Educación superior y progreso social



SEÑOR DIRECTOR:

Difícilmente alguien podría poner en duda la importancia de la movilidad social para el desarrollo y crecimiento de Chile. Sin embargo, pocas veces reflexionamos en torno al rol que tienen para ello las políticas de financiamiento de la educación superior que definen muchas veces si los jóvenes podrán o no continuar con su proceso educativo.

Ahondar en eso fue justamente el objetivo de un reciente estudio realizado por la Universidad Bernardo O´Higgins, que reveló que el actual sistema de financiamiento chileno, con la inclusión de la gratuidad, ha permitido que el 65% de los estudiantes de los quintiles 1 y 2 logre la ansiada movilidad social hacia los quintiles 3, 4 y 5. Otro aspecto destacable es que el sistema de financiamiento mixto que hemos definido como país nos posiciona entre los 10 mejores países de la OCDE, en cuanto a tasas de cobertura y real movilidad social a nivel de pregrado.

En definitiva, podemos concluir que vamos en la senda correcta si queremos avanzar en un eje crucial para el progreso nacional. Hoy estamos a la vanguardia del continente, e inclusive del mundo desarrollado, en la asistencia a la educación superior.

Sin embargo, no debemos ser complacientes ni conformarnos porque aún quedan importantes desafíos por cumplir. Uno de ellos es la atención al ingreso a estudios de posgrado, que son decisivos para el desarrollo profesional y la solvencia a lo largo de la vida. La buena noticia es que si todos los actores, públicos, privados y sociedad civil, trabajamos juntos y coordinados bajo ese objetivo común, podremos lograrlo. Esto no puede ni debe ser responsabilidad de un solo estamento, se trata de un factor demasiado amplio y relevante, que requiere el análisis, esfuerzo y compromiso de todos. Solo así estaremos apostando, realmente, por un futuro mejor.

Claudio Ruff

Rector de la Universidad Bernardo O´Higgins y secretario general de la CUP

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