Los desaciertos que detonaron la salida de Guillermo Pattillo del INE

Guillermo Pattillo

Foto: Andres Perez

Tras la última crisis de la institución, expertos y fuentes de gobierno señalan que los conocimientos técnicos no son suficientes para ser director del INE. Indican que esto se evidenció en el caso del economista.


El 14 de febrero de 2020 quedará marcado como la fecha en que explotó una nueva crisis en el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). En lo que ya se ha constituido en la tónica de la última década, la institución volvió a generar una situación que afecta su credibilidad. Esta vez el problema fue mayúsculo, porque involucró al principal indicador que elabora la entidad: el Índice de Precios al Consumidor (IPC), y porque, por segunda vez en casi siete años, terminó con la salida de su director, Guillermo Pattillo.

Pero los problemas de Pattillo al interior del organismo no comenzaron con este reciente caso del IPC de enero. En los 22 meses que el ingeniero comercial de la Universidad de Concepción estuvo a la cabeza de la institución, cometió varios errores que, de acuerdo a fuentes que lo conocen, se traducen básicamente en que le faltó "cintura política" y manejo para navegar en una entidad compleja y que venía herida de antes, con divisiones y grupos internos. A esto se sumó, un gobierno que no priorizó avanzar rápido en mejorar la institucionalidad del INE, y del que tampoco tuvo todo el apoyo requerido.

Los hechos

El miércoles 12 de febrero no fue un día cualquiera en el INE. Y eso se comenzó a notar desde temprano en el piso 22 del edificio institucional. Los rostros de desazón del equipo del Departamento de Precios no pasaron inadvertidos al interior de la entidad. Esa mañana existía la convicción de que el cálculo del precio de la electricidad recogido en el IPC de enero estaba errado y, por ende, había que diseñar una estrategia para salir a aclarar el problema. Antes, Pattillo llamó por teléfono al ministro de Economía, Lucas Palacios, para informarle de la situación. Varias fuentes del gobierno confirman que el secretario de Estado dejó en manos del INE el cómo se comunicar el desaguisado.

Pero la sospecha de que había un error en el cálculo de la inflación comenzó a rondar antes. Según cuentan conocedores del caso, desde el Banco Central (BC) hubo un par de llamadas al INE para comentar que les sorprendía la variación de 3% que había registrado el ítem electricidad, considerando que la Comisión Nacional de Energía (CNE) había señalado que las tarifas estaban congeladas. Una vez que el INE publicó el comunicado donde informó el yerro, el equipo de estudios del BC se contactó con los encargados del IPC para que le explicaran el error en la medición.

Aunque dicho comunicado se subió a la página web del INE el 12 de febrero, el lunes 10 habían comenzado las reuniones entre la dirección del organismo y los titulares del Departamento de Precios. En esa cita estuvieron presentes Pattillo, su jefe de gabinete, Domingo Carbone, y la jefa de comunicaciones, Mónica Haberland. También asistieron Marcelo Montes, jefe (s) del Departamento de Precios, y Ronald Lineros, jefe del subdepartamento de precios. En ese encuentro explicaron lo que pudo haber pasado. Una de las teorías que ha trascendido al interior del INE, es que la acción pudo haber sido intencional y que la persona que la ejecutó estaba identificada por el INE, sin embargo, esta ya no trabaja en la institución, porque renunció en días recientes.

Ya identificado el error, de vuelta al miércoles 12, Palacios le dijo al director que había que anunciarlo a la brevedad. Y eso fue lo que se hizo.

No obstante, desde el gobierno y desde el mundo técnico, se indica que el manejo de crisis del director no fue el adecuado. La idea de subir el comunicado a la página web con poca información y sin enviarlo a los medios de comunicación, causó la sensación de que se quería ocultar. Otros conocedores del manejo interno del INE señalan que Pattillo tenía distancia con la prensa. De hecho, bajo su gestión se suspendieron las conferencias para dar a conocer hitos claves, como fue la nueva canasta del IPC. No hubo punto de prensa ni explicación técnica. La información solo se subía a la página web.

