Progresivo y según indicadores de demanda: el plan para ampliar las UCI en las clínicas

Hospitales y clínicas habilitaron unidades UCI de emergencia en pabellones y salas de recuperación.

Para mantener el mayor tiempo posible el flujo normal de atención, la estrategia del Minsal habilitará paulatinamente y según necesidad proyectada los cupos para los casos Covid.




En la red asistencial las metas son dos: evitar a toda costa una segunda ola de contagios por coronavirus y, si eso no se logra, “aplanar” al máximo la curva, para dar abasto al fuerte incremento de la demanda asistencial asociada, especialmente en las unidades de alta complejidad.

Porque hay un factor adicional a los requerimientos de personal, equipamiento e infraestructura que preocupan a los equipos de salud, que llegan, además, con un fuerte desgaste al rebrote. Se trata de la continuidad en la atención de los pacientes no Covid, que debió suspenderse durante la primera ola, causando largas dilaciones en los tratamientos, diagnósticos tardíos de enfermedades complejas e, incluso, el agravamiento y descompensación de los cuadros.

Para ello, si bien el plan del Ministerio de Salud replica el aumento de los cupos de alta complejidad, a partir de la reconversión de camas y la habilitación de unidades UCI en otras áreas -como salas de recuperación, pabellones o espacios de pediatría- también considera modificaciones, a partir de la experiencia ganada en la primera ola.

Con el rápido aumento de los contagios que se vivió, especialmente en la Región Metropolitana, ya en abril se paralizó el grueso de la actividad asistencial no Covid y el Minsal ordenó a las clínicas duplicar sus cupos UCI en 30 días.

En pleno peak de la pandemia, las urgencias no Covid se vaciaron.

Pero esta vez se trabajará en base a un cronograma progresivo y basado en indicadores asistenciales y epidemiológicos. Eso, para lograr, durante el mayor tiempo posible, mantener el flujo de atención a los pacientes sin coronavirus, pero que son crónicos o complejos y necesitan, también, ser tratados.

“Mucha gente requiere cirugías que no son electivas y es tremendamente grave tener que parar todo de nuevo. Hay un efecto de mortalidad oculta relacionada a gente que no ha podido acceder a sus tratamientos”, dice Tomás Regueira, expresidente de la Sociedad de Medicina Intensiva y jefe de la Unidad de Paciente Crítico de Clínica Las Condes.

El director médico de Red UC Christus, Jaime Santander, comparte la visión: “Mucha actividad no Covid quedó pendiente, y lo que era electivo en marzo ya no lo es ahora. Muchas de las cirugías que no eran urgentes, hoy sí lo son. Dejar de atenderlas es terrible, vamos a tener más mortalidad por otras causas durante el 2021 y ya tenemos complicaciones que no veíamos hace años por falta de tratamiento”.

Cristián Piera, gerente general Clínica Alemana, destaca que “uno de los principales aprendizajes para un eventual nuevo peak de la pandemia es cómo evitar la postergación de las atenciones en salud, la cual puede tener un grave efecto en los pacientes. Por lo mismo, debemos generar la capacidad de atender tanto a los pacientes Covid como aquellos con otras patologías, con altos estándares de calidad y oportunidad”.

Reconversión progresiva

Al igual que en el primer gran brote de la pandemia en la Región Metropolitana, el exsubsecretario de Redes Asistenciales Luis Castillo está a cargo de coordinar la estrategia de ampliación de camas de la red privada para la segunda ola. Para eso se realizará en los próximos días una reunión con las clínicas, para informarles los lineamientos de la estrategia.

“Se han definido ciertos indicadores que estarán en permanente revisión y, a partir de eso, los centros tendrán que analizar en forma interna el crecimiento de camas para enfrentar los casos. Es decir, con estos indicadores y esta predicción, se tendrá un delta que irá determinando en forma progresiva la entrada en operación de las camas que se irán necesitando. Es un programa de crecimiento muy objetivado”, adelantó Castillo.

El también jefe de la Unidad de Pacientes Críticos contó que se trata de indicadores asistenciales de atención primaria y a nivel hospitalario “que nos van a ir indicando, proactivamente, cuándo se debe complejizar o abrir más camas. En esto la atención primaria es fundamental y se incorpora de lleno para enfrentar un eventual segundo brote”, dice Castillo.

