Seguridad y dinero electrónico




Por Felipe Harboe, abogado, exsenador y ex subsecretario del Interior

Al analizar las tasas de homicidio a nivel global, Chile se ubica por debajo del promedio de América Latina y del mundo, lo que debe enorgullecernos y no bajar los brazos. En contraste, lamentablemente, al analizar los delitos contra la propiedad y, en particular los robos con fuerza y por sorpresa, nos ubicamos en los top ten mundial (de países con sistemas serios de medición de la criminalidad).

Las razones pueden ser diversas. Desde sociológicas, económicas, culturales, hasta la impunidad que ampara este tipo de delitos por su escaso éxito de sanción penal. Al analizar los bienes afectados aparece recurrentemente el dinero en efectivo. En efecto, los billetes aparecen dentro de los productos mas robados, por su fungibilidad y fácil reducción, lo que nos permite afirmar que el aumento del circulante constituye -objetivamente- un riesgo para quien lo porte, transe o almacene.

Así las cosas, uno de los elementos que podría ayudarnos decididamente en la reducción de las tasas de este tipo de delitos es la digitalización del dinero. La masificación de las transacciones electrónicas y los pagos virtuales o a través de tarjetas, sean de crédito o debito, ayudarían a reducir los atracos a transeúntes o locales comerciales que poseen y transan en efectivo. Basta recordar los llamativos y recurrentes asaltos al transporte público durante los 90 y su reducción a casi cero al implementar el sistema de prepago electrónico.

Hoy por hoy los microbuses del transporte público no son objeto de asaltos para robar el producto de sus transacciones ya que no transportan dinero en efectivo. En este escenario Chile posee hoy tasas 30 veces menor que Europa en uso de tarjetas o transacciones electrónicas y tasas que superan en más de 30 veces en los delitos contra la propiedad. Un circulo virtuoso a este respecto sería aumentar las transacciones electrónicas en pequeños locales comerciales de barrio y el uso de medios de pago electrónicos para todo tipo de bonos, subsidios, pensiones y cualquier emolumento público. Ese solo hecho podría reducir el riesgo de miles de pensionados que mensualmente deben acudir presencialmente a los centros de pago, hacer largas filas para recibir su pensión en efectivo y después quedar a merced de delincuentes, criminales y abusadores que les quitan lo que les pertenece.

La relación entre desarrollo tecnológico, competencia en la industria de los medios de pago y decisión de política pública, puede ayudarnos a reducir de manera drástica el crimen y la victimización en Chile y de paso evitar el sufrimiento de miles de personas que de un momento a otro pierden todo lo que tienen para sobrevivir durante un mes. Debemos proteger de manera inteligente al pequeño comercio y una de las formas es disminuyéndole el riesgo de ser asaltados para robar el efectivo que reciben.

Chile debe avanzar decididamente hacia la masificación del dinero digital y los medios de pago electrónico, así estaremos contribuyendo a una sociedad mas moderna, transparente y sobre todo segura.

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