Por Ignacio BadalJorge Gómez: Un retrato del nuevo presidente ejecutivo de Codelco en ocho voces
El nuevo presidente ejecutivo de Codelco es bienvenido transversalmente en la industria minera, tanto a nivel empresarial como sindical. Su exitoso paso por Collahuasi, que incluso se enseña en la universidad, lo catapultó como uno de los ejecutivos más pretendidos por sus competidoras. Se negó varias veces a llegar a la corporación estatal, pero esta vez, ya con un tema patrimonial resuelto y como un deber de servicio al país, aceptó darle un potencial cierre a su carrera en la mayor cuprífera del mundo.

Normalmente en el ámbito empresarial, cuando se nombra a un ejecutivo en un puesto de relevancia, sus pares lo exaltan y exhiben sus características más positivas. Pero esto no ocurre siempre de manera transversal.
En el caso de Jorge Antonio Gómez Díaz (66) se produce un consenso generalizado, que va desde exdirectores, ejecutivos, dirigentes sindicales y trabajadores, que ubica al aún CEO de la minera Collahuasi -hasta el 30 de junio- como la persona más adecuada para asumir, a contar del 13 de julio, la presidencia ejecutiva de Codelco, en la desafiante situación en que se encuentra la compañía.
Nacido en San Vicente de Tagua Tagua, creció en el valle de Colchagua donde su padre Luis Germán administraba fundos, de ahí su afición al rodeo. Su educación secundaria la realizó en Santiago, en el Internado Nacional Barros Arana, desde donde viajaba los fines de semana que podía a ver a su familia. Esta lejana costumbre le permitió sobrellevar sus estudios superiores de ingeniería civil en minas ahora en el norte, en la Universidad de Atacama de Copiapó.
Su vida profesional partió en 1990 en el proyecto aurífero La Coipa de la Compañía Mantos de Oro, cuando pertenecía a Goldcorp, mina que empezó a operar en 1993 y que hoy pertenece a Kinross. Allí estuvo seis años hasta que en 1996 llegó al aún proyecto cuprífero Los Pelambres, de Antofagasta Minerals, inaugurado en 1999, donde tuvo de jefe a un expresidente ejecutivo de Codelco, Nelson Pizarro.
“Conocí a Jorge Gómez en los comienzos del proyecto Pelambres. Vi en él un gran potencial y trabajamos juntos para desarrollar sus cualidades. No me equivoqué: Jorge asumió con entusiasmo sus diferentes obligaciones y esa dedicación le permitió escalar posiciones”, comenta Nelson Pizarro a Pulso.
“Él sabe equilibrar su tiempo para estar cerca de la gente y ejercer un buen liderazgo. Esta cualidad, especialmente, lo ha llevado al éxito que vemos reflejado hoy en día”, asegura su exjefe.
Entre sus colaboradores en Pelambres estuvo una joven ingeniera industrial en transporte, que hacía sus primeras armas en la minería y que años después estaría sentada junto a él en la mesa del Consejo Minero, el gremio que agrupa a las grandes empresas del rubro en el país.
“Es un tremendo profesional y líder. En inglés se dice que es una persona sharp, directa o enfocada, y muy respetuosa”, dice Soledad Jeria, country manager de Rio Tinto en Chile.
“Una vez, en Los Pelambres, una correa que le quita el sueño a mucha gente de la operación falló. Y se implementó una solución de Jorge bien simple, in-house made (hecho en casa), que efectivamente los ilusionó. Lo divertido pasa después: en una visita a otra faena con un problema similar, él comparte su solución ¡y quedó como salvador! Él gozaba contando esto: la solución en lo práctico y simple", rememora Jeria.
Su anterior paso por Codelco
Luego de nueve años en Pelambres, llegó a ser vicepresidente de operaciones de la minera del grupo Luksic.
Allí lo fue a buscar en abril de 2011 su hoy amigo Diego Hernández, otro de los históricos ejecutivos mineros, quien como él había estado al mando de Collahuasi y que había asumido -previo paso por BHP- como presidente ejecutivo de Codelco, al inicio de la primera administración Piñera.
Gómez se hizo cargo de la vicepresidencia de operaciones centro-sur, que cubría las divisiones Salvador, Andina, Ventanas y El Teniente.
“En esos tiempos tuvimos unos temas complicados en El Teniente, una huelga de contratistas, y ahí lo sacó adelante. Él siempre ha tenido buena relación con los sindicatos”, recuerda el hoy director del grupo mexicano BAL.
