Por Rodrigo CárdenasKenneth Rogoff y baja de impuesto a empresas: “Tiene mucho sentido (...) Chile necesita ser competitivo”
El académico de Harvard, y uno de los economistas más reconocidos del mundo, conversó con Pulso sobre su último libro, en el que aborda el rol preponderante del dólar en el mundo y su posible debilitamiento. Criticó el documento de la Casa Blanca que puso a Chile como parte de un “Caballo de Troya” de China y los aranceles de Trump, aunque señaló que, seguramente, seguirán más allá de su gobierno. Además, valoró la disminución del impuesto corporativo en la megarreforma chilena, ya que el país debe atraer inversión. “El 23% sigue siendo mucho más alto que la tasa efectiva de EE.UU.”, agregó, sin embargo.

El libro “Our Dollar, Your Problem”, fue uno de los nombrados entre las mejores publicaciones económicas del año pasado según todos los expertos. El trabajo cuenta la historia de más de 70 años de dominio del dólar estadounidense en la economía mundial y las dudas sobre si lo seguirá teniendo hacia adelante.
El autor es el académico de la Universidad de Harvard, Kenneth Rogoff, uno de los economistas más relevantes de las últimas décadas y permanentemente en el grupo de los más citados del mundo.
El execonomista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI) y también Gran Maestro de ajedrez, conversó con Pulso por videoconferencia sobre las claves del libro y cómo la actual administración Trump podría acelerar la perdida de poder de la moneda estadounidense y, con ello, del propio Estados Unidos.
Critica la política arancelaria llevada a cabo y también el documento publicado esta semana por la Casa Blanca, en la que aparece Chile como parte de un “Caballo de Troya” utilizado por China para acceder al mercado de EE.UU. con ventajas.
Sobre Chile, destacó la baja en el impuesto a las empresas de la megarreforma y resaltó que se dejen atrás las políticas previas y los ruidos de los procesos constituyentes.
En su libro menciona el dominio que ha tenido el dólar. ¿Ve que ese dominio esté en riesgo?
-Absolutamente. Hay dos factores que explican por qué considero que el dominio del dólar está disminuyendo desde 2015. Uno es que Estados Unidos impone sanciones a más de 20 países. Por ello, tanto China como Europa han empezado a desarrollar sus propios sistemas de pagos internacionales y a canalizar una mayor parte de las transacciones financieras a través de ellos. Esto llevará tiempo, pero ya está ocurriendo. Pero la amenaza mayor es que Estados Unidos carece de recursos. Gasta más de lo que ingresa. El gobierno gasta más de lo que recauda en impuestos.
Va aumentando su deuda...
-La deuda estadounidense acaba de alcanzar los 40 billones de dólares. Es superior a la de todas las demás economías avanzadas juntas. Y dado que no hay voluntad política para corregir esta situación, creo que esto acabará provocando una crisis de inflación o algún otro tipo de crisis de deuda. Y eso acelerará considerablemente la tendencia a alejarse del dólar.
¿Y qué rol juega la política monetaria?
-Ese es otro tema importante de mi libro: los tipos de interés probablemente se mantendrán altos durante mucho tiempo. La gente se equivocaba al pensar que siempre serían bajos.
¿Por qué es importante esto?
-Porque Estados Unidos es el mayor deudor del mundo. Por lo tanto, cuando suben los tipos de interés, es catastrófico.
Desde fuera de Estados Unidos pareciera que no hay solución desde el mundo político al alza de la deuda. Ni gobiernos del partido Demócrata ni del Republicano la han reducido...
-Así es. No creo que el problema se resuelva hasta que haya una crisis, porque los votantes no parecen aceptar lo que llaman “austeridad”. Los republicanos siempre quieren bajar los impuestos y dicen que van a recortar el gasto, pero nunca lo hacen. Fíjate en el ejemplo del Doge de Elon Musk. Eso fue un chiste. Esa fue la gran idea de Trump para recortar el gasto y no sirvió para nada, salvo para causar daño. Y luego los demócratas siempre dicen: “Vamos a aumentar el gasto, pero no se preocupen, subiremos los impuestos para pagarlo” y luego aumentan el gasto, pero en realidad nunca suben los impuestos. En realidad no quieren gravar a nadie, salvo a los multimillonarios. Y eso no va a recaudar mucho dinero.
Tal como menciona, Estados Unidos ha ocupado el dólar y el sistema financiero también como herramienta geopolítica, como se ha visto en Rusia tras el inicio de la guerra. ¿Este uso geopolítico podría acelerar un cambio en la forma en que se percibe el dólar en todo el mundo?
