Convención constitucional: las candidaturas que quedaron fuera de la mesa

Arriba, de izquierda a derecha: Soledad Alvear, Aldo Duque, Ruth Olate y Jorge Schaulsohn. Abajo, de izquierda a derecha: Teresa Valdés, Jorge Burgos, Cecilia Cifuentes y Fernando Peña.

La histórica inscripción de postulantes para constituyentes dejó pugnas entre los partidos, pero también a varias personas que se quedaron con las ganas de participar en la elección del 11 de abril, ya sea porque no lograron suficientes firmas o porque las “bajaron” a último minuto. Estas son sus historias.




Aldo Duque: “Quedé congelado y sin saber qué hacer”

El 11 de enero afinaba los detalles de su candidatura por el distrito 8, apoyado por Chile Vamos en cupo UDI. A las doce recibió la primera llamada de los encargados de la colectividad. Cuatro horas más tarde debía estar en notaría con su encargado del trabajo electoral, José Hernández, su contador de toda la vida.

Sin embargo, Hernández le tenía algo que decir: “Quiero que te enteres por mí. No vas de candidato. Tenemos un problema de cupos”, le explicó. El abogado y rostro televisivo quedó descolocado. Un dirigente de la UDI le confirmó la noticia.

Las conversaciones habían llevado un mes. “Me lo pidieron ellos, asegurándome que iba de candidato. Tengo la confirmación del Servel. Me dijeron que era un problema de cupos. Quedé congelado, sin saber qué hacer”, dice decepcionado.

Más tarde se enteró quién era el candidato: Miguel Esbir, más conocido como Miguelo. “Creo que la verdadera razón es que alguien importante de la UDI tomó la decisión. Sólo quedaba acatar”, concluye resignado.

Jorge Schaulsohn: Las 19 firmas que faltaron

Estuvo casi adentro. Sólo le faltaron 19 firmas para llegar a las 939 que necesitaba para inscribirse. Sabía que el camino más difícil era participar como independiente sin ser parte de una lista, pero aún así aceptó el desafío.

Es que el exdiputado (ex PPD) hoy no se siente representado por ningún partido político y dice que las listas de independientes eran nóminas paralelas a los partidos de izquierda. “Asumí el riesgo de que quizás no iba a poder juntar las firmas o que después no iba a poder ser electo, porque creo que para los independientes todo está hecho para que no salgamos”, cuenta. Este era su regreso a la política y se inscribió porque para él la convención constitucional es lo más importante que va a pasar en Chile en los últimos cien años.

Hizo su campaña exclusivamente a través de redes sociales, especialmente vía Twitter, junto a uno de sus seguidores que lo contactó para ayudarlo en la recolección de firmas. “Al principio sobreestimé la capacidad de conseguir firmas en forma espontánea a través de Twitter, pero armamos una buena campaña y el número de firmas se fue exponencialmente para arriba”, reflexiona Schaulsohn. Y agrega: “Nos faltó un día”. Ahora apoyará a la periodista Patricia Politzer por el distrito 10.

Jorge Burgos: “La DC estimó que otras personas eran mejores candidatos”

“Es muy simple. No se produjo el espacio para inscribirme. En los distritos que me interesaban (10 y 11) querían a personas de otras características, más jóvenes y de otros perfiles. Eso es legítimo, así que yo lo asumo bien”, dice el exministro DC.

Jorge Burgos (64) tenía interés en esos distritos porque había sido diputado por uno de ellos (Providencia y Ñuñoa entre 2002 y 2014), y en el otro vive y trabaja. Sin embargo, la DC con anticipación fijó sus candidaturas y su nombre no clasificó. Dice que podría haber ido igual de manera independiente, pero que no lo hizo porque su decisión era ir por su partido.

Ahora que no va, apoyará a otros candidatos. “Soy una persona positiva y veo esto como una oportunidad para ayudar a otros”, dice Burgos. Trabajará fuertemente por Patricio Zapata, Elisa Walker y Jorge Correa Sutil, y por el PS Ricardo Montero, quien trabajó mucho tiempo con él y hoy va de candidato por el distrito 18.

Fernando Peña: el seremi que había hasta renunciado a su cargo

Su carrera en la UDI comenzó mucho antes de este proceso, en 2010. Fue dirigente gremial dentro de la Universidad de Concepción entre 2005 y 2007, realizó una carrera que él llama “disciplinada” en el partido y fue nombrado seremi de Educación del Biobío en 2018.

Peña quería ser convencional. Y, por eso, renunció en diciembre a su trabajo, confiado en que iría en la lista de su partido. Pero el lunes, al inscribir su nómina, la UDI le informó que no iba. “Desconozco la razón. Puedo intuir que son situaciones de convivencia de las facciones al interior del partido”, dice.

Si bien respeta la decisión del partido, puntualiza en un problema: el centralismo. “Es extraño que desde Santiago se definan decisiones a nivel regional. Terminan cruzados intereses de facciones. Lo entiendo, pero no debiese ser una variable tan determinante, teniendo en cuenta la carrera de un dirigente que ha hecho un trabajo largo, disciplinado y relativamente exitoso”, agrega.