Hernández renunció en mayo de 2012 a la presidencia ejecutiva y Gómez lo hizo cinco meses después, cuando otro conocido y también ex CEO de Collahuasi, Thomas Keller, había tomado el mando de la estatal. El directorio de la corporación lo presidía Gerardo Jofré.
“Mi experiencia fue más corta de lo que me hubiese gustado, porque nos lo levantaron. Pero estábamos súpercontentos con él, porque era uno de los pilares del equipo”, cuenta Jofré.
“De carácter muy serio y mesurado, nada de estridente, muy dedicado y focalizado en la misión, en el trabajo que hay que hacer. En sus divisiones estaba consiguiendo los resultados que se esperaban, porque es muy enfocado en logros”, añade.
Es que la grúa llegó rápido, y los dueños de la minera privada, Anglo American, Glencore y Mitsui, le ofrecieron hacerse cargo de esta mina. Sin embargo, había dejado un grato recuerdo en la corporación, sobre todo entre los trabajadores.
“En la última negociación colectiva en Andina antes de que se fuera, estuvimos hasta las 3 o 4 de la mañana negociando. Y tomó la decisión de estar ahí, pese a ser el vicepresidente, no el gerente general de la división, tuvo la posibilidad de escuchar y de flexibilizar la postura de la empresa”, recuerda Raimundo Espinoza, expresidente de la Federación de Trabajadores del Cobre (FTC).
“Es un gran profesional, llegamos a grandes acuerdos cuando estuve en la FTC. Le deseo la mejor de las suertes”, añadió Espinoza.
El paso más largo y decisivo
Gómez permaneció como presidente ejecutivo de Collahuasi durante 14 años. Lo tentaron decenas de veces para dejar ese puesto y asumir en otras multinacionales o en la propia Codelco, donde rechazó al menos tres veces tomar el cargo que ahora aceptó.
A inicios de la década pasada, Collahuasi, considerado uno de los cinco mayores yacimientos de cobre del mundo, enfrentaba problemas que le impedían alcanzar su potencial productivo.
Al mando de Gómez, la producción de Collahuasi se triplicó en una década hasta casi las 600 mil toneladas -salvo en 2025, que debido a un plan de transición, cayó al orden de las 400 mil-, su índice de productividad subió un 266% entre 2013 y 2023, y sus costos se redujeron a la mitad.
“Tengo una muy buena opinión de él, sobre todo desde la perspectiva académica. Lo que hizo en Collahuasi fue notable: el aumento de producción y la consiguiente disminución de costos a partir de su llegada, fue un hito dentro de la minería chilena”, destaca Marcos Lima, quien fue presidente ejecutivo de Codelco y director de la estatal cuando Gómez trabajó allí.
“Muchas veces en mis clases, tanto en la Universidad Católica como en la Universidad de Chile, muestro los resultados de Collahuasi como un caso de éxito, porque son una evidencia de que la buena gestión trae buenos resultados”, agrega.
Lima recuerda que uno de los principales problemas que enfrentaba Collahuasi, antes de la llegada de Gómez se relacionaba con el clima interno: conflictos con los trabajadores y con los contratistas. Un escenario adverso que, según los propios dirigentes sindicales, corrigió.
“Para los sindicatos de Collahuasi, la salida de Jorge Gómez es una pérdida. Desde su llegada, no hubo conflictos con ninguno de los dos sindicatos. En negociaciones colectivas, ha promovido las negociaciones anticipadas, sin esperar las regladas, cuando hay más tensión, siempre con buena disposición y, si era necesario que se hiciese presente, Jorge se presentaba con soluciones concretas, y las respetaba a rajatabla”, comenta Cristián Cejas, presidente del Sindicato de Supervisores de Collahuasi, la primera agrupación gremial de supervisores de la minería privada.
“Él evangelizó a sus ejecutivos con que los supervisores teníamos derecho a tener nuestro propio sindicato, que antes era muy mal mirado. Pese a su posición política, de derecha, siempre respetó los derechos sindicales y tuvo deferencia con la dirigencia sindical”, comenta Cejas.
Pese a un carácter más bien reservado entre sus pares de la minería -se cuentan con los dedos de una mano sus entrevistas a medios de prensa en los últimos años-, el lado más público de Gómez se ha exhibido en lo gremial.
Ha sido director del Consejo Minero desde 2012 y lo presidió en el complejo periodo entre 2017 y 2022, estallido y pandemia inclusive. Desde 2023 es director de la Asociación Internacional del Cobre (ICA por sus siglas en inglés). Y desde 2016 integra también el directorio de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), donde, pese a provenir de la gran minería, ha estrechado lazos con los representantes de la pequeña industria.