-Ya está ocurriendo. De hecho, China ya está tomando medidas para que una parte mucho mayor de su comercio no se realice en dólares. En 2010, todo se hacía en dólares. Hoy en día, casi la mitad de las importaciones de China se realizan en renminbi, la moneda china. Y esa tendencia va a crecer. Europa está muy preocupada y está tomando medidas para desarrollar su propio sistema de transacciones internacionales.
¿Tampoco hay confianza en Europa con Estados Unidos?
-El incidente de Groenlandia les aterrorizó. Yo presenté un libro ante los ministros de Finanzas de Europa y he escuchado sus preocupaciones sobre las amenazas que les está lanzando Estados Unidos. Y no quieren quedarse en una posición vulnerable. Pero estas cosas llevan tiempo, muchos, muchos años. Así que la gente observa la situación y dice: “Bueno, el dólar sigue ahí”. Sí, pero es como un cáncer que, con el tiempo, acabará socavando su dominio.

¿Entonces, las estrategias de Estados Unidos para aumentar su poder están convirtiéndose en un disparo en los pies?
-Por supuesto. El hecho es que las sanciones se utilizan con demasiada frecuencia, de forma demasiado indiscriminada, y se confía demasiado en ellas. Y eso hace que sean mucho menos eficaces. Y, al mismo tiempo, China especialmente, pero ahora también Europa, se han visto empujadas a innovar. Es un proceso lento, pero incluso si EE.UU. equilibrara su presupuesto —lo cual no va a hacer, pero supongamos que sí—, creo que la cuota de mercado de EE. UU. se reduciría. Debo mencionar que la medida más destacada del “privilegio exorbitante” de EE. UU. —seguro que ha oído esa expresión— es que EE. UU. obtiene un tipo de interés más bajo para su deuda. Eso ya no es cierto. De hecho, se ha evaporado por completo. Muchos economistas especializados en finanzas lo han demostrado. Si nos fijamos en la deuda a largo plazo —a 10 y a 30 años—, hay que ajustarla en función de los tipos de cambio. Existen métodos sofisticados para hacerlo. El “privilegio exorbitante” ha desaparecido en el caso de la deuda a largo plazo. Sigue existiendo este “privilegio exorbitante” en la deuda a corto plazo, pero eso es muy arriesgado.
¿Y qué opina de las actuales políticas arancelarias del presidente Donald Trump? ¿Acabarán socavando aún más la relevancia de EE. UU. en el escenario mundial?
-Las políticas arancelarias de Trump le vienen bien a él, le dan poder. Pero hay muchos problemas con las políticas arancelarias. Obviamente, socavan el liderazgo moral de Estados Unidos. El mayor problema es que el comercio y las finanzas están íntimamente vinculados. Y si se fragmenta todo el comercio, eso tiene un efecto correspondiente en las finanzas. Hay algo que parece que no entiende (Trump): le gusta que EE.UU. domine el sistema financiero, pero no le gusta que EE.UU. tenga grandes déficits comerciales en el sistema comercial. Sin embargo, el hecho de que EE. UU. sea tan abierto al comercio es uno de los principales atractivos del dólar y de las finanzas. El comercio influye en la demanda del dólar para las finanzas. De hecho, escribí un artículo sobre esto.
Chile tiene un tratado de libre comercio con Estados Unidos hace más de dos décadas y ahora estamos con aranceles del 12,5%, impuestos el mes pasado por la administración Trump, lo que ha minado la confianza respecto a EE.UU. como un socio de confianza, comercial y político...
-Me temo que las cosas nunca volverán a ser como antes. Aunque se elija de presidenta a AOC (Alexandria Ocasio-Cortez) o a algún otro demócrata, o a JD Vance (el actual vicepresidente) o a quien sea, los aranceles no van a desaparecer. Probablemente empeorarán. Y no se puede descartar que ese comportamiento errático se repita en el futuro. Así que esa es una de las cosas que empuja a los países a relacionarse más con China y, por supuesto, eso socava a Estados Unidos. Se puede ejercer poder, pero se pierde la confianza
¿Entonces es una ilusión pensar que al terminar el mandato del presidente Trump esto se revertirá?
-Creo que ha llegado para quedarse. Es muy significativo que Biden, que intentó eliminar todas las políticas de Trump, que intentó revertir todo lo que Trump hizo, mantuviera sus aranceles. Y, de hecho, Biden aprobó una serie de políticas muy proteccionistas. Creo que esa es la tendencia en el sistema político estadounidense.
Este jueves la Casa Blanca publicó un documento en el que acusa a Chile y otros países de ser “Caballos de Troya” utilizados por China para ingresar al mercado estadounidense con ventajas. ¿Qué le parecen estas acusaciones?
