Por David TralmaSebastián Kraljevich y gobierno de Boric: “El tiempo va a ser generoso, también nos pasa con el Presidente Piñera”
El sociólogo que diseñó la campaña de Gabriel Boric a La Moneda renunció a la OEA para volver a su zona de confort: las consultorías electorales. Desde esa expertise evalúa la decisión del exmandatario de inmiscuirse en la contingencia a pocos meses de dejar el gobierno. "Es poco estratégico, si se quiere, pero él no está pensando siempre en el resultado a largo plazo", afirma.

En 2021, tras el triunfo de Gabriel Boric en las elecciones presidenciales, Sebastián Kraljevich, principal estratega de la campaña, pidió no estar en ningún cargo de la primera línea de esa administración. “La labor del día a día del gobierno me resultaba poco atractiva”, dice en entrevista con La Tercera, desde Washington, Estados Unidos.
El sociólogo sí aceptó ser embajador ante la Organización de Estados Americanos (OEA), cargo que dejó en junio de 2025, en medio de críticas de la oposición, para asumir como secretario para el Fortalecimiento de la Democracia de la misma OEA.
El arquitecto de la campaña de Boric dejó esta semana ese rol para volver a su zona de confort: el diseño de campañas electorales de la centroizquierda e izquierda. Acá sus razones, su evaluación del escenario actual y sus definiciones ante el anticipado despliegue del expresidente al que llevó a La Moneda.
¿Por qué se alejó de la OEA?
A mi juicio, hoy la competencia entre democracia y autoritarismo se da en las elecciones. La gente decide votando por modelos más autoritarios o más democráticos. Y mi esperanza es que, saliendo de la secretaría pueda contribuir a que las fuerzas democráticas ganen elecciones.
Llegó ahí en junio del año pasado, con críticas por dejar la embajada de Chile. ¿Pensó que iba a durar tan poco?
Entiendo que el año pasado fue electoral y eso hace que los actores políticos busquen hacer ruido con cualquier tema. Ahora se puede valorar mejor que los Estados de América reconozcan el liderazgo de Chile en materia de democracia, y dos, que no había ningún interés de apernarse ni nada parecido. Creo que eso es evidente hoy.
Estuvo en Washington cinco años. La expresidenta Michelle Bachelet transparentó las dificultades de su postulación a la ONU. ¿Ve alguna chance de que pueda ganar?
Yo no soy experto en el proceso de elección de Naciones Unidas. Sí me tocó ver, muchas veces, la admiración muy transversal por la expresidenta. Por eso sorprendió mucho que el gobierno de Chile retirara el apoyo. Cuando uno compara eso con lo que pasa en Costa Rica, donde un gobierno de distinto signo entiende que su candidata es un activo nacional, veo una situación diferente.
Fue el principal estratega de la campaña de Boric. ¿Por qué no apostó por un cargo de primera línea?
Lo que me apasiona es tratar de entender qué pasa en la mente de las personas, y tratar de disputar el modo en que toman decisiones. Mi plan, después de la elección, era volver a trabajar fuera de Chile. Al presidente se le ocurrió que, precisamente por mi experiencia en América, podía ser útil en esa posición y me convenció.
¿Cómo evalúa hoy desde afuera el gobierno del expresidente Boric?
Cuando uno lo ve a escala regional, que es lo que veía yo, un gobierno que logra subir los salarios reales, controla la inflación, reduce la jornada laboral y mejora las pensiones, es un gobierno excepcional. Se ve cuando uno lo mira con óptica regional y saca como los incidentes del día a día.
Pero también hubo complicaciones. El propio Boric hizo una autocrítica hace unos días.
Yo creo que es bastante normal, con ciclos electorales de cuatro años, que el inicio del gobierno sea muy complejo, porque ya hay un preclima electoral desatado. Pero creo que cuando uno analiza los resultados grandes del gobierno, son muy positivos.
Entonces, ¿por qué falló para cumplir el objetivo final de todo gobierno, que es entregar la banda a uno de los suyos?
Juzgar a un gobierno por si le pasa la banda a un correligionario nos obligaría a decir que en Chile, desde Lagos en adelante, todos fracasaron y no me parece razonable.
Defiende al gobierno de Boric como si no hubiera pasado nada malo…
Siempre pasan cosas malas, si gobernar es muy difícil. Me ha tocado verlo en la región. Incluso, para quien promete en campaña y al día siguiente se encuentra con la guerra en Irán y le suben los precios del petróleo. Mi impresión es que para analizar un gobierno hay que despejar lo chico y quedarnos con qué lograron al final, después de cuatro años. Creo que el tiempo va a ser generoso, también nos pasó con el Presidente Piñera. Su recuerdo hoy día es mucho más generoso de lo que era en su momento, porque va saliendo la cosa chica.
¿Qué le parece que el expresidente haya salido tan pronto a opinar de contingencia tras dejar el poder?
El presidente Boric fue mi cliente del 2013 hasta el 2021. Y después mi jefe del 2022 al 2025. Lo más difícil para mí de trabajar con él es que él decide lo que hace cuando le parece justo hacer algo. Es poco estratégico si se quiere en ese plano, pero él no está pensando siempre en el resultado a largo plazo, no está pensando en qué va a pasar en cuatro años, en ocho, sino que está pensando qué necesita hoy Chile. Creo que hace sentido con el presidente Boric que yo conocí.
¿No cree que puede ser perjudicial para su figura?
Yo creo que él piensa muy poco en lo que es mejor para su figura, en lo que va a ser mejor para él en cuatro años. Yo desde mi trabajo tenía que lidiar con eso y buscar algún equilibrio, pero él no está pensando en lo que es mejor para Boric.
¿Cómo evalúa el rendimiento de la oposición?
Lo importante es que el problema del gobierno del Presidente Kast no es ni la vocería ni la inexperiencia, son las ideas que propone, que son muy impopulares en Chile. En campaña lo hizo muy bien, es muy disciplinado, talentoso. Y en eso creo que la labor de la oposición es develar el debate de ideas más allá de las microincidencias del día a día. El Congreso es, desde luego, un lugar, pero no es ni el único ni el principal diría yo. Es más, cuando uno piensa en el ciclo pasado, la bancada del Presidente Kast en las dos Cámaras era también muy menor y eso no impidió que pudiera disputar lo que estaba pasando en Chile.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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