La defensa del canciller

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Ampuero justificó ayer, en su cuenta pública, no adherir al acuerdo de Escazú, al pacto de Marrakech y el envío de una carta diplomática a la CIDH, justamente los temas que han generado críticas en la oposición y entre algunos exministros de RR.EE., quienes mayoritariamente se excusaron de asistir.




En el Salón O'Higgins, en el segundo piso de la Cancillería, el ministro de RE.EE., Roberto Ampuero, realizó ayer su primera cuenta pública, en un escenario que, a diferencia de otros gobiernos, ha estado marcado por una permanente tensión con la oposición.

Ante la presencia de cerca de 200 personas, el secretario de Estado realizó el balance de su cartera, aprovechando de defender cada una de las decisiones tomadas en política exterior, muchas de las cuales han generado duras críticas de excancilleres y de la oposición, sector que ha apuntado a que Chile ha perdido la tradición de abordar los diferentes asuntos como una "política de Estado".

Entre los hechos más cuestionados por la centroizquierda está la decisión de no adherir al pacto migratorio de Marrakech y al acuerdo ambiental de Escazú. De igual manera, han cuestionado la creación del foro Prosur. Y, ahora último, la determinación de La Moneda de enviar una nota junto a otros países de la región a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en la que se pide respetar la "autonomía" de las naciones. Esto, a raíz de diversos fallos que ha adoptado el organismo.

En este escenario, Ampuero argumentó, en un discurso de más de 40 minutos, cada una de las decisiones cuestionadas por la oposición, destacando cuatro principios como el sello de la política internacional de esta administración: el apego al derecho internacional, la defensa de la democracia y los derechos humanos, el compromiso con el multilateralismo y el libre comercio como motor del desarrollo.

El canciller partió defendiendo el envío de la nota diplomática a la CIDH. "El objetivo es contribuir a un diálogo con la CIDH y los países miembros que quieran incorporarse, para fortalecer la institucionalidad y analizar los desafíos que se presentan", afirmó. Y más adelante en su alocución argumentó las razones de por qué no se sumaron al acuerdo de Escazú. "No lo firmamos porque estamos convencidos que nuestro derecho comprende, en distintos cuerpos legales, varios contenidos del acuerdo", manifestó, junto con relevar la política migratoria de la administración de Piñera y defender la decisión de no adherir al pacto de Marrakech. "La decisión del gobierno de Chile de no adherir al pacto se funda principalmente en dos razones: incentiva la inmigración irregular y no es compatible con el derecho soberano de Chile de decidir sobre su política migratoria", señaló.

El ministro también defendió la creación de Prosur, el multilaterismo de Chile y aseguró -sin aludir a ningún país en particular y luego de las críticas que ha habido por la influencia de Estados Unidos en Chile- que "nuestras relaciones no se ven coartadas por la contingencia: tenemos una política exterior independiente". Y recalcó que el "compromiso de nuestro país con el multilateralismo no acepta dudas. Quien plantee lo contrario se equivoca de manera rotunda".

Ampuero, asimismo, enfatizó que "hemos conseguido logros relevantes" y que "raras veces nuestro país ha sido tan activo en las esferas regional, multilateral y global".

Luego de enumerar todos estos hitos y de destacar las giras de Piñera, casi al final de su discurso Ampuero manifestó, sin responder directamente a las críticas a la gestión de la Cancillería, que "asumimos posturas que, aunque en algunas ocasiones no sean del todo compartidas por grupos acotados, lo hacemos con la profunda convicción de que son beneficiosas para nuestro país". Así, además, reconoció que le ha tocado vivir "un intenso período". Todo esto ante los asistentes, entre los que se encontraba el excanciller Mariano Fernández, el único de sus antecesores que se hizo presente.

Desde la Cancillería se había extendido una invitación a los exministros de RR.EE. para que asistieran a la cuenta pública. Sin embargo, los exsecretarios de Estado se restaron de la cita, salvo Fernández. En el gobierno señalan, en todo caso, que se trata de algo usual y que el año pasado, por ejemplo, solo participó un excanciller, Juan Gabriel Valdés, y que en esta ocasión se excusaron personalmente Soledad Alvear, Hernán Felipe Errázuriz y Miguel Schweitzer, mientras que el resto lo hizo a través de sus secretarias.

La defensa de Ampuero a la gestión en RR.EE. ocurre luego que el 10 de abril pasado el propio Piñera asistiera al Consejo Chileno para las Relaciones Internacionales, instancia en la que refutó, ante los excancilleres, los cuestionamientos en la materia. Una semana después de esa cita, Ampuero se reunió con sus antecesores. Sin embargo, ambos encuentros no han servido para apaciguar las críticas. De hecho, algunos excancilleres lamentan que en esa cita con Ampuero no se les haya informado lo de la carta diplomática a la CIDH.

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