Quinto retiro: pensar fuera de la caja



SEÑOR DIRECTOR

Nunca hubo dudas; ahora hay pruebas. El descalabro macroeconómico por los retiros de las AFP ha sido de proporciones: inflación, sequía de créditos hipotecarios, aumento de tasas, presión en el sistema solidario de pensiones, baja en pensiones autofinanciadas, distorsión en mercado de activos de mediano y largo plazo.

El gobierno no lleva ni dos semanas y ya hay una bancada de parlamentarios promoviendo un quinto retiro (en realidad, un frustrado cuarto retiro). Pretender no agudizar los problemas ya existentes es de un voluntarismo irresponsable y agobiante.

Sin embargo, hay espacio para pensar fuera de la caja. El gobierno podría, por ejemplo, diseñar un mecanismo permanente de autoinversión de parte de los fondos de AFP para la compra de la residencia principal (hay ejemplos en Suiza y Singapur); e incluso contemplarse para emprendimientos, como en el Reino Unido.

También hace sentido establecer un mecanismo de autopréstamo exento de impuestos de un porcentaje de los fondos bajo ciertas condiciones (por ejemplo, prepago de deuda comercial, desempleo, merma en ingresos, nacimiento de un hijo, remodelaciones, etc.), permitiendo el reintegro mediante sobrecotización por un número de meses. Se puede incluso imponer una autorrentabilidad mínima (UF + 3 o 5%), que siempre será más barata que un crédito comercial (para créditos de $1 millón por 36 meses, el comparador de créditos del Sernac muestra las cargas anuales equivalentes CAE entre 16 y 39%).

Y aquí cabe una crítica a nuestros legisladores: los retiros debieron contemplar la posibilidad de reintegrar sin comisiones los fondos a la AFP o a la cuenta 2 especial, puesto que la gestión de esos fondos ya había sido pagada por los afiliados mediante la comisión de prepago. En ese aspecto, los retiros fueron un gran regalo a las AFP.

Daniela Benavente

Economista

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