Por Roberto GálvezMaría Paz Arzola, la carta fuerte para asumir el Mineduc de Kast y su crítica mirada del actual gobierno en la materia
La ingeniera comercial e investigadora del Centro de Estudios Libertad y Desarrollo es la elegida por el futuro presidente para asumir la cartera educativa.

El nombre de María Paz Arzola siempre estuvo sobre la mesa como una de las alternativas para asumir como ministra de Educación del gobierno de José Antonio Kast. Junto a otros como Magdalena Vergara, Juan Eduardo Vargas, Daniel Rodríguez o Sergio Urzúa, en cada armado de puzle del nuevo gabinete la ingeniera comercial asomaba como alternativa para la cartera educativa.
Su reciente ligazón con el equipo del futuro presidente comenzó de cara a la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Primero, colaborando tanto para la candidatura de Kast como para la de Evelyn Matthei, aunque hacia fines de septiembre asumió un rol más público de vocería en temas educativos para el mandatario electo. Como tal participó de algunos debates de la materia junto a los representantes de los otros comandos. Uno de ellos, por ejemplo, se efectuó a fines de octubre en la Universidad Finis Terrae.
La ingeniera comercial -mención Economía- de la Universidad Católica tuvo injerencia en el armado de las propuestas educativas del futuro presidente y desde consumado el triunfo de éste se le ha visto en La Moneda chica, al igual que otros expertos del mundo de la educación.
En esas reuniones ha dicho entre otras cosas, según conocedores de las mismas, que considera que las actuales autoridades centrales de la educación chilena suelen llegar tarde a las necesidades de la ciudadanía, especialmente en los colegios.
Y así, poco a poco el comando de Kast se ha ido convenciendo de que Arzola, de 39 años, debe ser la elegida para liderar el Mineduc, aun cuando ella misma, inicialmente, sólo pretendía trabajar durante la campaña y no más allá de eso. Sin embargo, la insistencia del propio futuro mandatario para sumarla y el convencimiento de que puede asumir el desafío estaría torciendo esa idea, que acorde a relatan en La Moneda chica hoy incluso se le están buscando nombres que la acompañen en un futuro equipo.
Actualmente es investigadora del Centro de Estudios Libertad y Desarrollo y coordinadora del Programa Social, donde lidera iniciativas relacionadas a la educación. También tiene dos magíster: uno en Economía (UC) y otro en Filosofía Política y Ética (UAI), y fue docente en la Escuela de Ingeniería Industrial de la UC.
Constantemente Arzola es invitada a entregar su mirada en las comisiones del Congreso para diversos proyectos de ley. Recientemente, por ejemplo, fue una de los 15 expositores, entre rectores y especialistas, que fueron parte del seminario para abordar el Proyecto de Ley de Financiamiento de la Educación Superior (FES) organizado por la Comisión de Educación del Senado. Ahí dijo, entre otras cosas, que “el FES no resuelve completamente los problemas del CAE”, o que “no es CAE o FES, hay respuestas intermedias”. En general, la especialista ha sido crítica con la propuesta del Ejecutivo, con lo que se presume que de no aprobarse en esta administración y de confirmarse su arribo al Mineduc, el FES no verá la luz como se le conoce. En una reciente columna lo calificó, de hecho, como una “amenaza para el Fisco”.
Ha estudiado durante más de una década el sistema educativo chileno. Su voz es considerada en ese mundo y tiene especial ascendencia en la actual oposición. Como tal, ha sido parte de la Comisión Todos al Aula, de la Mesa Técnica que hizo propuestas para el Financiamiento de la Educación Superior a la Comisión Mixta de Presupuestos, del Consejo Evaluador de la puesta en marcha del Sistema de Educación Pública, de la Mesa Técnica para Mejoras al Instrumento de Focalización del Registro Social de Hogares, y de la Mesa Técnica que elaboró recomendaciones para mejorar el Sistema de Admisión Escolar (SAE) y tras lo cual el gobierno ingresó indicaciones para mejorar la herramienta.
Sin embargo, esa vez Arzola, a quien como posible ministra le tocaría liderar este tipo de discusiones, quedó disconforme al considerarlas insuficientes respecto de las debilidades que la mesa identificó. De hecho, el Mineduc esa vez las recogió parcialmente. Especial preocupación le generó, por ejemplo, que la cartera no considerara flexibilizar los requisitos para que liceos de excelencia puedan acceder al mecanismo de selección académica. La mesa, además, recomendó que la selección académica pudiera aplicarse hasta el 80% de las vacantes, pero las indicaciones solo contemplaron hasta el 60%. ¿Su postura? Que se pueda seleccionar a la totalidad de los estudiantes, porque reconocer el mérito académico implica valorar el esfuerzo y permite a los colegios desarrollar proyectos con grupos homogéneos.
De este gobierno, además del FES, ha sido crítica de la reactivación educativa o de la idea inicial de terminar con los Liceos Bicentenario. Y ante la violencia escolar, si bien considera que medidas como los detectores de metales no resuelven el problema de fondo, piensa que se ha llegado a un punto en que se hacen necesarias.
Hace poco publicó el libro “Reprobado. Una década perdida en educación”, donde se evalúan las principales reformas y políticas implementadas en el periodo.
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