Columna de Tomás Casanegra: Desconcertados

¿Dónde invertir entonces? En empresas que ganen mucho hoy, distribuyan mucho hoy, y usted pueda, si quiere, reinvertir esos dividendos a un precio ridículamente bajo hoy. Recupere la plata invertida en pocos años de dividendos y después que el futuro haga lo que sea su cariño con su inversión.



En lo que va del año el S&P 500 ha caído en 23%, el Nasdaq ha caído 32%, y nuestro IPSA en cambio ha subido 14% en dólares. Mucha gente se desconcierta con estas cosas por culpa del nefasto pensamiento de primer orden que tan bien describe Howard Marks y que funciona así: como el futuro de Chile es más incierto (malo) que el de los EE.UU. y nuestras empresas no ganan (ni crecen) como las de ellos, la bolsa chilena debe caer y la norteamericana subir. Si a esto le suma que siempre hubo y siempre habrá un experto capaz de justificar cualquier precio de cualquier activo en cualquier momento, el desconcierto para el inversionista “de a pie” es total.

Para que la bolsa no termine siendo para usted aquel lugar especialmente diseñado para hacer tonta a la mayor cantidad de gente posible, como la describió el gran Bernard Baruch, permítame compartirle algunos (no) secretos:

1.- Lo que usted va a ganar en la bolsa (si es que sigue estos consejos) es el precio al que venda su empresa menos el precio al que la compró más los dividendos que recibió durante los años que la mantuvo. Los tres componentes explican su retorno exactamente con el mismo peso, ninguno está multiplicado por ocho ni elevado al cubo. Sin embargo, el nivel de conocimiento que usted tiene sobre ellos es diametralmente distinto. Mientras conoce con absoluta certeza el precio al que puede comprar determinada acción, desconoce, con la misma certeza, el precio al que la podrá vender en el futuro. Primera lección entonces: deje de mirar los precios objetivos a un año que le presentan las corredoras (precios subjetivos les llamo yo) y concéntrese en el precio que sí conoce, el precio al que puede comprar hoy. Si este último no llega a ser ni una sombra de la realidad económica del negocio usted está en el lugar cierto para ganar.

2.- Bien, pero sin el precio futuro qué hago con el precio de hoy, se preguntará usted. Por suerte hay algo que usted puede conocer sobre el futuro con algún nivel de confianza y dentro de un rango: los dividendos. Lo que usted deberá comparar para saber si le conviene invertir, no es un precio imaginario a un año que algún sabiondo estimó, sino que el valor presente de los dividendos que recibirá. De ninguna manera esto significa que usted no va a vender, es simplemente que no cuenta con eso para ganar plata.

3.- El futuro del negocio, no del precio, es lo que determina si usted invirtió bien o mal. Pero, y aquí viene el “pero”, no todos los “futuros” valen igual, y en el mundo que vamos a vivir próximamente, el futuro se va a volver a descontar. Con las tasas en casi cero a las que estábamos acostumbrados un flujo cierto de hoy, “valía” lo mismo que alguna historia bien contada sobre un flujo que se recibiría en 20 años más.

4.- Las tasas en inversiones son como la fuerza de gravedad. Tasas a la baja hicieron subir por años todos los activos, especialmente aquellos que prometían el futuro esplendor: renta fija (inversión en una “plata del futuro”, pero que quizás valga nada), Bitcoin (inversión en una “moneda del futuro”, pero que quizás nunca se use como tal), empresas tecnológicas (inversión en “un gran flujo futuro”, pero que quizás no se materialice), etc.

5.- Llevamos 40 años con tasas en general a la baja. La última vez que los EE.UU. tuvo los niveles de inflación de hoy, Paul Volcker llevó la tasa al 20% secando al mundo de dólares y con ello provocándonos una recesión que los mayores de ustedes recordarán (circa 1982). 20% libre de riesgo en dólares versus invertir en patacones locales, usted entiende lo que pasó. La inflación actual de los EE.UU. más que tomarla como premio de consuelo (“ellos también tienen”), debiéramos tomarla como motivo de mucha preocupación, y preparación, dejando de espantar el capital para empezar.

6.- ¿Dónde invertir entonces? En empresas que ganen mucho hoy, distribuyan mucho hoy, y usted pueda, si quiere, reinvertir esos dividendos a un precio ridículamente bajo hoy. Recupere la plata invertida en pocos años de dividendos y después que el futuro haga lo que sea su cariño con su inversión.

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