-Tengo que decir que es una afirmación bastante descabellada, teniendo en cuenta que Chile es un país muy remoto y que realizar transbordos a través de él resulta muy caro. Además, las principales exportaciones de Chile a Estados Unidos, son minerales y productos agrícolas. Y el tipo de mercancías que produce China es muy diferente. Es decir, es ridículo.
¿Es entonces una interpretación incorrecta del comercio internacional actual?
-Es realmente extraña. Bueno, quiero decir que, por desgracia, aún quedan más de dos años, y puede que la situación se vuelva cada vez más descabellada.
Esta semana de hecho hubo otro capítulo, con la publicación de un video por parte del Departamento de Estado de EE.UU. en el que ratifica sus intenciones de volver a la Doctrina Monroe, en que se considera a América Latina como su patrio trasero.
-El gobierno le dan mucha importancia a la Doctrina Monroe y la utilizan como excusa para ejercer el poder colonial de EE. UU. en Latinoamérica.
En el último tiempo las encuestas en Chile han mostrado ya un retroceso en la confianza que los chilenos tienen de EE.UU....
-Eso es muy habitual. Se oye a los responsables políticos de todo el mundo decir que confían menos en Estados Unidos. Quizá no confíen más en China de lo que lo hacían antes, pero confían menos en Estados Unidos y tienen que cubrirse las espaldas y utilizar a China y también a Europa como contrapeso.
Desde marzo tenemos un gobierno en Chile que se considera más alineado con las políticas de Trump, al menos más que el gobierno previo. El Presidente Kast, antes de asumir fue al acto del “Shield of the Americas” en Florida. Pero eso tampoco estaría sirviendo de mucho...
-Es imposible con él (Trump). Simplemente le da igual todo. Todo gira en torno a él. Por cierto, no se equivoca en todo, pero es una persona con la que es muy difícil tratar.
A su juicio, ¿qué tienen que hacer ahora el gobierno de Chile, Europa y el de todos esos otros países que siempre han sido socios de Estados Unidos, en este contexto?
-Para Chile está muy claro que hay que diversificar e insistir en la diversificación, aunque Estados Unidos se queje de ello. Creo que para Europa es diferente. Europa necesita madurar, de verdad, y afirmarse como una potencia en toda regla. Tiene que invertir en defensa. Tiene que, si es necesario, recortar parte de su estado del bienestar, su regulación, su “wokeness”, por así decirlo. Europa es como California sin tecnología ni Hollywood. Y tienen que, de verdad, dar un paso al frente. Creo que ayudaría mucho a Latinoamérica que Europa fuera un contrapeso más serio frente a Estados Unidos, porque, al fin y al cabo, en general, casi la mitad del comercio de Latinoamérica se realiza con Europa, casi tanto como con Estados Unidos.
En Chile esta semana terminó la tramitación de una reforma tributaria que bajó el impuesto corporativo del 27% al 23%, llevándolo al promedio OCDE, para impulsar la inversión. ¿Crees que este tipo de política es el enfoque adecuado para hacer que el país resulte más atractivo para los inversionistas?
-Sin duda alguna. Hay otros tipos de impuestos para gravar la riqueza, como los impuestos sobre las ventas o el impuesto sobre el valor añadido, pero Chile necesita ser competitivo a nivel internacional. Chile ha sido durante mucho tiempo el ejemplo de éxito de América Latina, pero luego, supongo, todo se empezó a venir abajo y Chile pasó por ese ciclo (de los borradores constitucionales) del que apenas está saliendo, por lo que necesita tranquilizar a los inversionistas. No sé lo suficiente sobre la estabilidad de la situación actual, pero creo que tiene mucho sentido reducir el impuesto a empresas. De hecho, el 23% sigue siendo mucho más alto que la tasa efectiva de Estados Unidos.
¿Entonces este es un paso en la dirección correcta, para dejar atrás los ruidos de los cambios constitucionales y la crisis social?
-Sí, quizá no se suela hablar de esto, pero creo que hay un paralelismo con Alemania. Alemania había sido el ejemplo de éxito de Europa y, a partir de 2017 o 2018, comenzó un marcado giro hacia la izquierda y el país simplemente perdió el rumbo. Es una vez más el “hombre enfermo de Europa”, y están luchando por recentrarse para volver a ser un país capaz de crecer. Alemania era el gran ejemplo de éxito de Europa, y Chile era el gran ejemplo de éxito de América Latina. En ambos países se produjo un gran giro hacia la izquierda, lo que realmente supuso el fin de este escenario económico.
¿Hay una mejor forma de generar ingresos al Fisco que con el impuesto empresarial?
-Una mejor forma de gravar la riqueza para hacer frente a la desigualdad es utilizar algún tipo de impuesto sobre el valor añadido para recaudar ingresos que se destinen a financiar subsidios para las personas con menos ingresos. Subir el impuesto de sociedades solo desalienta la inversión.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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