Round 2: Carlos Eugenio Lavín responde a Daniel Matamala por nueva columna

El periodista manifestó que los empresarios chilenos y de gran parte de Latinoamérica condenados por "delitos de cuello y corbata" se victimizan y no asumen sus responsabilidades. El empresario contestó que "su tesis no se sostiene. Sería casi como una teoría racista".


El empresario Carlos Eugenio Lavín respondió nuevamente al periodista Daniel Matamala. Esta vez por una columna titulada “Crimen y Castigo“, que fue publicada este domingo por La Tercera.

Se trata de la segunda reacción del dueño de Penta hacia el conductor de CNN Chile, luego de que la semana pasada replicara la opinión del comunicador sobre las clases de ética a las que fue condenado junto con su socio Carlos Alberto Délano.

Matamala, esta vez,  acusa a Lavín y a otros empresarios chilenos que han sido condenados por delitos “de cuello y corbata” de victimizarse y no asumir sus responsabilidades, a diferencia de lo que -afirma- ocurre en Estados Unidos y Europa.

El excontrolador de Penta, en una nueva carta al director, publicada en la edición de este lunes de La Tercera, sostiene que “bajo el título de la referencia, que me parece habérselo leído a un tal Fedor Dostoievski, don Daniel Matamala reflexiona sobre la distinta actitud que tendrían los empresarios chilenos frente a sus faltas, respecto a sus homólogos norteamericanos”.

Y luego agrega: “La verdad, me considero un ciudadano que ha tratado de hacer cosas por su país y no siempre lo ha hecho todo bien. Lo que pasa es que a los seres humanos , yo creo al menos, hay que tomarlos en forma holística, y el resultado, entonces, es que son muy pocos los enteramente buenos o enteramente malos”.

A continuación, la carta íntegra que envió Carlos Eugenio Lavín:

“Bajo el título de la referencia, que me parece habérselo leído a un tal Fedor Dostoievski, don Daniel Matamala reflexiona sobre la distinta actitud que tendrían los empresarios chilenos frente a sus faltas, respecto a sus homólogos norteamericanos. El tema es interesante y, si yo tuviera una columna como él, me podría extender al respecto. Pero seamos realistas: esta es una carta al director con poco espacio y hay que ser breve. En lo personal, debo aclararle que estoy muy lejos de considerarme un dechado de virtudes, y las palabras que me cita están fuera de contexto.

Nunca hay que citar a otros en esa forma, porque confunde. La verdad, me considero un ciudadano que ha tratado de hacer cosas por su país y no siempre lo ha hecho todo bien. Lo que pasa es que a los seres humanos , yo creo al menos, hay que tomarlos en forma holística, y el resultado, entonces, es que son muy pocos los enteramente buenos o enteramente malos. Si esto vale para los individuos, con mayor razón vale para las agrupaciones de personas. Por eso, no puedo estar de acuerdo con la generalización conceptual de don Daniel, en cuanto a que los empresarios chilenos consideran a sus colaboradores como peones, mientras los americanos, aparentemente, tendrían un espíritu donde prima su preocupación por la democracia, lo que los haría más honrados y presuntamente respetuosos. Con todo respeto, considero que su tesis no se sostiene. Sería casi como una teoría racista, de lo cual se ha escrito mucho.

Le recomiendo un libro reciente, de gran difusión, que se llama “La imperiofobia y la leyenda negra”. Allí se explica muy bien cómo los del norte (léase sajones, germanos y nórdicos) lograron convencernos a todos los hispanos y afines de que somos moralmente inferiores. No es así, don Daniel: no son ni mejores ni peores, y eso vale para cualquier individuo, grupo o profesión”.

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