

Hay que hacer un levantamiento de todas las cosas con las cuales estamos disconformes, y se discuta cómo mejorar el TC. Podríamos estudiar las cosas que hay que arreglar en las instituciones, y eso vale también para el Banco Central, el Poder Judicial, el Poder Ejecutivo y Legislativo… en estos momentos, hay varias instituciones que están en un momento difícil y hay que analizar cómo cumplen su función. Pero hay un tema básico, que se aplica al TC y a todos los demás entes del Estado, que es cómo conectar mejor con las aspiraciones de la ciudadanía. El gran problema del sistema político y social chileno es la desconexión entre representantes y actores sociales.

Está en discusión el rol del Estado, si debe seguir siendo subsidiario o acercarse a una socialdemocracia europea. ¿Qué opina?

Es un gran tema que debemos resolver. Ambas posiciones no son incompatibles, el Estado debe proveer aquello que los ciudadanos no son capaces de proveerse por sí mismos, y como esa capacidad va cambiando con el tiempo, pienso que frente a problemas serios, como la situación previsional de las personas, el sistema de salud y la educación, si el sistema no funciona, el Estado tiene que actuar en subsidio. El modelo de subsidiariedad, que está tan desacreditado, sigue siendo vigente, pero puede que en estos momentos se requiera un Estado que sea capaz de satisfacer necesidades más importantes de lo que pensábamos.

El sector privado ha cumplido un importante rol en la educación. ¿Qué papel les toca ahora?

Deben seguir teniendo un rol importante. Chile tiene un sistema de educación mixta y en la Constitución que viene hay que compatibilizar el derecho a la educación y la libertad de enseñanza, que son dos principios que no se oponen. El problema es cuando hay un desbalance. Los particulares necesitan espacio para desarrollar proyectos educativos y al mismo tiempo el Estado debe velar porque todos reciban educación de calidad, y la provisión mixta lo asegura.

¿Cree que el plebiscito será la solución para el clima de polarización y violencia?

La verdad es que no sé. Estoy preocupado por los niveles de violencia, muestran una herida social importante que es difícil de recomponer. Espero que el plebiscito traiga una pacificación, estamos muy violentos y polarizados, y eso no es productivo para el cambio que esperamos que ocurra. No es la forma de construir un acuerdo social, sino que pasa por conversar. No pasa por incendiar iglesias, que es una cosa penosa y sin precedentes.

Las universidades jugarán un rol en la discusión constitucional. ¿Cuál es la visión que la Universidad de los Andes impulsará?

La principal forma en que la universidad actúa es a través de la opinión de sus profesores, que pueden ser variadas, en la Universidad de los Andes caben varias miradas. Pero les he estado animando a estar presentes: no nos podemos encerrar en un momento tan importante para el país, en el que hay que manifestar las ideas. Por eso, generamos diálogos político-sociales, para que la comunidad tenga elementos de juicio. La universidad tiene que ser un punto de encuentro. Lógicamente, nuestra universidad es de inspiración católica y nos importa mucho lo que tiene que ver con la educación, la provisión mixta, el asegurar que los actores privados desarrollen su actividad educativa, y los temas sociales sobre el ordenamiento de la familia.

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