Por Shelmmy CarvajalLa violenta lección que dejó Coronel
La comuna del Biobío había disminuido las cifras de homicidios tras la implementación del Plan Calles sin Violencia: de 14 homicidios en 2024 bajaron a cuatro en 2025. Ahí, dicen en la municipalidad, el gobierno redujo la intensidad de su intervención. El resultado es alarmante, en sólo siete meses de 2026 ya llevan siete asesinatos que siguen un patrón: tanto víctimas como victimarios son jóvenes chilenos con antecedentes.

En agosto de 2024, para celebrar el Mes de la Familia, los vecinos de la población O’Higgins de Coronel, en la Región del Biobío, se reunieron en la cancha cuatro: un extenso rectángulo de tierra con dos arcos oxidados, que ahora se encuentra bajo un programa de mejoramiento, fue la sede para celebrar entre los residentes. Hubo globos, música, deportes y concursos. El problema era que esa cara más festiva de la comuna iba a empezar a convivir con otra mucho más problemática: ahí, la noche anterior a la celebración, habían baleado a un adolescente. El joven tenía 17 años. Murió en la misma cancha en la que los vecinos, pocas horas después, celebraban.
La víctima iba en un auto con otros tres acompañantes. En un momento todos descendieron y comenzaron a discutir. Un par de minutos después, uno de ellos sacó una pistola y disparó cuatro veces. Era el tercer asesinato del mes en la comuna y el séptimo de 2024. Los crímenes tenían un patrón que se repetía: en la mayoría de los casos, tanto víctimas como victimarios eran hombres con antecedentes penales o vínculos con organizaciones criminales. El homicidio de la cancha cuatro cumplía con estas características.
Una dirigente vecinal, que prefiere mantener su identidad bajo reserva por razones de seguridad, cuenta que existía temor por ocupar el lugar para el Mes de la Familia. Sobre todo por las eventuales represalias de otras bandas.
“Estaban angustiados, incluso se había pensado suspender la actividad por el acto que había acontecido la noche anterior. Había mucho miedo, pero decidieron hacer todo lo contrario y realizar de todas formas la celebración. En ese momento se pensó que tenemos que darle vida a la población, tenemos que decir que estamos acá y que estamos trabajando. No podemos escondernos en nuestras casas por la violencia de otros”, dice la vecina que vive en el sector hace más de medio siglo.
La mujer llegó a la población cuando tenía dos años y el terreno era una toma minera. Hoy, cuenta, la mayoría de los vecinos tienen más de 60 años y alrededor de sus casas, que fueron construyendo los mismos vecinos, se asentó la toma Paso Seco. Y ahí es donde han ocurrido algunos de estos asesinatos.
El temor de los vecinos entonces no era extraño. Durante 2024, Coronel tuvo un drástico aumento de homicidios en diferentes sectores: tres de ellos ocurrieron en la población O’Higgins. Para diciembre eran 15 los asesinatos, la mayoría vinculados al crimen organizado. La seguidilla de muertes comenzó en la comuna de Lota, vecina fronteriza con Coronel. En la costanera del balneario de Playa Blanca, afuera de un local nocturno, fueron baleados Gustavo Bulnes, de 37 años; Bastián Bulnes, de 20, y Manuel Iturra Martínez, de 33. Ese fue el punto de partida que desató una seguidilla de represalias y asesinatos en Coronel y Lota.
Para el coordinador del ECOH Biobío, Michelangelo Bianchi, ese año fue uno de los más preocupantes para Coronel, donde ocurrieron la mayoría de los homicidios. “A nivel regional, era desproporcionado con la tasa de habitantes en relación a otras comunas más grandes, como Concepción o Los Ángeles”.

Y explica que “no eran bandas con tanta expertise. No era una organización gigantesca de tráfico, ni compuesta por líderes extranjeros. En general, eran sujetos jóvenes de la comuna que se dedicaban a todo tipo de delitos sin mayor coordinación”.
Acorde al informe de Radiografía de la Seguridad en Chile, realizado por los académicos de la UNAB Pablo Urquízar y José Vicente Figueroa, desde 2014 a 2025, Coronel (123.648 habitantes) se ha posicionado en los primeros puestos a nivel regional respecto del aumento de secuestros y tráfico de sustancias. Solo está por debajo de grandes urbes como Concepción (230.375 habitantes) o Los Ángeles (219.441 habitantes), que lo superan tanto en territorio como en población. En cuanto a los homicidios, durante el mismo periodo, la comuna concentra 79 asesinatos. Sólo Los Ángeles (107) y Concepción (86) tienen peores números.