El subsecretario de Redes Asistenciales, Alberto Dougnac, explicó que el plan contempla diversos escenarios que se irán ajustando según la evolución de la pandemia y que “tendrán siempre en consideración el número total de infectados, la tasa de conversión de pacientes infectados a pacientes que requieren camas críticas, los porcentajes de ocupación de las unidades de cuidados intensivos de cada centro asistencial del Servicio de Salud al que pertenece y de la región en que está ubicado”.

Así, considerando dicha información y con el conocimiento “de las capacidades máximas de crecimiento de cada establecimiento, se determinará la necesidad de sólo trasladar pacientes, complejización de camas o crecimiento de la capacidad instalada. Este proceso se irá implementando de acuerdo a las necesidades locales”, añadió la autoridad.

Preparativos en la red

En el peak de la pandemia se llegó a tener operativas un máximo de 3.216 camas UCI a comienzos de julio. Esa es la capacidad que debería replicarse, de ser necesario, aunque algunos centros proyectan ampliar los cupos habilitados para la primera ola.

Ese es el caso de la Posta Central. Su director, Osvaldo Carrasco, explica que “ya tenemos la experiencia de la primera ola y seguiremos siendo el hospital referente para Covid en el país”, y detalla que de las 246 camas UCI que tuvieron en la primera ola, ahora podrían sumar otros 30 cupos. “Este hospital puede complejizarse según la necesidad”, dice Carrasco.

Su par de Red UC Christus afirma que “hace no mucho pensábamos que la reagudización sería a fines de febrero; ahora viene en enero y va a durar unos cuatro o cinco meses. Por eso hemos incentivado que el personal tome vacaciones, porque el equipo de salud está agotado y estamos viendo tasas de licencia mucho más altas que lo habitual, por depresión, cuadros ansiosos”. Debido a eso, añade Santander, ven difícil crecer más allá de las 120 unidades complejas que habilitaron en el invierno. “Lo que falta es recurso humano. Es difícil dotar y dotar camas que no están bien manejadas y estamos con menos personal”.

A su vez, el director médico de Clínica Indisa, Rodrigo Castillo, cuenta que está previsto en una primera etapa llegar a 120 camas UTI/UCI -actualmente son 80- y que, según la demanda, replicar las 170 de la vez anterior, subiendo paulatinamente, de 10 en 10. “Hemos tomado las precauciones de compra de insumos, medicamentos, reforzamiento de camas. Esperamos no usarlo. Ojalá nuestro personal pueda tener sus vacaciones y descansar, porque el problema no está aquí, sino que en el cuidado individual, colectivo y la estrategia de Testeo, Trazabilidad y Aislamiento (del Minsal). El sistema público y privado ya aprendió, estamos disponibles a lo que la autoridad nos pida”.

En el Hospital Barros Luco detallan que ya priorizaron las cirugías electivas para definir las más urgentes y que, paralelamente, se han enfocado en operar a los pacientes internados para disminuir la ocupación de camas. Asimismo, realizaron capacitaciones de los equipos en terapias de oxigenación y manejo de drogas vasoactivas, a la vez que el mes pasado concluyeron la revisión y mantención de los ventiladores mecánicos y mascarillas de alto flujo, entre otros dispositivos. “Mantenemos semanalmente el Comité Covid e hicimos un levantamiento detallado de los elementos de protección personal y de las unidades disponibles para iniciar la reconversión de camas si la situación sanitaria así lo determina. Además, nos reforzamos con la adquisición de dos escáneres de última generación”, dijo Gisella Castiglione, directora del Hospital Barros Luco.

En tanto, Juan Kehr, director del Hospital El Carmen de Maipú, detalla que el recinto cuenta con 24 camas con ventilación mecánica disponible y tienen contemplado incrementarlas a 54. Además, a contar de enero “se apoyará al servicio de medicina aumentando las horas médicas, dado que es el servicio que se ve más sobrecargado con la atención de pacientes Covid que no llegan al intensivo”. El hospital también pondrá en marcha un laboratorio de biología molecular para analizar sus propios test PCR, agilizando así la entrega de resultados.

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