Opinión

Gobernar sorprendidos

01/04/2026 - PRESIDENTE JOSÉ ANTONIO KAST PARTICIPA DEL COMITÉ CHILE SALE ADELANTE. Foto: Mario Téllez MARIO TELLEZ

“Los vamos a sorprender”, dijo José Antonio Kast en campaña. La frase, pensada como promesa, ha terminado operando más bien como diagnóstico del propio gobierno. Porque si algo ha marcado estas semanas en La Moneda es una sucesión de hechos que parecen haber tomado por sorpresa al oficialismo.

Primero, la reacción de la ciudadanía al alza de los combustibles. El gobierno pareció asumir que el contexto internacional y, especialmente, la situación fiscal heredada explicaban la necesidad de traspasar el alza. Pero, “con guitarra”, las explicaciones basadas en la emergencia no bastaron y las medidas para paliar la crisis tampoco ayudaron. Más que certeza, la puesta en escena transmitió distancia y falta de empatía. Algo similar ocurrió con la idea de un “Estado quebrado”. Lo que buscaba instalar responsabilidad fiscal y, de paso, reforzar la crítica al gobierno anterior, terminó generando ruido en todos los frentes y obligó a La Moneda a recular, afectando además la credibilidad de su segundo piso.

Luego vino la salida, que finalmente no fue tal, de la directora del Servicio Nacional de la Mujer. El episodio volvió a tensionar la idea de empatía, ya que las razones administrativas no lograron sostener la decisión frente a un contexto personal delicado. Y lo que pudo haber sido una señal de gestión terminó abriendo un flanco político y simbólico entre adherentes del propio gobierno.

Por eso, la máxima presidencial de “tomar decisiones difíciles sin dar pie atrás” empieza a mostrar sus costuras. Más que episodios aislados, lo que se observa es un mismo patrón: decisiones drásticas, presión política y social, y luego correcciones, matices o derechamente retrocesos. Las sucesivas medidas paliativas ante el alza de los combustibles son un buen ejemplo de ello.

En paralelo, la economía no ha reaccionado como algunos anticipaban. El cambio de gobierno elevó expectativas, pero el persistente bajo crecimiento muestra que la realidad es más compleja que el relato. Este año el crecimiento será bajo y la inflación tensionará a los hogares.

Todos los gobiernos se equivocan, hacen control de daños y enmiendan. Pero se cuidan de mostrar que anticipan conflictos y gestionan escenarios complejos. Cuando la imagen que domina es la incertidumbre en la toma de decisiones, lo que se erosiona no es solo la gestión, es la confianza. Y esa erosión tiene un riesgo más profundo que una baja puntual en las encuestas: que la frustración de expectativas deje de ser circunstancial, se transforme en descrédito y empiece a mover el péndulo en sentido contrario a los valores y prioridades que este gobierno quiere representar. Si eso ocurre, el debate puede girar rápidamente hacia una agenda incómoda para el Presidente Kast: desigualdad, abusos, desprotección.

Ahí está, probablemente, el punto más delicado. No en los errores de hoy, sino en la posibilidad de estar incubando el clima político de mañana. Porque cuando las sorpresas se acumulan, no solo erosionan la gestión. Empiezan a empujar el péndulo.

Por Cristián Valdivieso, director de Criteria

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