“Es un orgullo que sea un egresado de la Universidad de Atacama el que haya llegado a dirigir los destinos de la gran empresa pública productiva de Chile, que es Codelco”, afirma Joel Carrizo, vicepresidente de pequeña minería de Sonami.
“Su empatía con el sector de la pequeña minería se debe en gran medida también a que es hijo de atacameño. Le dio un conocimiento de la cultura minera y de los problemas de la pequeña minería, dándole apoyo al sector y a la vez demostrando ser un tremendo servidor”, acota Carrizo.
Lo que le espera
Más allá de los parabienes que ha recibido de parte de toda la industria minera, quienes conocen a Codelco coinciden en que su tarea será muy compleja. Mucho más de lo que le podría haber tocado de haber llegado antes.
Porque implica acelerar el alza de producción, que cayó de 1,7 millones de toneladas de cobre en 2017 a las actuales 1,3 millones, y cuya recuperación se espera para fines de la década.
Además, debe poner en marcha de manera definitiva los proyectos estructurales que extiendan la vida útil de sus yacimientos, que han tardado más de 15 años y cuyos costos se han más que duplicado. También reducir una deuda creciente que hoy está en torno a los US$ 24 mil millones; mejorar sus índices se seguridad, que el año pasado se vinieron abajo con el accidente de El Teniente, que cobró la vida de seis trabajadores; y recuperar la credibilidad de la compañía, tras los escándalos por el ocultamiento de información ligada a un accidente anterior en la misma división El Teniente, que provocó la salida de tres ejecutivos, y el de la sobreestimación de la producción del año pasado, que elevó los bonos pagados a sus trabajadores.
Pese a esta enorme carga, sus conocidos entienden que es buen momento para que Gómez enfrente el desafío, quizás el último de su carrera.
Algunos lo relacionan con un servicio patriótico. Porque su tema patrimonial lo tiene resuelto, dadas las elevadas remuneraciones que percibía como presidente ejecutivo de Collahuasi, las que son muy superiores -coinciden todos los consultados, sin dar cifras- a la que recibe el presidente ejecutivo de Codelco. Su antecesor, el saliente Rubén Alvarado, recibió $346 millones líquidos en el último año móvil terminado en abril. En la minería privada, entre sueldo fijo, variable y bonos, un CEO percibe más de un millón de dólares al año.
“Sin duda, tiene una motivación patriótica de servir al país, porque desde el punto de vista monetario no creo que sea conveniente el cambio”, plantea Jofré.
Pero también creen que hay un elemento de ego profesional. Dentro de la industria llegar a encabezar Codelco, la mayor cuprífera del mundo, es una medalla de mérito para cualquier ejecutivo minero. Más todavía cuando el desafío es mayor, puesto que si se logra revertir, pasa a ser un histórico.
“Codelco es la guinda de la torta. A cualquier profesional de la estatura de Gómez le gustaría terminar su carrera en Codelco, porque independiente de las grandes transformaciones que requiere la compañía, es como decir: ‘tarea cumplida’”, dice Raimundo Espinoza.
Como lo señalan quienes han trabajado con él, Jorge Gómez ha demostrado que puede encarar problemas complejos de producción, costos y productividad. Desde que empezó, ha tenido experiencia en proyectos. Y ha salido adelante en relaciones laborales, quizás una de las aristas más problemáticas en la estatal.
Sin embargo, Collahuasi es una mina y Codelco es una gran empresa, con muchas operaciones. Y ahí radica su complejidad. Por eso, los especialistas consultados creen que es clave el respaldo del directorio ante la presión política y una división clara de tareas entre el presidente de la mesa, Bernardo Fontaine, y la del presidente ejecutivo.
“El presidente del directorio no es el presidente ejecutivo, y eso es importante tenerlo claro. Espero que Jorge asuma en plenitud el cargo que le corresponde”, dice Lima, apuntando subliminalmente a la gestión anterior de Máximo Pacheco, que para muchos confundía esos roles.
Y en esa línea, esperan que Gómez recomponga la estructura ejecutiva, tan dañada en el último tiempo por los escándalos.
“Codelco necesita reforzar sus cuadros operativos, sobre todo en sus divisiones. Jorge sabe elegir a sus subalternos y atrae a gente a trabajar con él”, admite Diego Hernández.
COMENTARIOS
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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