El alza de casos y la creciente proliferación de bandas en la zona hicieron que el Ministerio Público, junto a las policías y autoridades locales, realizaran una focalización en la comuna, que ese año fue incluida en el Plan Calles sin Violencia. El trabajo de las instituciones logró la detención de la mayoría de los responsables, algunos de ellos involucrados en más de un homicidio. Para 2025 se produjeron cuatro homicidios, pero esta consolidación volvió a romperse. Mientras que a nivel nacional hay una disminución preliminar de 17% en los homicidios durante el año, respecto a los 12 meses anteriores, Coronel es la única comuna de la región que no ha seguido esa tendencia. Ya van siete asesinatos –cuatro de ellos vinculados a casos de crimen organizado– en lo que va de 2026. El año pasado, a esta misma fecha, solo registraban uno.
El alza
Entre abril y junio de este año, la tasa de desempleo de la Región del Biobío alcanzó un 10,5%: la segunda más alta en el país, detrás de Ñuble. En ese mismo periodo, la cifra a nivel nacional es de 9,4%. Ese factor, cree Michelangelo Bianchi, coordinador ECOH, también ayuda a explicar el alza de homicidios y otros delitos, junto con los niveles de pobreza. Para 2024, un 57,7% de los residentes de Coronel pertenecientes al Registro Social de Hogares se ubicaron en el tramo más vulnerable de la medición, superando el promedio regional que registra un 56,4%.
La misma dirigente vecinal de la población O’Higgins cuenta que el aumento de las personas que viven en tomas y el consumo de drogas reflejan esa pobreza. “Uno ve a los chicos, parecen zombis. Incluso, llegan a robarse los tachos de basura y medidores de agua”, relata.
El coordinador de ECOH explica que “es una comuna que históricamente ha tenido una delincuencia dura. Esto también se une a la pobreza y al avance de la distribución de drogas y la poca presencia policial en relación a la cantidad de la población. Probablemente la gente, sin otras oportunidades laborales, ingresa en el ámbito delictual. Ahí es donde ocurren los homicidios: porque el soldado no cumplió con su parte o porque quieren disputar el ámbito territorial a los grupos que venden drogas”.
Por eso mismo, Bianchi apunta a que no son bandas con grandes organizaciones y en su mayoría están compuestas por jóvenes chilenos. Así, con la detención de la mayor parte de los implicados en los homicidios de 2024, el año siguiente la Seremi de Seguridad anunció que Coronel saldría del Plan Calles sin Violencia debido a la baja cifra de homicidios. En ese entonces, las protestas del municipio provocaron que el gobierno tuviera que aclarar que se mantenía en el programa, pero con un nuevo enfoque. Uno que, según la alcaldía, no ha tenido el mismo impacto. Acorde a la municipalidad, han bajado las fiscalizaciones de armas y la recuperación de espacios públicos donde antes ocurrieron homicidios.
Para Luis Toledo, director del Centro de Estudios en Seguridad y Crimen Organizado (Cescro), la eliminación de ciertas intervenciones puede no limitarse al corto plazo. “Si bien este delito es un indicador crítico por su gravedad y comparabilidad, también es altamente sensible a eventos puntuales. Especialmente en comunas con pocos casos, donde uno o dos homicidios pueden alterar significativamente la tasa anual. Por ello, la evaluación de una política debe considerar series de tiempo de varios años e incorporar otros indicadores, como el desmantelamiento de organizaciones criminales”, dice.
Por su parte, el coordinador del Observatorio del Crimen Organizado y Terrorismo UNAB, Pablo Urquízar, sostiene que no se pueden atribuir las variaciones en los homicidios a una intervención que no considera un análisis de largo plazo.
Además, apunta al principal problema de este tipo de programas: “La seguridad ha sido poco de Estado y mucho de gobierno. Entonces han sido resultados contingentes y poco de mediano a largo plazo. El Ministerio de Seguridad Pública, cuando se crea, busca darle una perspectiva de Estado a la seguridad. Entonces, el problema de este tipo de planes es que están elaborados en el contexto de un gobierno determinado, donde muchas veces lo que ocurre es que llega el gobierno de turno, modifica completamente el plan, le cambia el nombre o directamente lo elimina. Necesariamente, se pierde una evaluación del impacto real del plan y de sus consecuencias”.
