Las claves de la maratónica jornada que terminó en acuerdo para crear la nueva Constitución

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El nudo final sobre la "hoja en blanco"

Todo indicaba que a las 21 horas se firmaría el pacto. Pero un último planteamiento de Chile Vamos -atribuido a la UDI- enredó todo. La propuesta apuntaba a que en aquellas normas donde no se alcanzaran los 2/3 de quórum requerido operara el articulado de la actual Constitución. La oposición rechazó tajantemente una medida de ese tipo, por considerar que, en la práctica, significaba que el proceso constituyente quedaba reducido a una mera reforma. Y no a una nueva Constitución, la denominada "hoja en blanco". Finalmente se definió un mecanismo donde se discutan primero los aspectos generales de la Constitución, con quórum de 2/3 y luego, los aspectos particulares, bajo el mismo esquema. El diseño que busca forzar grandes acuerdos y minimizar el riesgo de vacíos legales, sin necesidad de que la Carta de 1980 opere por default.

Plebiscito ciudadano

El inicio de la jornada de negociaciones tuvo el rechazo de Chile Vamos a la idea de hacer un plebiscito para consultar si se reformaba o no la Constitución y bajo qué mecanismos. La idea inicial del oficialismo era que el acuerdo optara por una alternativa, en particular una convención constituyente conformada por 50% de parlamentarios y 50% de representantes ciudadanos o en proporción de 40%-40%-20%, de legisladores, ciudadanos y delegados constituyentes. El acuerdo final -sin embargo- definió que se realizará un plebiscito en abril, en el que los chilenos deberán pronunciarse si quieren una nueva Carta Fundamental y a través de qué mecanismo (habrá dos alternativas).

Los mecanismos

El acuerdo suscrito implica que los chilenos podrán elegir el mecanismo a través del cual se construirá una nueva Constitución: una convención compuesta en un 100% por ciudadanos elegidos para esa labor o una convención mixta con participación de parlamentarios (50%) y miembros electos para ese fin (50%). El acuerdo no menciona explícitamente la opción de una asamblea constituyente, que era la opción que había promovido la oposición, pero la primera alternativa, con otro nombre, equivale en la práctica a ese mecanismo. En ambas fórmulas, los representantes serían elegidos en las municipales de 2020. El trabajo de los dos mecanismos duraría cerca de un año.

Alto quórum para aprobar el texto final

Los partidos de gobierno (UDI, RN y Evópoli) cedieron y aceptaron un plebiscito de entrada que incluya la alternativa de asamblea ciudadana 100%, entre otros puntos, a cambio de un alto quórum para sellar los acuerdos y ponerlos en el papel de la nueva Constitución. Así, cada modificación no será aprobada ni por mayoría simple ni absoluta, sino por dos tercios, una proporción que ninguna coalición política ha conseguido tener en el Parlamento desde 1990. Ese diseño oficialista busca preservar la estabilidad de conceptos que son centrales para el sector, como, por ejemplo, el derecho de propiedad.

Los que no salieron en la foto

Aunque participaron de las reuniones del martes, representantes del PC y el Frente Amplio iniciaron la jornada de ayer cuestionando un acuerdo "cupular" que, hasta ese momento, no contemplaba un plebiscito de entrada que dirimiera cómo operaría el proceso constituyente. Más tarde, Gabriel Boric se sumó a las reuniones en que terminó validándose la opción del plebiscito, lo que hizo que buena parte de su bloque adhiriera al pacto. El PC mantuvo su postura crítica, y pese a que incluyó la opción de una convención formada por elección popular, no se sumó a las reuniones, acusando que no fueron convocados y reclamando por el quórum de 2/3. En el Frente Amplio, el Partido Humanista espera definir hoy su posición.

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