Gestionando la inflexión climática

"Así como en el pasado la ciencia sí permitió movilizarnos para reducir el agujero en la capa de ozono, la evidencia científica que nos alerta sobre los efectos del calentamiento global nos llama a promover una fuerte colaboración público privada poder generar una inflexión".




“Las campanas de alarma son ensordecedoras y la evidencia es irrefutable”, planteaba el secretario general de la ONU, António Guterres, al entregar el alarmante informe del Panel Intergubernamental sobre las consecuencias del Cambio Climático. Mientras por un lado existen visiones que plantean que la evidencia no es suficiente, por otro lado, surgen voces que claman por una detención urgente al modelo, lo cual nos lleva a plantearnos la pregunta de cómo avanzar en forma responsable a objeto de llevarnos a una solución intergeneracional que sea sostenible de un punto de vista ambiental, económico y social. En este caso la ciencia nos otorga elementos para una reflexión, en donde la urgencia de actuar oportunamente debe movilizarnos colaborativamente a nivel personal, empresarial e institucional.

A nivel personal o cultural, desde la demanda urge tomar conciencia sobre la importancia de los efectos del cambio climático a objeto de elegir modelos y preferir productos que sean amigables con el medio ambiente.

A nivel empresarial existen empresas faroles cuyo propósito incentiva a innovar rápidamente en reducir, reutilizar y reciclar con apertura a la trazabilidad e información que permita disminuir la huella de carbono y agua. La consecuencia de esta búsqueda es el surgimiento de empresas que más allá de capturar una interesante oportunidad de crecimiento sustentable, construyen altas tasas de legitimidad y valoración por parte de la ciudadanía.

A nivel institucional existe un gran desafío que permita que como sociedad logremos generar un entorno propicio (constitucional, legal y reglamentario) que fomente soluciones sostenibles y permita dotar de la información necesaria para alcanzarla.

En esta línea destaca la iniciativa del Ministerio de Medio Ambiente que actualmente está en consulta pública sobre fomentar un mecanismo de offset para emisiones globales (CO2) y locales (NOX, SO2, MP) además de la iniciativa de fortalecer la ley REP para fomentar la reutilización de subproductos industriales. En esta línea, una mejor normativa indirectamente focaliza mejor la gestión del SEA, lo cual disminuye la discrecionalidad y hace más efectiva la acción climática.

En un contexto de regionalización, debería adicionalmente complementarse con el desarrollo de un modelo de institucionalidad territorial y Planes de Ordenamiento Territorial que apunte a cambiar el paradigma de la deuda ambiental por el compromiso de comunidades, empresas y autoridades con el desarrollo sustentable del territorio. Como existe desconfianza, existe el gran desafío de construir a partir de una institucionalidad técnica ambiental que haga de puente entre lo global y local.

Así como en el pasado la ciencia sí permitió movilizarnos para reducir el agujero en la capa de ozono, la evidencia científica que nos alerta sobre los efectos del calentamiento global nos llama a promover una fuerte colaboración público privada poder generar una inflexión. Este camino necesariamente requiere de una institucionalidad basada en información técnica que permita construir confianza para permitirle a tanto autoridades territoriales como a comunidades alinearnos detrás de un desafiante objetivo en común.

*Matías Concha, consejero SOFOFA.

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