"Estamos preparados para modificar incluso la propia Constitución": Piñera fija postura en pugna entre Corte Suprema y TC

Presidente-Piñera

El Mandatario endureció la posición que ayer planteó el gobierno a través del ministro de Justicia, Hernán Larraín, respecto a intervenir de forma normativa en el conflicto si es que las partes no llegaban a una solución.


El Presidente Sebastián Piñera abordó esta jornada la pugna que han mantenido esta semana la Corte Suprema y el Tribunal Constitucional (TC), a raíz de la sentencia de la tercera sala del máximo tribunal que determinó que los fallos del TC pueden ser revisables a través de recursos de protección.

"Por su puesto que preocupa cuando hay dos interpretaciones que se contrastan. La que ha planteado la Tercera Sala de la Corte Suprema y la que ha planteado el TC. Por eso la posición del gobierno es buscar los caminos para que esas diferencias de opinión se resuelvan", sostuvo el Mandatario.

"Porque cuando hay diferencias de opinión se pone en cuestión, se debilita el Estado de Derecho y hemos dicho que si fuera necesario vamos a recurrir a la capacidad de normar a través de la ley, de reformas a la ley orgánica o a través de reformas a la propia Constitución, para que la institucionalidad en Chile sea clara, acordada y respetadas por todos", agregó.

El Mandatario, de esta manera, endureció la posición que ayer planteó el gobierno a través del ministro de Justicia, Hernán Larraín, respecto a intervenir de forma normativa en el conflicto si es que las partes no llegaban a una solución.

El Presidente fue consultado también por las declaraciones sobre esta pugna emitidas anoche por el ministro de Relaciones Exteriores, Teodoro Ribera. El ministro -abogado integrante del TC entre 2006 y 2009- aseguró que el conflicto entre instituciones "genera una situación nueva de gran incerteza jurídica".

Al respecto, el Mandatario declaró que "nuestro gobierno toma parte por fortalecer la institucionalidad, por el respeto de la autonomía y las atribuciones de cada poder del Estado. Una parte esencial de la democracia sólida y un estado de derecho sólido es que los poderes respeten la autonomía de los demás poderes del Estado. Y esperamos que esto se pueda resolver directamente entre las partes, de lo contrario, estamos preparados para modificar leyes, leyes orgánicas e, incluso, la propia Constitución para evitar que estas discrepancias entre el TC y la Corte Suprema se repitan".

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