Meteorólogos proyectan un verano caluroso para la zona central

Informe mundial reveló que verano 2017 fue el segundo más caluroso en el país, con récords de temperaturas en Chillán, Los Ángeles, Curicó y Santiago. Inminente llegada del fenómeno El Niño hace presagiar un alza de temperaturas por sobre lo normal en los próximos meses.


El Informe Anual del Estado del Clima publicado hace dos semanas y realizado por 450 científicos de más de 60 países y coordinado por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (Noaa, por sus siglas en inglés) de EE.UU. reveló que el año pasado fue el segundo verano más caluroso en Chile de los últimos 50 años.

El informe menciona registros de temperaturas sobre lo normal en toda Sudamérica, con medias anuales sobre los 0,5°C y 1,5°C durante el período 2001-2010 y con significativo aumento entre 2011 y 2017. Respecto de Chile, el informe destaca la ola de calor que afectó a la zona centro y los 37,4°C que registró la capital (la temperatura más alta en 104 años) y los 41,5°C de Chillán, los 42,2°C de Los Ángeles y los 37,3°C de Curicó. Estas cifras convierten al verano 2017 en el segundo más cálido desde 1964.

Según el meteorólogo Diego Campos, de la Oficina de Servicios Climatológicos de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), 2017 fue “extraordinariamente cálido” y eso fue, en gran medida, por lo sucedido específicamente en enero. “Esa situación (de altas temperaturas) fue muy anómala y se debió a una conjunción de fenómenos que causaron dicha condición, por lo que son muy difíciles de anticipar”, indica.

Gianfranco Marcone, meteorólogo de Mega, dice que hay un 60% de probabilidades de que el fenómeno El Niño llegue en la primavera y un 70% de que esté presente durante el verano.

“Los efectos de este fenómeno siempre se ven un poco después. Si llega a fines de septiembre, en la zona central podría traer precipitaciones un poco sobre lo normal, pero se debe considerar que para esta época las precipitaciones ya han disminuido. En cuanto a temperaturas, estas también podrían subir un poco”, dice Marcone.

Si se diera un evento de El Niño típico, “se podría esperar que la costa norte y el centro del país se haga más cálida de lo normal, pero eso dependerá del calentamiento del océano cerca de la costa sudamericana. El sur del país también suele ser ligeramente más cálido en veranos de El Niño, sin embargo, la señal es más débil”, adelanta Campos.

Respecto de las precipitaciones durante un eventual fenómeno de El Niño, el meteorólogo de la DMC explica que quizás el mayor cambio sería en el altiplano y en el extremo sur, que suelen ser menos lluviosos en veranos con El Niño. “En verano, la estacionalidad suele estar por sobre los efectos de El Niño, por lo que los veranos de El Niño en la zona central no suelen ser lluviosos. Ahora, toda esta proyección dependerá de que primero este fenómeno se manifieste y luego conocer su intensidad y extensión”, señala.

A la fecha, aún no es posible determinar si estamos ante el fenómeno de El Niño o no. Para eso, es necesario -según la definición de la Noaa- que las temperaturas del océano Pacífico presenten anomalías iguales o mayores a 0,5°C durante tres meses consecutivos. “Hoy las temperaturas en el Pacífico central aún están en rangos neutrales, y a pesar de que en las últimas semanas hubo un pequeño enfriamiento, se está calentando a una tasa tal, que para fines de la primavera o el verano austral podríamos estar dentro de la categoría El Niño”, señala Campos.

En todo caso, aclara, El Niño es un fenómeno acoplado océano-atmósfera, por lo que se debe esperar a que la atmósfera muestre señales de que está sintiendo el calentamiento oceánico para ver sus efectos. “El Niño -como así también otras oscilaciones- no tiene una repercusión inmediata, menos en países como Chile, que no están cerca de la zona ecuatorial”, dice.
Si el fenómeno persiste durante el verano, se debe tener especial precaución con el riesgo de incendios por las altas olas de calor, agrega Marcone.

Ola de calor en Europa

En los últimos días, cientos de personas han fallecido en Europa y Asia debido a una inusual ola de calor.

Según Campos, lo que sucede en esa zona del planeta no es extrapolable a nuestro país, aunque sí es una especie de señal de alerta. “Es notable la intensidad y duración de la ola de calor en Europa y es un recordatorio de que los efectos del cambio climático son reales y actuales”. Otra señal notable de que el cambio climático se hace evidente fue lo ocurrido en 2017: sin tener un evento de El Niño, que suele calentar la atmósfera, fue uno de los más cálidos de la historia. “Pensar que este próximo verano será más cálido de lo normal no es algo tan impensable”, dice Campos.

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