Por Francisco CorvalánPresidente checo en Chile: el movimiento que gesta para entrar al corazón del telescopio más grande del mundo
Luego de reunirse con el Presidente Kast en Santiago, Petr Pavel se dirige al norte del país para concretar una alianza de colaboración en la construcción del ELT, que estará listo a fines de esta década.

Mientras la agenda oficial en Santiago se concentró en los gestos diplomáticos y la firma de acuerdos bilaterales, el punto más técnico, y potencialmente decisivo, de la visita del presidente de República Checa, Petr Pavel, se juega lejos de La Moneda, en el desierto de Atacama. Hasta allí viaja junto al canciller Francisco Pérez Mackenna para una ruta que tiene el objetivo de posicionar a su país en el desarrollo de uno de los instrumentos más sofisticados del Extremely Large Telescope (ELT), el mayor telescopio óptico en construcción del mundo.
El itinerario no es casual. La delegación será recibida por el director general del Observatorio Europeo Austral (ESO), Xavier Barcons y la representante en Chile de la institución, Itziar de Gregorio-Monsalvo, en el Cerro Armazones, donde se levanta el ELT. Luego continuará en Paranal, donde operan instalaciones clave como el Very Large Telescope (VLT), para cerrar con una ceremonia donde se firmará un acuerdo entre ESO y el gobierno checo para avanzar en el desarrollo del instrumento ANDES.

Ese hito concentra el núcleo de esta “otra agenda”. No se trata solo de cooperación científica, sino de participar en la cadena de valor tecnológica de la astronomía de frontera.
El instrumento clave
ANDES (ArmazoNes High Dispersion Echelle Spectrograph) es uno de los instrumentos más ambiciosos del ELT. Su diseño permitirá descomponer la luz de objetos astronómicos en un rango espectral amplio y con altísima resolución, generando datos con un nivel de detalle sin precedentes. Su campo de acción abarca desde la caracterización de atmósferas de exoplanetas hasta la medición directa de la expansión del universo.
En términos operativos, se trata de un espectrógrafo echelle de alta resolución, con cobertura simultánea entre 0,4 y 1,8 micrones, dividido en módulos visibles e infrarrojos. Su arquitectura, alimentada por fibra óptica y con óptica adaptativa, permitirá estabilizar observaciones a niveles extremadamente finos, condición necesaria para detectar señales débiles, como posibles biomarcadores en planetas similares a la Tierra.

La relevancia de ANDES radica en que representa una frontera entre la astronomía observacional y la física fundamental. Entre sus objetivos científicos está detectar indicios de vida fuera del sistema solar, identificar las primeras estrellas del universo y evaluar si constantes fundamentales de la física varían en el tiempo o el espacio.
Aunque República Checa es miembro de ESO desde 2007 y uno de los países que más contribuye al desarrollo de los observatorios en Chile, hasta ahora no forma parte del consorcio ANDES. La firma que se concretará en Paranal no implica una incorporación inmediata, pero sí marca el inicio de ese camino, según detallan fuentes conocedoras.
En términos diplomáticos y científicos, se trata de una señal de intención. Esto es avanzar desde la participación general en ESO hacia un rol más específico en el desarrollo instrumental, donde se concentran las capacidades tecnológicas más avanzadas.

Para Chile, este movimiento también tiene implicancias estratégicas. La visita ocurre en un momento en que el gobierno busca redefinir su relación con ESO, transitando desde un modelo centrado en la instalación de observatorios hacia uno que incorpore transferencia tecnológica y desarrollo local.
De plataforma de observación a polo tecnológico
Ese cambio de enfoque fue explicitado por el canciller Pérez Mackenna, quien planteó que el desafío actual no es solo participar en la astronomía global, sino escalar hacia una segunda fase de la relación.
Según señaló, el hecho de que un 25% del personal de ESO sea chileno demuestra la integración del país en esta industria del conocimiento, pero advirtió que el objetivo ahora es fortalecer capacidades científicas y tecnológicas desde Chile, incluyendo formación avanzada, especialización técnica y desarrollo de innovación asociada a los grandes observatorios.

La apuesta es convertir al país no solo en anfitrión de infraestructura científica, sino en un actor relevante en su diseño, operación y evolución tecnológica.
En esa línea, la cooperación con República Checa, un socio con fuerte tradición en ingeniería e instrumentación científica, aparece como un complemento natural. El interés por ANDES, en ese sentido, no solo tiene valor para Europa, sino que se alinea con la estrategia chilena de capturar mayor valor agregado en la astronomía.
La jornada en el norte también refuerza un eje que ambos países han destacado, que es la protección de los cielos oscuros y silenciosos de Chile. Más que una declaración ambiental, se trata de un activo estratégico que sostiene la posición del país como capital mundial de la astronomía.
En paralelo, los acuerdos firmados en Santiago con el mandatario checo, desde cooperación antártica hasta exploración espacial con fines pacíficos, configuran un marco más amplio de colaboración científica. Sin embargo, es en Cerro Armazones donde se concentra la dimensión más avanzada de esa relación.
Ahí, en medio del desierto, la visita de Pavel deja de ser protocolar y se transforma en una operación de posicionamiento tecnológico. Una apuesta por participar en el desarrollo de las herramientas que no solo observarán el universo, sino que podrían redefinir la forma en que lo entendemos.
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