Nacional

Los detalles de la formalización del exseremi de Salud de Magallanes imputado por eventual violación a un escort

Fabián Barrientos contrató los servicios de un escort, a quien pagó el pasaje de Santiago a Punta Arenas. El trabajador sexual acusó que la exautoridad no pagó la totalidad del servicio. Los médicos no encontraron lesiones de índole sexual al momento de analizar a la víctima. El imputado quedó con la cautelar de arraigo nacional.

A mitad de la semana pasada, el escort de iniciales M.L. llegó al domicilio del exseremi de Salud de Magallanes Fabián Barrientos. Acudió hasta su domicilio para realizar servicios sexuales a petición de la destituida autoridad, quien este martes fue formalizado ante el Juzgado de Garantía de Punta Arenas por el delito de violación.

No era la primera vez que estaban juntos. De hecho, según relató la fiscal Johana Irribarra, habían mantenido encuentros en hoteles en Santiago y se conocían desde 2023. M.L. llegó en avión, un pasaje que pagó el propio exseremi para el encuentro. Ya en el domicilio bebieron alcohol y tuvieron relaciones sexuales.

Ese primer día, relató la persecutora, el sujeto dijo al exseremi que tenía problemas para dormir, por lo que Barrientos, de profesión matrón, le habría dado dos clonazepam para dormir. El jueves 23 comieron sushi, una pichanga y no tuvieron relaciones sexuales. Fue durante la noche del viernes cuando M.L. tomó otras pastillas para dormir. Serían dos pastillas de clonazepam y otra de “color azul con sabor a chicle para poner debajo de la lengua”, según palabras de la víctima.

Con esto, M.L. se quedó dormido. Luego, al despertar señaló que se sintió mal y se habría percatado de que había sido víctima de una violación. Pese a todo, se fue a dormir.

Al despertar al día siguiente, el sábado 25, la víctima solicitó el pago de sus servicios lo que terminó en una riña entre ambos, donde se empujaron y se dieron golpes. En definitiva, lo que M.L. pedía era una suma de $ 200 mil, $ 50 mil por día, que era la tarifa por los servicios.

En su relato, la víctima señaló que quería salir, ir a tomar helado, pasear por Punta Arenas, pero el exseremi se negó. Tampoco lo quiso llevar al médico producto de los malestares. En medio de ese conflicto, donde hubo daños al interior de la casa de la exautoridad, el exseremi fue donde un vecino para decir que había sido víctima de un robo.

El vecino llamó a Carabineros, que llegó al inmueble. Cuando los carabineros llegaron, ya a eso de las 14.45, notaron que el exseremi estaba “claramente bajo los efectos del alcohol, tenía el rostro congestionado, incoherencias al hablar, inestabilidad al caminar y tenía hálito alcohólico”.

Ambos fueron llevados a constatar lesiones. En la revisión de la víctima, la fiscal señaló que los médicos no encontraron “ningún tipo de lesiones en la zona anal o perianal de la víctima”.

La víctima, dijo la fiscal, al ser entrevistado señaló que “se desempeñaba como escort y que mantenía un contrato de trabajo con el imputado con el objeto de tener relaciones sexuales consentidas”.

En su testimonio, la víctima, quien reconoció que en Santiago se encuentra en situación de “homeless”, dijo que conoció al exseremi hace casi un año y medio en una red social. En Santiago se juntaron cuatro veces, siempre para mantener relaciones sexuales mediante un pago de $ 50 mil. En uno de los últimos contactos por redes sociales, M.L. le escribió para decir que “tenía hambre” y que le mandara un pago. A cambio de una transferencia de $ 15 mil le mandó fotos de índole sexual.

Según el exseremi, el acuerdo consistía en el pago del pasaje a Punta Arenas, que costó $ 200 mil, y nada más con el fin de tener relaciones sexuales. Barrientos dijo que el viernes M.L. comenzó a pedir un pago de $ 200 mil, lo que le generó “una crisis de ansiedad”. En ese estado, se compró una botella de pisco sour, otros tragos y algo para comer. En su testimonio a la Fiscalía dijo haberse dormido encima de la cama y no recordar algún tipo de agresión sexual. Asimismo, dijo tomar varios medicamentos producto de una “depresión mayor”.

Para la fiscal no era menester que la víctima tuviera lesiones en la zona anal debido a que ellos tenían “relaciones generalmente consentidas”. Según ella, que no hubiese lesiones no significaba que no hubiese delito.

Si bien la Fiscalía pidió la medida cautelar de arresto domiciliario nocturno contra Barrientos, la magistrada Paula Stange solo otorgó arraigo nacional y prohibición de acercarse a la víctima. La persecutora dijo que había múltiples peritajes pendientes que podrían cambiar la medida cautelar del imputado.

“Hay dos versiones claramente contradictorias. En este escenario, siendo una acusación tan grave, deben existir otros elementos que revistan a esta sola denuncia de elementos que hagan plausible la existencia del delito por una parte y la participación del imputado por otra”, concluyó la magistrada.

Por su lado, el abogado de Barrientos, el defensor Juan Carlos Rebolledo, criticó que la Fiscalía tuviera solo la declaración de la víctima para imputar a su representado.

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