Economista jefe del Banco Mundial: “América Latina no lo hace especialmente bien a la hora de fomentar el sector privado”

El economista jefe del Banco Mundial, Indermit Gill, que asumió el cargo en septiembre, dice que en los países desarrollados la principal preocupación es un escenario de estanflación. Para América Latina ve problemas de crecimiento y dice que la violencia e inseguridad son elementos que perjudican la inversión.


Hace poco más de cuatro meses Indermit Gill se convirtió en el nuevo economista jefe del Banco Mundial, en medio de un escenario económico global que se ve poco auspicioso para 2023, con la inflación aún alta en muchos países y menor crecimiento.

El economista de origen indio, que reemplazó en el cargo a Carmen Reinhart, es un conocedor de Chile, y ha escrito papers sobre el país con economistas como Claudio Sapelli, Claudio Montenegro y Erik Haindl. Desde Washington DC conversó con Pulso (vía videoconferencia) sobre el escenario para 2023 y los riesgos para el mundo, a una semana de haber publicado el informe de perspectivas globales de la institución, en el que prevé una caída de 0,9% en el PIB de Chile.

El doctor en Economía de la Universidad de Chicago dice que América Latina -que tendría en promedio un crecimiento de 1,3%, por debajo del 1,7% esperado para el mundo- “no está bien” y elementos como la violencia y la inseguridad perjudican la inversión en la región.

En la reunión del World Economic Forum en Davos se habla en estos días de un escenario más negativo para 2023, ¿comparte esa visión?

-La gente está de acuerdo en que no va a ser un buen año y nosotros también pensamos que ese es el caso. Porque, en cierto sentido, este todavía se supone que es un año de recuperación del Covid, porque hubo un rebote en 2021, pero 2022 no anduvo muy bien. Así que 2023 debería haber estado por encima de la tendencia, y no va a estar por encima, va a estar por debajo de la tendencia. Pero en nuestro escenario base no es una recesión mundial. No he mirado la lectura de Davos, pero podrían estar pensando en la recesión y nosotros no estamos pensando en la recesión, estamos pensando en un crecimiento muy bajo.

¿Cuáles son las principales preocupaciones?

-Hay dos, una es la estanflación. Eso es algo de lo cual las economías avanzadas están realmente preocupadas. Tenemos un crecimiento muy bajo y una inflación muy alta. Especialmente, la alta inflación sigue siendo el centro de atención de las economías avanzadas. Si sus bancos centrales tienen éxito, será 2023 el año en el que bajen la inflación. Y este es el año en el que, por supuesto, tendremos un crecimiento relativamente bajo. Pero, para las economías emergentes -sin contar América Latina- no es una estanflación el problema, sino que el bajo crecimiento, porque las tasas de inflación subieron, pero las tasas de inflación de todos modos tienden a ser más altas en los países en desarrollo. Las tasas de crecimiento han bajado tanto desde alrededor de 2014, que en realidad tiene más que ver con lo que llamamos “la trampa del ingreso medio”, no tanto sobre la estanflación.

banco mundial

¿Cuál es el principal riesgo de ese escenario?

-Hay un problema especialmente para los países que tienen un crecimiento relativamente bajo y que al mismo tiempo tienen una deuda relativamente alta. Muchos países de África, por ejemplo, tienen ese problema. Ahora, el verdadero problema es que si nos remontamos a la última vez que las economías avanzadas tuvieron estanflación, eso fue en los años 70. Y lo que sucedió entonces fue que la Reserva Federal de EE.UU. aumentó mucho las tasas de interés y, como resultado de ello, se tuvo una serie de países en América Latina que quebraron, porque no podían permitirse refinanciar sus deudas. Podría existir el peligro de que ocurriera algo similar, no necesariamente en América Latina, sino en otras partes del mundo.

Sin embargo, debido a la alta inflación, los bancos centrales debieron actuar. ¿Se debería haber hecho en forma diferente?

-En el caso de las economías emergentes, como la India, o como Chile y otras, en general, porque no puedo darte detalles específicos, los bancos centrales actuaron temprano, porque sabían que esto iba a suceder, La mayoría de estos países tuvieron déficits fiscales y estímulos fiscales, pero empezaron a retroceder antes que las economías avanzadas, que en realidad no empezaron el ajuste monetario a tiempo, y luego no retrocedieron el estímulo fiscal a tiempo. Así que, en cierto sentido, las economías avanzadas están en una posición relativamente peor en lo que respecta a la inflación, en comparación con muchas economías emergentes. Así que hay que distinguir entre las economías avanzadas y las economías emergentes.

Las señales actuales de la Fed, y lo que espera el mercado, es que la tasa de política monetaria en Estados Unidos, siga subiendo hasta un nivel en torno al 5%. ¿Qué le parece este escenario?

-Mientras la inflación esté por encima del 2% al 3%, deberías esperar eso. Y creo que la mayoría de los economistas estarían de acuerdo en que, si realmente quieres reducir la inflación, tienes que hacerlo muy agresivamente, porque por todas las razones que los países de América Latina y otros saben, estas expectativas inflacionarias una vez que se incrustan son realmente difíciles de erradicar, porque entonces se incorporan a todas las negociaciones salariales, se incorporan a la forma en que las empresas fijan los precios de sus productos, etc., etc. Y entonces es muy difícil hacerlas retroceder. Así que yo diría que, en realidad, si se le puede reprochar algo a la Reserva Federal, no sería que estén subiendo los tipos ahora, sino que pueden haber empezado a subirlos demasiado tarde.