Otro error

A nivel interno, el equipo de precios había elaborado una minuta con más detalles explicativos. En ella se afirmaba que la rectificación se produjo debido a un mal ingreso al sistema de uno de los varios ponderadores que tiene el ítem electricidad y que afectó a una de las regiones. Este mal ingreso hizo que los ponderadores de una empresa sumaran más, aumentando la variación. Esta información no se conoció el miércoles 12, sino que el lunes 17, diez días después de publicado el dato de IPC. Ese día se abrió un nuevo sumario interno a los funcionarios encargados del IPC, en medio de la medición del la inflación de febrero, la que se conocerá el viernes 6 de marzo.

Si bien el IPC de enero se mantuvo en 0,6%, para los economistas el cambio que hubo no fue menor, ya que con la corrección informada, el IPC total pasó de 0,64% a 0,56%, con lo que estuvo a dos centésimas retroceder a 0,5%.

La explicación técnica, más que apaciguar las críticas contra el INE, las acrecentó, sobre todo considerando el proceso abierto que tiene la institución por la denuncia de una posible manipulación en los IPC de agosto y septiembre de 2018, y que se comunicó a la opinión pública en mayo de 2019.

Quienes conocen a Pattillo lo describen como una persona muy honesta, transparente y recta. Sin embargo, indican que esas mismas virtudes pueden haberle jugado en contra, al restarle prudencia en su accionar. El hecho de colocar la denuncia ante el Ministerio Público, señalando que existían indicios de manipulación de este indicador, sin preguntarle a su superior jerárquico -el ministro de Economía-, ni tener la completa certeza de que eso era así, abrió un flanco que jamás pudo cerrar.

Una fuente de gobierno afirma que ese evento también fue mal manejado. Señala que "Pattillo debió analizar mejor problema antes de realizar la denuncia. Si él no era experto en estadísticas, debió sentarse más veces a conocer lo que realmente había pasado, porque salir a acusar a alguien de manipulación es algo grave". Otro personero que lo conoce, comenta que "no debió creerle solo a su unidad de auditoría, sino que era preferible haber citado al equipo de precios para que le explicara lo ocurrido".

Hay consenso de que esa vez él actuó solo, pero que luego, para dar la conferencia de prensa, fue asesorado por Economía. En ese momento, al mando del ministerio estaba José Ramón Valente. Para hacer frente a este problema, Valente formó un comité de crisis integrado por sus asesores más cercanos: Juan José Obach, Andrés Osorio y Paula Costa. Ellos diseñaron el comunicado de prensa que leyó Pattillo la tarde del 13 de mayo. Ese caso acrecentó la tensión interna y el daño a la credibilidad del INE reflotó.

Para salir de esa crisis, Valente tomó tres medidas: anunció la suma urgencia al proyecto del INE autónomo, contrató una asesoría a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) e informó la creación de una comisión de expertos presidida por el exconsejero del Banco Central, Sebastián Claro. Dos de esas tres medidas se frenaron con el cambio de gabinete. Su sucesor, Juan Andrés Fontaine, pidió revisar el proyecto y paralizó la contratación de los expertos del organismo internacional que, según fuentes cercanas a Economía consideró innecesaria. Tras el reciente episodio que le costó la salida a Pattillo, la receta del proyecto de ley se vuelve a repetir: el gobierno se comprometió a darle urgencia en marzo.

Las políticas internas

Cuando Guillermo Pattillo asumió en abril de 2018, una de sus primeras políticas a implementar fue el modelo de bandas salariales. El objetivo de esta medida era estandarizar las remuneraciones del INE, para que se aplicara en los procesos de ingreso y movilidad interna, así como también el efectuar análisis de equidad, estructura y composición de cargos en la institución.

