Fuerte caída de narcotráfico y secuestros marca gestión de Uribe

Los ingresos por el tráfico de drogas llegaron a representar hasta el 7% del PIB en Colombia durante los 90, porcentaje que se redujo a un 1% en 2009.

A comienzos de década, Julián Morales de la Pava, dueño de la finca El Balso, en las afueras de la ciudad de Armenia, en pleno “eje cafetero” colombiano, prácticamente no recibía turistas extranjeros. “La situación del país era mala, pero en estos ocho años de gestión de Alvaro Uribe las cosas marchan bien. Como muestra de aquello, en 2009 por primera vez tuve más visitantes extranjeros que nacionales”, contó este empresario cafetero a La Tercera. Tal como narra Morales, la gestión del Presidente colombiano (2002-2010) ha transformado de manera profunda a Colombia, especialmente, en ámbitos que antes eran “intocables”: narcotráfico, guerrilla y seguridad.

El hombre que mañana resulte ganador en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales -que, según todas las encuestas, será el “delfín” de Uribe, Juan Manuel Santos-, recibirá un país radicalmente diferente al de hace ocho años. A mediados de los 80 y comienzos de los 90, los ingresos por narcotráfico representaron casi el 7% del PIB colombiano, situación que comenzó a revertirse tras la muerte del ex jefe del cartel de Medellín, Pablo Escobar, en 1993. Hoy, el tráfico de drogas alcanza a ser apenas el 1% de la economía del país.

Otros datos también certifican este avance. A principios de década, la participación de Colombia en la oferta mundial de cocaína era del 96%, mientras que ahora llega al 51%. De todos modos, Colombia sigue siendo el mayor productor de cocaína. También, según la ONU, los cultivos de coca han pasado de 102 mil hectáreas en 2002, a 68 mil en 2010, mientras que en países como Perú y Bolivia ha habido un aumento.

Alta popularidad

Uribe, un hombre adicto al trabajo (se despierta a las 4.00 AM y suele enviarles a esa hora mensajes a sus ministros desde su Blackberry), ha desarrollado una lucha frontal contra el narcotráfico y la guerrilla, lo que le reportó una alta popularidad (por encima del 65% en ocho años) y el hecho de ser reelecto en 2006. “Pasamos de 10 años o más para eliminar a Pablo Escobar, a menos de dos años para hacer lo propio con cualquier jefe de un baby cartel. No en vano las extradiciones anuales se han quintuplicado y son más de 7 mil en los últimos siete años”, aseguró Alfredo Rangel, columnista de la revista Semana. Importante fue también la desmovilización de los paramilitares.

A ello se suman los golpes contra las FARC y la caída de sus principales líderes. Las acciones del Ejército, las recompensas y los llamados a la desmovilización, han hecho que de los 19 mil efectivos que la guerrilla tenía en 2002, ahora éstos lleguen sólo a 8.700. Al comienzo de la era Uribe, las FARC solían perpetuar 2.500 acciones violentas anuales, cifra que cayó a 825 en 2009.

La exitosa política de seguridad democrática de Uribe -quien no obstante ha sido criticado por acusaciones de corrupción en su gobierno y violaciones a los DD.HH. por parte del Ejército- les ha cambiado la vida a los colombianos, que ahora pueden movilizarse con menores peligros por las principales carreteras del país. En 2002, los homicidios llegaban a 29 mil, mientras que hoy han disminuido a 16 mil. A su vez, los secuestros han caído de 2.282 a 213 por año, entre 2002 y 2009.

La economía también ha sido clave. En 2002, la inflación era de 7%, pero hoy se sitúa en 2%. El desempleo pasó de casi 16% a 11% y la inversión extranjera pasó de US$ 2 mil millones anuales a US$ 7 mil millones. La economía crecerá este año un 3%, aunque la pobreza permanece alta (45%). “El cambio más importante en los últimos ocho años fue el restablecimiento de la confianza de los colombianos en su gobernante”, dijo a La Tercera el analista Pedro Medellín. “También la productividad y la inversión extranjera le han dado a Colombia una nueva identidad en materia de libre comercio y generación de empresa”, concluyó el politólogo colombiano Vicente Torrijos.

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