Por Víctor CofréEl feliz 30 aniversario de Agroberries, ahora con un pie en Asia
Nacida en 1996 en Chile, la empresa de berries de Jorge Varela y Manuel Romero es la segunda del mundo en ventas, tras Driscoll’s y por encima de Hortifrut. En 2025, tras comprar un competidor europeo, facturó US$ 1.467 millones y tuvo un Ebitda de US$ 148 millones. Y abrió oficinas en Hong Kong y plantaciones en Laos. El arándano es su producto estrella. En una industria en auge, la firma no se vende. “No estamos interesados”, responde Varela.

“Somos los segundo más grandes del mundo en berries”, asegura con autoridad y convicción Jorge Varela Peddar, ingeniero civil de 60 años, socio, presidente y CEO de Agroberries, un gigante agrícola nacido en Chile hace exactos treinta años, en 1996, que primero armó una red de producción para abastecer de berries al mayor mercado del mundo, Estados Unidos, siguió con la audaz adquisición de la mayor distribuidora en Europa, y el año pasado comenzó a completar su presencia en el mapamundi con sus primeras fichas en Asia.
El resumen de Agroberries es el siguiente. Primero, lo que vende: planta, cosecha y comercializa cuatro productos, arándanos, frambuesas, frutillas y moras, donde el primero, su producto estrella, representa dos tercios de sus negocios.
Segundo, de dónde obtiene lo que vende: el año pasado comercializó unas 170 mil toneladas de fruta, provenientes de más de 4 mil hectáreas plantadas y donde un tercio es producción propia y dos tercios, de terceros productores.
Tercero, la tierra: Agroberries tiene cosechas propias, que otorgan más margen, distribuidas, en orden descendente, en Perú, su mayor “fábrica”, México, Chile, Estados Unidos, Laos, su última adquisición, y Holanda.
Cuarto, sus mercados de destino: su mayor mercado es Europa, pero son fuertes en Estados Unidos, el mayor consumidor del mundo, y tienen una naciente presencia en Asia.
Jorge Varela describe así a la empresa. “Agroberries hoy, igual que ayer, es una empresa integrada, con alcance global en el mundo de los berries, desde la genética a la producción y la distribución de berries. Nuestros principales clientes son los supermercados, en múltiples geografías, en América, África, Europa y Asia”.
Camino a Asia
Varela estudió ingeniería civil en la Universidad Católica, donde coincidió con muchas autoridades del actual gobierno, incluido el Presidente José Antonio Kast, con quien compartió en 1986 en un consejo estudiantil de 12 integrantes en el que participaban varias fuerzas plíticas. Varela participó en el Movimiento Gremialista y ahí conoció a políticos como Darío Paya, Alejandro Irarrázaval, jefe del segundo piso, o Julio Feres, administrador de La Moneda. “Me tocó una época súper convulsionada”, recuerda. Pero Varela, más interesado entonces en los temas del gremio estudiantil que en los temas país, se desencantó de la política. “Me gusta la empresa, me gusta hacer negocios, crear cosas. La política no”, zanja.
Así, en 1996, Varela se unió al contador auditor Manuel Romero Espinoza y comenzaron a exportar frambuesas, moras y espárragos que producían en un campo de este último. Tres décadas después, siguen juntos en una empresa ahora global. Hoy son dueños, juntos, del 70% de Agroberries Limited. Otro porcentaje relevante, cercano al 17%, lo tiene Continental Grain Company, un conglomerado europeo de la familia Fribourg, con 200 años de historia de inversiones en la agroindustria. Otros porcentajes minoritarios están en manos del ex socio principal de PwC Chile, Luis Enrique Alamos, y de los ex accionistas de la distribuidora europea Berry World, que fue adquirida en 2024 por Agroberries en una combinación de efectivo y, en menor medida, acciones que entregó a los ex dueños. Aquella es la estructura de propiedad. La historia de negocios resumida es la siguiente.
Radicados en Chile, solo con producción en el verano chileno, Agroberries no podía abastecer constatemente a los mercados internacionales. Se expandió entonces a Argentina, de donde luego salió, y más tarde a Perú y Estados Unidos. Con producción a los dos lados del hemisferio, ya podían jugar el año completo. Para completar ese puzle, compraron en 2005 una distribuidora en Estados Unidos. Y se expandieron productivamente a México.

Varios años más tarde, en 2018, la firma creó Agroberries Europa, en Holanda, su punta de lanza continental. Y repitiendo el modelo de integración vertical, abrieron producción en Marruecos. Invitados por el grupo Conti, en 2023 entraron con un 25% a World Berry y un año después tomaron el 100%. Era David comprando a Goliat. “En términos de tamaño, cuando la compramos, Berry World era el doble de lo que era Agroberries. Saltamos de uno a tres en venta”, explica Varela. Basada en el Reino Unido, World Berry tenía la mayor red de distribución de Europa y acuerdos con productores de todo el mundo.
