Economista jefe Santander: “Si el mundo se desacelera más, el BC debiera responder con un recorte de TPM”

Entrevista a Claudio Soto, economista jefe del Banco Santander Foto: Andres Perez

Además Claudio Soto afirma que cree que no habría recesión en EEUU, porque el mercado laboral sigue robusto. Pero sí ve riesgo de que la desaceleración sea más intensa de la que está asumiendo el FMI.


Una importante corrección a la baja para la expansión esperada del PIB en 2019 realizó Banco Santander, al pasar desde un 3,5% previo, a 3%, en el piso del rango proyectado por el Banco Central y muy lejos de la estimación del gobierno. ¿Cuáles son las razones? El economista jefe de la entidad, Claudio Soto, responde.

¿Cuál es su escenario 2019?

-Estamos viendo una desaceleración global, sobre todo en los sectores manufactureros y del comercio mundial, lo que se ha visto reflejado en Chile. Y estamos empezando el año con los sectores mineros creciendo menos, en parte por los fenómenos climáticos, pero también los no mineros sorprendieron a la baja y eso se reflejó en los imacec de enero y febrero.

¿La economía iría de menos a más?

-En términos de tasa de crecimiento, sí. Estamos viendo este trimestre particularmente lento, bajo 2%, y de ahí las tasas subirían en el tercer trimestre, donde las bases de comparación permitirían ver un crecimiento en torno a 4,5%. El cuarto trimestre sería un poco más bajo, en torno a 3,5%.

Habla de efecto estadístico. ¿Cuánto hay de crecimiento real?

-Estamos suponiendo que la minería se recupera entre marzo y mayo, y de ahí la producción se tiende a estabilizar. Eso de la mano del avance de la inversión: la gran apuesta es que pueda desplegarse con mayor intensidad impulsada por grandes proyectos.

¿Cuánto de factor interno y cuánto de externo pesará en la economía este año?

-Es difícil separar ambos en un mundo globalizado. Sí separaría la confianza de las empresas de la de los hogares. Respecto de los últimos, sin duda está relacionado con el mercado laboral. Hay toda una discusión, pero si uno suma salarios, encuestas de empleo, de confianza, todo sugiere que el mercado laboral está rezagado respecto del ciclo. Y sobre la confianza de las empresas, tendió a mermar ya el año pasado y coincidió con la caída del precio del cobre y la intensificación de la guerra comercial.

Con una proyección de crecimiento en el piso de lo que ve el Central, ¿coinciden con un aumento de la TPM hacia final de año?

-Pensamos que habrá una mantención hasta finales de año. El Central asume que la economía va a recuperar dinamismo el próximo año y que la tasa de interés debiese subir hacia un nivel neutral. También vemos que va a ir subiendo la tasa, pero más gradualmente. Y no descartamos que pudiera bajarla si es que el escenario externo empeora.

¿Qué condiciones deberían darse?

-El último World Economic Outlook del FMI tiene una visión benigna para el mundo: un conflicto comercial que se resuelve, las tensiones políticas en Europa decantan y eso lleva a EEUU a una desaceleración ordenada. Ese escenario es plausible, pero vemos riesgos: que el acuerdo entre China y EEUU se concrete, pero deje abiertos temas comerciales, la extensión del Brexit generará incertidumbre en Europa y, muy relevante, hasta ahora la política fiscal de EEUU ha sido estimulativa: el próximo año pasa a ser contractiva. Y no sabemos qué impacto que va a tener ese cambio de tono.

¿Habrá una recesión?

-Somos de la idea de que no habría recesión en EEUU, porque el mercado laboral sigue robusto y eso le da sustento al consumo, pero sí vemos riesgo de que la desaceleración sea más intensa de la que está asumiendo el FMI. Si el mundo se desacelera más intensamente, y hay recesión en EEUU, el Central debiera responder con un acomodo en la política monetaria y un recorte de tasas.

¿Sólo dependerá de lo externo? ¿Hay incidencia del avance de las reformas, como la tributaria?

-Los condicionantes de la política monetaria interna van a estar muy relacionados con lo que pase con el ciclo externo como elemento central. En el caso de la discusión tributaria, para tener una buena reforma probablemente se necesite tiempo. Por otro lado, uno quisiera cerrar luego la discusión, para cerrar la incertidumbre. Pero en términos de impacto, la reforma contribuye a simplificar el sistema y eso contribuye al crecimiento, pero es un impacto acotado y de mediano plazo.

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