¿Se puede hacer algo más para revertir los bajos crecimientos de 2023 o ya hay que pensar en 2024?

-Primero, las dos cosas que uno no debe hacer son: uno, no buscar una solución fiscal. Se necesita que la política fiscal tenga una postura complementaria a una política monetaria contractiva, no quieres que la política fiscal sea expansiva y la política monetaria contractiva, porque eso es como pisar el acelerador y el freno al mismo tiempo, con lo que rompes el motor. La otra cosa que los países no deberían hacer es recurrir al proteccionismo. Tratar de proteger sus propias industrias en general también es una mala idea. Y hay buenas razones económicas por las que eso no ayuda mucho al país que aplica las restricciones comerciales y, además, perjudica mucho a los demás.

Eso es lo que no hay que hacer. ¿Qué es lo que sí se puede hacer?

-Dos cosas. Una es liberar más a la empresa privada. Hay que asegurarse de facilitar la empresa privada. Ahora usted podría decir que eso es algo que hemos oído del Banco todo el tiempo. Pero en realidad es más importante ahora, porque durante la pandemia, y después de ella, muchas libertades de empresa y demás fueron restringidas. Existe el peligro, al menos en algunos países, de que estas cosas se conviertan en permanentes, así que hay que hacer retroceder un poco el estado de esas cosas. La segunda cosa es que tiene que haber más énfasis en la estabilidad o la previsibilidad. Se requiere que los gobiernos realmente adopten una postura clara sobre lo que va a hacer. Pero también, si realmente quieres estabilidad, tienes que asegurarte de que la estabilidad social esté bien, porque inestabilidad social se convertirá en inestabilidad política, y eso es un problema mayor y todo lo demás se desmorona. Así que tienes que asegurarte de que cuidas de los menos afortunados, no importa cómo los definas: ancianos, pobres, discapacitados, etc. Debe haber un consenso social y político para que eso sea una prioridad.

¿Ve un aumento en el proteccionismo y, por ende, un debilitamiento del comercio internacional?

-El panorama no es tan desolador como parece. Por un lado, es cierto que el comercio no está liderando esta recuperación y normalmente estamos acostumbrados a que el comercio lidere la recuperación. Así que eso es un problema, porque hemos tenido varios eventos. China, con su política de cero Covid, obtiene una disminución en el comercio en el lado de la oferta. Y luego, la guerra también mata la oferta. Una vez que China vuelva en línea, las cosas van a ser diferentes. Si EE.UU. evita una recesión, eso será bueno. Si la guerra termina, eso será fantástico. Ahora, si nos fijamos en el comercio de servicios, vemos una historia positiva, ya que no se comporta de la misma manera que el comercio de bienes.

¿Cómo ve a América Latina?

-América Latina no va bien. Las perspectivas para América Latina no son particularmente buenas. Parece que cuando al mundo le va muy bien, a América Latina le va OK, y cuando al mundo le va mal, a América Latina le va muy mal.

¿Por qué es eso?

-Yo diría que una razón es que América Latina no es muy abierta al mundo para el comercio. A Chile le va bien en el comercio, pero Chile es la excepción. La segunda es que América Latina no lo hace especialmente bien a la hora de fomentar el sector privado. Así que si se mira cuando hacíamos el (informe) Doing Business, América Latina no rendía bien en general durante años. Ahora, las políticas fiscales de América Latina habían mejorado mucho, pero lo que me llama la atención de América Latina es que tiene el 7% de la población mundial y el 33% de los homicidios del mundo. Es un lugar muy violento. De nuevo, Chile es una excepción. Así que si piensas en cosas como los homicidios, y la violencia y la ruptura del Estado de Derecho, eso es un asesino del crecimiento. Nadie va a tomar decisiones a largo plazo en situaciones como esa. América Latina ha aprendido a gestionar los flujos de capital a corto plazo. Pero América Latina aún no ha aprendido a atraer inversiones extranjeras directas de largo plazo.

¿Qué riesgos ve para la región?

-Brasil lo hizo bastante bien durante los últimos tres años en comparación con los vecinos. Así que si nos fijamos en el descenso en 2020, el descenso de Brasil fue la mitad del de América Latina. Si nos fijamos en el rebote, Brasil lo hizo bien. Sabes, este año esperamos que a Brasil no le vaya bien. En mi opinión, eso es un gran riesgo. Bien, el segundo riesgo es ir al segundo país más grande, México. Sobre Chile, no sé si ustedes se dan cuenta de esto, pero Chile fue un muy buen ejemplo en la región. No estoy hablando solo de las reformas a favor del mercado, sino que también estoy hablando de las dos décadas siguientes de equilibrio entre lo social y lo económico. Eso dio tantos dividendos que Chile alcanzó los US$15.000 de ingreso per cápita. Eso fue hace unos seis años, pero desde entonces Chile ha ido hacia abajo, hacia arriba, hacia abajo, principalmente hacia abajo. En cierto sentido, eso también es casi un riesgo, porque tienes este modelo de crecimiento económico, de prosperidad, que ahora de repente parece que ya no funciona.

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