Animados por ese crecimiento, dibujaron rápido el siguiente paso: “Dijimos: tenemos América, tenemos Europa, perfecto. ¿Qué viene después?: Asia”, se pregunta y se responde Varela. Para ser coherentes con su modelo, en el segundo semestre de 2025 inauguraron en paralelo una oficina comercial en Hong Kong y una empresa agrícola con sede en Singapur, pero cuya primera operación se radicó en Laos, el país ubicado en la frontera sur de China. En Laos, Agroberries se hizo de un campo de 150 hectáreas y plantó las primeras 30 hectáreas, que comenzará a producir a fines de 2026. Si todo va bien, plantarán el resto. “Ese es el punto partida. Lo que queremos en el tiempo es que Asia sea tan relevante como puede ser hoy día Europa o Norteamérica. En un mundo perfecto, que no es perfecto, puede ser un tercio, un tercio y un tercio”, aventura Varela, aclarando de inmediato que ese horizonte de las tres partes iguales tiene plazos no inferiores a diez años. “El modelo está replicando lo mismo que tenemos en Europa y en América, pero esta cuestión va a tomar tiempo”, dice.
El mayor mercado de consumo de berries está en Estados Unidos, seguido por Europa y, más atrás, Asia, pero creciendo a tasas más altas. Y el producto estrella es el arándano. “El arándano crece a tasas impresionantes”, dice Varela, quien atribuye su alza a dos atributos: salud, en un mundo donde las nuevas generaciones buscan ese tipo de alimentos, y conveniencia. “Es un producto que no tiene desechos, no tiene cuesco, no hay que pelarlo, lo compras y lo comes”, ejemplifica.
El segundo a nivel global
En el corto plazo, Agroberries tiene metas ambiciosas. En 2024, el grupo facturó a nivel global US$ 743 millones, pero esa cifra consolidó solo tres meses de operaciones de Berry World, adquirida en septiembre: el año calendario 2025 la facturación consolidada se empinó impresionantes US$ 1.447 millones, según los estados financieros de Agroberries Limited.
Con ello, se transformó en el segundo actor global en ventas. El primero, por lejos, es la estadounidense Driscoll’s, un gigante que no reporta cifras, pero cuya facturación estimada supera fácilmente los US$ 4 mil millones. Agroberries arrebató la segunda posición a la también chilena Hortifrut, que en 2025 reportó ingresos por US$ 1.227 millones, según sus estados financieros. Pero si Agroberries obtuvo un Ebitda (utilidades antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización) de US$ 148 millones; Hortifrut la superó, con US$ 184 millones. La diferencia se explicaría por la producción propia. “El margen más grande es en los campos propios, definitivamente, pero requiere mucha inversión, tanto inicial como después de mantención”, explica Varela. Hortifrut reporta 4.234 hectáreas plantadas, de las cuales 2.275 son propias y 1.959 arrendadas. Agroberries tiene una superficie similar, pero un cuarto de esa cifra aun no produce, aunque ya fue plantada. Agroberries reportó 173 millones de kilos en 2025; Hortifrut, 184 millones. Y Agroberries tiene utilidades por US$ 24 millones por ejercicio en 2025 y 2024. Hortifrut perdió US$ 73 millones en 2025 y US$ 45 en 2024, por la optimización de su portafolio.
El paralelo entre ambas compañías, sin embargo, no es motivo de hostilidades. De hecho, Varela solo tiene elogios para la empresa que fundó el fallecido Víctor Moller. “Yo admiro mucho a Víctor Moller, que es el que lideró esta cuestión, Hortifrut vino mucho antes. Nosotros ahora, circunstancialmente, porque nos consolidamos, pasamos en términos de venta, pero Hortifrut lideró este camino”, concede.
Y en ese camino, Agroberries tiene algo que no tiene Hortifrut: al comprar Berry World, se hizo de una división de fruta preparada basada en Inglaterra, PrepWorld, la que aportó el año pasado no despreciables US$ 200 millones de facturación, en un modelo que pretenden repetir y que ya exportaron a Francia.
Para 2026, Agroberries espera un Ebitda de US$ 200 millones. Y ventas por US$ 1.800 millones, un 20% más que en 2025. Varela dice que ese crecimiento obedece a un consumo global vigoroso, sin nubarrones. Y a los frutos de sus siembras. “Hemos sido súper agresivos con plantaciones, en todas las partes donde operamos, con excepciones como Chile. Hemos plantado mucho en Perú, en México, en Marruecos, hemos licenciado productores, por ejemplo, en Egipto”, enumera. “Hoy día las oportunidades para nuestro rubro están en otros países que no son Chile”, agrega.
¿Por qué no en Chile? Varela responde que principalmente por razones climáticas, que fuerzan a producir arándanos solo en verano. “En Perú no tienes mucho calor ni mucho frío, es un clima mucho más templado, más parejo durante todo el año, no tienes lluvia, frío, tienes disponibilidad de agua”, resume. Y continúa: “Perú es un ejemplo bastante único en el mundo de la agricultura que básicamente tiene puros pros y muy pocos contras”, dice. Además del clima, los impuestos para el rubro agrícola son especialmente atractivos.