Las alertas en la zona coincidieron con la visita que realizó a inicios de julio el ministro de Seguridad, Martín Arrau. Ahí supervisó un copamiento policial y visitó puntos críticos.
En esa visita, que también incluyó recorridos por Lota y San Pedro de la Paz, anunció que cuatro barrios de la región del Biobío serán priorizados en el Plan Nacional de Seguridad. Los sectores definitivos aún no son anunciados. Sin embargo, el ministro resaltó los desafíos regionales en materia de seguridad y agregó: “Hay inquietudes que pudimos responder y, con otras, nos vamos con compromiso y también con muy buenas ideas de políticas públicas que podremos implementar”.

Casi un mes antes de la visita de Arrau, el asesinato de una mujer de 65 años conmocionó a los vecinos de Coronel. Isabel Contreras se encontraba en su domicilio, en el sector Maule, cuando un grupo de seis sujetos irrumpió atacando a su esposo y a ella. Los primeros golpes los recibió el hombre de 72 años, quien tras ser apuñalado en la cabeza se escondió en el patio. Al ingresar a la casa, la banda se dedicó a robar artículos y dinero, pero uno de los sujetos se acercó a Contreras y la acuchilló en diferentes partes del cuerpo, mientras le propinaba golpes de patadas y puños. Por ese crimen hay seis detenidos: cuatro adolescentes de entre 14 y 17 años.
Por lo mismo, el alcalde Boris Chamorro (ex PS) destacó el compromiso del ministro a monitorear el alza de homicidios a través de las autoridades locales. Aún así, relata que esas coordinaciones no han ocurrido y teme que la cifra siga aumentando si no se realiza un trabajo focalizado.
“Lamento que no se le esté tomando el peso al alza de los homicidios. El ministro se comprometió a monitorear la situación en Coronel. Él dijo que está preocupado por lo que está ocurriendo, pero me parece que los equipos regionales no le están tomando el peso de la preocupación que manifestó el propio ministro. El seremi no responde a nuestros llamados para visitar Coronel y ya estamos en julio, y doblamos los asesinatos del año pasado. ¿Cuál va a ser la cifra a final de año -pregunta el jefe comunal- si es que no se hace una intervención?”.
“La gente se está matando”
Entre junio y julio han ocurrido tres asesinatos en la comuna. El último -hasta ahora- y séptimo del año ocurrió durante la madrugada del 26 de julio en la toma Nuevo Horizonte, en el sector de Yobilo. La víctima fue Miguel Salgado, de 46 años. Dos sujetos lo sacaron de su casa y, luego, le dispararon en al menos tres ocasiones.
Otro de los homicidios ocurrió en la Ruta 160 de Coronel. Ahí un grupo disparó en contra del conductor de un vehículo que se encontraba en movimiento. El fiscal coordinador de ECOH explica que el alza de los homicidios durante este año responde a otras características de las que ocurrieron en 2024, año en que proliferaron las muertes por peleas entre miembros de bandas. Este año también están relacionadas a delitos de robos u otros que terminan en asesinatos violentos, como lo fue el homicidio de Isabel Contreras.
Aunque en la comuna ya existe una alerta regional sobre el alza de homicidios, desde la Fiscalía señalan que si esto sigue en aumento prevén nuevas medidas. “Nuevamente con una Brigada de Homicidios especial, quizás también sea necesario un fiscal preferente que vea el tema de homicidios en Coronel”, dice el fiscal.
En tanto, la exseremi de Seguridad del Biobío Paulina Stuardo pone énfasis en los programas del gobierno para frenar esta alza. “En su visita, el ministro dijo que iban a intervenir ciertos barrios y no hay mucha claridad sobre cómo lo realizarán. Si es una nueva versión del Plan Calles sin Violencia o si es algo en paralelo. Tampoco hay mucha claridad de cuál va a ser la lógica de distribución territorial de los recursos. En esto me refiero a si vamos a hablar de polígonos, de barrios, de pasajes, de calles”.
Mientras, en la alcaldía la preocupación crece. El alcalde señala que “cuando en otras partes del país se desarrollan operativos en materia de los portonazos, robo en viviendas, aquí hoy día literalmente la gente se está matando. En nuestros barrios, en nuestros sectores, en nuestras poblaciones, las personas se están matando por un robo”.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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