La economía rusa se hunde, pero el rublo se dispara. Aquí te contamos por qué

Normalmente, las divisas siguen a las economías hacia arriba o hacia abajo. En el caso de Rusia, los esfuerzos del gobierno que limitaron la venta y forzaron la compra la hicieron subir. Pero ahora el banco central de Rusia bajó los tipos de interés, haciendo menos atractiva la tenencia de rublos.




Las sanciones contra Rusia han llevado a su economía a lo que podría ser el mayor declive en décadas, pero la moneda del país ha ido en sentido contrario.

El rublo se ha fortalecido esta semana hasta niveles que no se veían desde 2018, convirtiendo a la moneda en la segunda de mejor rendimiento frente al dólar este año, según un análisis de Dow Jones Market Data de 56 monedas, sólo por detrás del real brasileño. El rublo ha subido un 16% frente al dólar en 2022 y se ha elevado casi un 150% desde que tocó fondo días después de la invasión rusa a Ucrania hace tres meses.

Normalmente, las divisas siguen a las economías hacia arriba o hacia abajo. En el caso de Rusia, los esfuerzos del gobierno que limitaron la venta y forzaron la compra la hicieron subir, tanto que ha empezado a pesar en la economía.

“No lo habría previsto”, declaró Jane Foley, jefa de estrategia de cambios de Rabobank. “Pero cuando se introducen los controles de capital, no se está ante algo real”, explicó.

Ahora Rusia ha estado tomando medidas para debilitar la moneda y la última norma podría haber puesto fin al alza. El jueves, el banco central ruso bajó los tipos de interés del 14% al 11%, lo que hace menos atractiva la tenencia de rublos. Esto hizo que el rublo cayera un 6,7% frente al dólar.

A principios de esta semana, Rusia redujo el control de capitales que obligaba a las empresas a cambiar el 80% de sus ingresos en moneda extranjera a rublos. Ahora sólo tienen que cambiar la mitad.

La moneda rusa terminó el jueves a casi 65 rublos por dólar, debilitándose desde un nivel de casi 55 rublos por dólar esta semana. Aun así, el rublo sigue siendo sustancialmente más alto que el récord por abajo intradía de unos 158 alcanzado el 7 de marzo, según datos de Tullett Prebon.

Recientemente, el rublo se ha resistido a la tendencia mundial de debilitamiento de las divisas frente al dólar, que se ha visto reforzada por la subida de los tipos de interés en Estados Unidos y la fortaleza de la economía. El euro ha caído un 5,7% frente al dólar este año, mientras que la libra esterlina ha bajado un 6,8%.

Economistas y operadores consideran que la recuperación del rublo es en parte artificial, debido a las políticas rusas, y en parte resultado de las grandes exportaciones de materias primas de Rusia y del impacto de las sanciones. Además de subir las tasas y obligar a las empresas a comprar rublos, Moscú limitó la cantidad de dólares que los rusos podían retirar de sus cuentas bancarias en divisas y prohibió a los bancos vender monedas a sus clientes.

La combinación de las sanciones, que redujeron las importaciones, y las exportaciones de productos básicos de Rusia, que se vieron impulsadas por los altos precios, hizo que el rublo siguiera subiendo. Por su parte, Rusia también exigió a los países europeos que pagaran el gas natural en rublos.

Estos esfuerzos tuvieron un costo. El banco central duplicó su tipo de interés clave, hasta el 20%, inmediatamente después de la guerra, recompensando esencialmente a la gente por tener rublos, pero presionando aún más la economía. La rebaja del jueves fue la tercera del banco central desde el alza en las tasas.

Una moneda fuerte suele ser beneficiosa para los países, ya que reduce la inflación y abarata las importaciones. Pero las sanciones contra Rusia han alterado la dinámica habitual. El país eslavo no puede importar mucho debido a las sanciones.

La inflación en Rusia también está aumentando debido a la escasez, y los precios de los alimentos han subido una quinta parte en comparación con hace un año. Los salarios de los trabajadores rusos no siguen el ritmo y los ingresos reales disponibles han bajado un 1,2% en los tres primeros meses de 2022, en comparación con el año anterior. Los economistas esperan que la economía rusa se contraiga en torno al 10% este año.

Mientras tanto, la fortaleza del rublo amenaza con golpear el presupuesto del país al reducir el valor de los ingresos fiscales del petróleo y el gas que están denominados en dólares.

Jason Tuvey, economista senior de mercados emergentes de Capital Economics, afirma que, al convertir las empresas energéticas rusas los pagos de moneda extranjera en rublos, la fortaleza de la moneda significa que “se obtienen menos rublos por dólar”.

“Desde la perspectiva de las finanzas públicas, en igualdad de condiciones, un rublo fuerte deprime el valor en moneda local de los ingresos del gas que se registran en el presupuesto”, sostuvo. “Esto ocurre al mismo tiempo que Rusia se enfrenta a otras presiones, desde el coste de la guerra en Ucrania hasta el aumento del gasto social”, agregó.

Antes del jueves, las maniobras de Rusia para debilitar el rublo tenían un impacto limitado. Sin embargo, el recorte de las tasas del jueves hizo que el rublo bajara sólidamente durante la semana. Los observadores del mercado afirman que la trayectoria futura del rublo es más difícil de deducir.

Muchos señalan que pocos inversores operan con el rublo. Richard Benson, codirector de inversiones de Millennium Global Investments Ltd., una gestora de fondos de divisas con sede en Londres, dijo que la empresa tomó la decisión, tras la invasión, de no negociar la moneda. Poco después, muchos clientes llamaron y pidieron a la empresa que no operara con el rublo debido a la estrategia ESG (Inversión Socialmente Responsable), es decir, por razones medioambientales, sociales y de gobernanza.

Los volúmenes de negociación del rublo también han sido difíciles de discernir. Tras el estallido de la guerra, el mercado del rublo se dividió para tener un valor dentro de Rusia y otro en los mercados internacionales. Después de la guerra, muchos bancos occidentales dejaron de proporcionar cotizaciones electrónicas para comprar y vender el rublo.

“La lista de argumentos para no negociar el rublo es larga”, comentó Robin Brooks, economista jefe del Instituto de Finanzas Internacionales, señalando los controles de capital y las sanciones en curso. “¿Acaso creo que tiene sentido, desde el punto de vista económico, que el rublo cotice más fuerte que antes de la invasión? No”, añadió.

Si Rusia quiere que la moneda caiga más, “podrían simplemente liberar los flujos de capital y esto se debilitaría drásticamente”, dijo Brooks. “Por supuesto, no harán eso”, concluyó.

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