El segundo factor que aqueja a Chile es la falta de mano de obra agrícola. “En general, el chileno ya no quiere trabajar en el campo, una tendencia que pasa en los países desarrollados, en Estados Unidos, en México está empezando a pasar, incluso en Marruecos, donde estamos trayendo productores de Senegal”. Aquello se refleja en todo el sector agrícola chileno, donde hay cada vez más trabajadores bolivianos. La producción de Chile, para Agroberries, representa solo el 3% del total. Pero la empresa no depende de ningún país -Perú, su granero, pesa en torno al 15% de su producción- y está diversificada en orígenes de diversas latitudes donde, sin embargo, tampoco es fácil producir. “Donde se producen los berries hay riesgo geopolítico. Donde hay menos riesgo geopolítico no se producen los berries, porque en Estados Unidos, o en Inglaterra, es muy caro producir, porque no tienes mano de obra”, insiste.
Laos es un país similar a China, donde convive un régimen político comunista con un sistema capitalista, pero con más retraso económico. La apuesta por plantar, en vez de China, es explicada así por Varela: en la región donde se producen arándanos en el mayor país asiático, en la provincia de Yunnan, al sur de China, está todo plantado, casi sin tierras con agua disponible. “Y Laos está en frontera de Yunnan, tienes tierra más barata, disponibilidad de agua y eventualmente mano de obra más barata”, compara sobre su último destino. Personalmente, Varela, quien pasa una semana al mes fuera de Chile, principalmente en Inglaterra, donde están las oficinas principales fuera de Santiago, aún no conoce aún Laos.
No se vende
El directorio de siete integrantes de Agroberries está presidido por Jorge Varela e integrado por su socio, Manuel Romero, quien este año cumple 70 años, el minoritario Luis Enrique Alamos y, como independiente, el ex Quiñenco y hoy Altis, Claudio Inglesi, a quien sumaron hace más de una década. El grupo Continental tiene dos directores: el chileno Carlos Poblete y el argentino Ignacio Sanz. “Conti es un inversionista de largo plazo”, dice Varela sobre su socio estratégico. Y en representación de los excontroladores de Berry World, que se quedaron como minoritarios para darle continuidad a la consolidación, el inglés Adam Olins.
La empresa es cerrada -aunque reporta cifras en el Reino Unido- y sus dueños quieren seguir manteniéndola en esa condición. Varela razona así: uno de los motivos para abrirse a la Bolsa es buscar financiamiento. Y Agroberries lo ha hecho con Continental Grain -ha suscrito ya dos aumentos de cpital, el último, por US$ 54 millones, en 2024- ha reinvertido sus utilidades y tiene financiamiento bancario: el año de Berry World, firmaron un crédito sindicado por US$ 100 millones. “Hemos encontrado la respuesta en capital privado en vez de capital público”, cuenta. La segunda razón es la flexibilidad, la agilidad en la toma de decisiones. “Preferimos mantenernos privados”, concluye.
En el año de sus tres décadas, Agroberries aprovechará la feria de la fruta, que se hace en octubre, en Madrid, para festejar su aniversario con ejecutivos, productores y clientes. Y con la decisión de mantenerse con la arquitectura accionarial actual.
¿Han recibido ofertas de compra?
-Sí. Sí, y no estamos interesados.
¿Por qué? Todo siempre depende del precio…
-Exactamente, todo tiene un número, pero creemos que hay tanto potencial, tenemos una cantidad de inversiones en el pipeline tan grande que nos están mostrando que no solo a la compañía le ha ido bien y ha crecido, además la industria. Estamos montados en una industria que es súper sana y que le va bien. Las viñas, por ejemplo, es un sector que está estructuralmente decreciendo, que tiene, finalmente, menos consumidores. Acá todo lo contrario: tienes muchísimos más consumidores en el tiempo.
¿Quiénes le han ofrecido comprar? ¿Fondos de inversión? ¿Se les han acercado bancos de inversión?
-Sí, bancos de inversión. Hay transacciones, ojo. Tú mencionaste fondos, pero también inversionistas estratégicos, como cuando compramos Berry World. Hay consolidación de todas maneras. Y la consolidación viene por estratégicos, como nosotros, que estamos viendo oportunidades de cosas más chicas que podemos ir agregando, o este tipo de fondos que dices tú, private equity, bancos de inversión que están financiando estos fondos, o fondos soberanos.
Pero si le llegara una oferta atractiva, ¿por qué no vender?
-Porque yo creo que hay mucho potencial. Siempre hay un número, pero tampoco los compradores son tontos, entonces creo que no nos vamos a encontrar en un precio... Al revés, ¿qué hago yo con la plata? Llega un número atractivo, vendo ¿y qué? ¿Voy a poner un depósito a plazo, cuando este negocio me está dando una utilidad espectacular y creo que tiene tanto potencial para adelante?.
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