Más salas cuna, menos guarderías

SEÑOR DIRECTOR:
Ya basta de encontrar noticias que aluden a la muerte de niños y niñas que se encuentran en guarderías informales. En Chile siempre ha habido una falta de espacios educativos, así como de profesionales que responsablemente atiendan a la primera infancia.
Las familias chilenas no pueden pagar por espacios que cuentan con condiciones físicas y profesionales idóneos. Una sala cuna parte desde los $400.000 mensuales, mientras más de la mitad de la población tiene un sueldo mínimo de $500.000. Con esos valores, las familias vulnerables no pueden acceder a un servicio que resguarde la integridad y el desarrollo de los niños y niñas.
El Estado tiene la labor urgente de ampliar las redes de salas cuna y jardines infantiles públicos y validar a las profesionales que a diario se desempeñan en los centros educativos que deben estar centrados en la justicia social y den respuesta a las necesidades de quienes más lo requieren. Nuestras infancias no pueden esperar más.
Carola Zañartu Canihuante
Investigadora y académica CIPEF y Ped. en Ed. Parvularia, U. Finis Terrae
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