Al interior del organismo se señala que la medida tenía un objetivo positivo, pero que dejo afectados en el camino, principalmente entre quienes vieron reducidos sus salarios, lo que generó rencillas internas con las que tuvo que lidiar durante su mandato. Quienes conocen a Pattillo indican que otro de sus problemas fue no rodearse de asesores de confianza que pudieran "resguardarlo", considerando que el INE es una institución donde existe una asociación de funcionarios empoderada y que en la última década, al menos, no le han hecho la vida fácil a ningún director. La existencia de distintos "bandos" complejiza aún más el clima interno. Fuentes cercanas a la dinámica de este organismo sostienen que existen dos tipos de funcionarios: unos muy buenos técnicamente y otros bastante poco calificados.

Sostienen que la poca "muñeca política" del exdirector, no le jugó a favor y su círculo de hierro era demasiado acotado. Arribó a la institución solo con su jefe de gabinete, Domingo Carbone, abogado de la Universidad Católica, y con la periodista Mónica Haberland como jefa de comunicaciones, ninguno de los dos con redes políticas.

Fabián Duarte, director del Centro de Microdatos de la Universidad de Chile, refrenda que "en la situación actual, tal y como está estructurado el INE, el director o directora debe tener manejo político. El exdirector viene del mundo académico, por lo que su manejo político era insuficiente. Sin embargo, en una institución independiente, como debe ser el INE en el futuro, el manejo político debería pasar a un segundo plano".

Otra de las medidas que él implementó y que generó ruido al interior del INE fue la creación de una Unidad de Auditoría Técnica que tenía como principal y única misión chequear los procesos de elaboración de los distintos productos estadísticos. Esta unidad desde un comienzo fue cuestionada por los funcionarios y también por los expertos en estadísticas. Esto, porque sus integrantes carecían de la experiencia necesaria para realizar esa labor, según sus críticos.

Los encargados de la unidad son Ignacio Galara, licenciado en Economía de la Universidad Nacional de Salta, con un Máster of Arts en Economía en Georgetown University; y Cristián Aguilera, ingeniero en comercio internacional.

Otro de los conflictos intenos de Pattillo fue la encuesta de empleo. Las constantes críticas del propio gobierno a la medición, llevaron a que el director apurara su modificación pero en el INE se le cuestiona que no haya defendido el trabajo técnico de la entidad. La nueva medición verá la luz este viernes 28 de febrero, cuando se entreguen los resultados del trimestre noviembre-enero 2020.

Las sucesivas crisis

La debilidad institucional del INE no es reciente. Los últimos directores que han pasado han tenido diversos problemas.

Mariana Schkolnik, dirigió el INE en el primer gobierno de Michelle Bachelet. Una de sus misiones era preparar la nueva encuesta de empleo que debía comenzar a regir en abril de 2010. Sin embargo, su entrada en vigencia se retrasó por varios problemas técnicos. Uno de ellos era que el proceso de empalme con la anterior encuesta no estaba resultando, y al final no resultó, por ende, se tuvo que crear una serie referencial y no empalmada.

Luego en el primer gobierno de Sebastián Piñera estuvo Francisco Labbé (2010-2013), que prometió hacer el mejor Censo de la historia, pero terminó siendo el peor, ya que sus datos no pudieron ser utilizados, lo que se tradujo en su salida. En su reemplazo asumió el economista Juan Eduardo Coeymans, quien logró administrar la emergencia y trató de arreglar el problema que había dejado su antecesor para "salvar el Censo". Sin embargo, el Censo no fue validado.

Entre 2014 y 2017, Ximena Clark llegó con la misión de realizar un nuevo Censo, esta vez abreviado, para responder a la emergencia. Logró sacar adelante la tarea, pero tuvo bastantes sobresaltos internos: renuncias de personas claves en el proceso censal que criticaron el proceso y una constante tensión con los funcionarios.

Para salir de la actual crisis Duarte indica que "lo principal es buscar un director o una directora con trayectoria en el ámbito de las estadísticas. Pero no solo que sea técnicamente competente, sino que tenga manejo político y experiencia en gestión". Tomás Flores, economista de LyD, en tanto, subraya que "es necesario que el sumario esté pronto y no en un año más para que indique si fue un error humano o una acción premeditada para destruir al INE".

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