Cecilia Cifuentes: la casi candidata en el cupo de Teresa Marinovic

“Primero que nada, aclaro que no estoy inscrita en el Partido Republicano”, dice la economista Cecilia Cifuentes, quien era una de las cartas que manejaba ese partido para el cupo que finalmente ocupó Teresa Marinovic y que desató una tormenta en el bloque oficialista.

“Mi participación como constituyente era por la unidad del sector. Eso se logró. No participé en las negociaciones. Tampoco ese día supe en qué estaba el tema. En el minuto que Chile Vamos aceptó que fuera en uno de sus cupos, ya era muy tarde”, explicó.

“Se supone que yo iba. Me había quedado con eso del día anterior. Por supuesto, nunca es seguro. Tampoco era de vida o muerte”, dice Cifuentes, quien vio desde fuera la polémica que se dio con su mismo cupo.

Soledad Alvear: una excanciller en el camino

Durante varios meses, a través de encuestas telefónicas, la excanciller Soledad Alvear midió sus posibilidades de ser candidata a la convención constitucional por el distrito 11 (Peñalolén, La Reina, Las Condes, Vitacura y Lo Barnechea) en lista independiente de Comunidad en Movimiento, el grupo que ella fundó junto a su marido, el exdiputado Gutenberg Martínez, luego que ambos renunciaran a la DC en abril de 2018, poniendo fin a más de 50 años de militancia falangista.

Desde Comunidad en Movimiento, Alvear y Martínez, una de las parejas políticas emblemáticas de la transición y de la ex Concertación, venían trabajando en elaboración de insumos para el debate constitucional desde hace casi un año, pero no fue sino hasta después del plebiscito del 25 de octubre pasado que definieron constituir una lista de independientes, lo más amplia posible, para lo cual sostuvieron conversaciones con otros movimientos, entre ellos, el de Progresismo con Progreso, que lidera Mariana Aylwin, los que no dieron resultado; más aún, tras la irrupción de algunas listas, como Independientes no Neutrales, que también buscaban llegar a la convención.

Y aunque Martínez ya había desistido de ir como candidato debido a su trabajo como rector de la Universidad Miguel de Cervantes, siguieron adelante con la tarea de recolectar las firmas de patrocinantes para Alvear y otros miembros de Comunidad en Movimiento. Sin embargo, la demora del Congreso en sacar la ley que regulaba la participación de los independientes en el proceso constituyente les dejó sin tiempo suficiente para completar la tarea. El lunes 11, finalmente, Comunidad en Movimiento inscribió sólo unas pocas candidaturas en algunos distritos, especialmente en el Maule.

Ruth Olate: militaba en otro partido

Su nombre fue sondeado desde los primeros momentos en que se planteaba una eventual convención. Porque para la expresidenta del Sindicato de Trabajadoras de Casa Particular -cargo en el que estuvo once años- la cuestión constitucional no le era ajena: en 2015 integró el Consejo Ciudadano de Observadores creado por Michelle Bachelet, para custodiar el proceso constituyente en ciernes. Ahora, el PRO la llevaría como candidata independiente en uno de sus cupos. Pero algo pasó a último momento: según el Servel, Ruth Olate militaba en la Unión Patriótica (UPA), partido liderado por Eduardo Artés, candidato presidencial en 2017. No sabe en qué momento firmó, pero era inapelable. “Mi grupo de asesores se comunicaron con el Servel. Desde allí dicen que había firmado, que estaba mi huella digital. Incluso había sido ante notario. Fue difícil hacer algo. Era el último día”, relata con frustración.

Teresa Valdés y Leslie Sánchez: las feministas que el PPD bajó

Teresa Valdés (70) y Leslie Sánchez (36) iban por el distrito 13 y 7, respectivamente. Ambas parecían cartas seguras, pero no lo eran. Fueron sorprendidas ad portas de que cerraran las listas con la noticia de que ninguna iría por su distrito. Concuerdan en que había compromisos políticos involucrados. Dicen que Jorge Insunza y Paola Tapia, quienes ocuparon sus puestos, eran personas del “lote” del presidente del partido, Heraldo Muñoz, y apoyan su candidatura presidencial. “Heraldo dejó de ver el interés colectivo del PPD y comenzó a evaluar intereses personales. Probablemente, él sentía que con Paola Tapia iba a tener mayor respaldo que conmigo”, dice Sánchez.

Además de informarles que no iban, les ofrecieron, a cada una por separado, ser candidatas por el distrito 8. “Mi crítica con los partidos -señala Valdés- es precisamente con su forma de hacer política. Mi planteamiento siempre ha sido el quehacer ciudadano, conociendo y apoyando las organizaciones. Eso hacía en el distrito 13, y de un día para otro me mandan al distrito 8, donde no tengo inserción”. Ninguna aceptó.

Para ambas, hay una incapacidad por parte de los partidos políticos de ver el momento que se vive pos 18 de octubre. “La ciudadanía dejó claro cuál es el perfil de las personas con las que se siente más representada”, afirma Sánchez. Valdés, por su parte, dice: “Estamos mal. No incorporaron dirigentes y dirigentas que sean representativos y no fueron capaces de llegar a acuerdos para tener listas con independientes suficientes”.

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