Más de 4.200 estudiantes y docentes de educación superior han participado del programa de Becas de Movilidad internacional de Santander

El programa que ya cumplió 19 años, permite cursar un semestre académico en una institución universitaria en convenio con Santander Universidades en el mundo, con el objetivo que el beneficiado pueda perfeccionar sus estudios o mejorar un idioma.




Desde el año 2002, Banco Santander implementó en Chile un programa de Becas de Movilidad Internacional de Libre Elección, un beneficio pensado en estudiantes y docentes de educación superior, el cual permite que los becados puedan cursar un semestre en cualquiera de las casi 1.200 universidades en convenio con el Banco en el mundo.

Y el objetivo es claro: que los beneficiados puedan perfeccionar sus estudios o mejorar un idioma y para ello se les entrega financiamiento para cubrir los costos de matrícula -si los hubiera-, desplazamiento, seguro de viaje, manutención y alojamiento.

En ese sentido, Luis Araya, gerente División Banca Empresas e Instituciones de Banco Santander, explica que a raíz de la pandemia, se modificaron los programas de becas y apoyo a la educación superior en 2020, entregando becas online y ayudas para que las casas de estudio brindaran herramientas a sus alumnos para continuar con sus clases de manera remota, algo que cambió este año.

“Hoy abrimos nuevamente nuestro programa de becas de movilidad para que estudiantes y docentes puedan vivir la experiencia de cursar un semestre en el extranjero. Estas becas son parte del Programa de Apoyo a la Educación Superior que el Grupo Santander viene desarrollando hace 25 años, permitiendo a alumnos y profesores universitarios realizar una pasantía en algunas de las más de mil universidades con las que tenemos convenio en todo el mundo”, indicó Araya.

En Chile, el Programa de Becas Santander lleva 19 años, periodo en el que se ha beneficiado a más de 4200 personas.

Historias

Son miles las historias de estudiantes y académicos que se han beneficiado de esta beca y han podido perfeccionar sus estudios o incluso mejorar un segundo idioma. En ese sentido, María Isabel Romero, estudiante de tercer año de periodismo de la Universidad Austral, quien acaba de adjudicarse la beca, cuenta que siempre soñó con irse de intercambio, por lo que no dudó en postular a la beca.

“El primer año fui a una reunión de movilidad en la universidad y anoté todo, porque hay hartas becas, así que me propuse sacar buenas notas y tener buenos promedios, porque soy aplicada y quería irme de intercambio. Vino la pandemia y pensé que tendría que ser más adelante y este año se abrieron las postulaciones y envié todos los papeles. El día que daban la respuesta, no me llegó nada, así que asumí que no había quedado, pero a las 12 de la noche me llegó el correo que había sido beneficiada y no lo podía creer”, cuenta la estudiante.

En su caso, María Isabel postuló a dos universidades en España, la Complutense y la Autónoma de Madrid, y ahora deberá esperar cuál finalmente le abre el cupo para partir del segundo semestre del próximo año.

Otra de las personas que se adjudicó este beneficio fue Jorge Andrés González. La particularidad es que ya lo había obtenido como estudiante de Agronomía de la Universidad Católica de Temuco el año 2010,y ahora nuevamente se la ganó, pero como académico de la misma casa de estudios.

“El 2010 gané la beca como estudiante para cursar un semestre en el extranjero y me fui tres meses a estudiar inglés en la universidad de Alabama en Estados Unidos, y me sirvió para conocer una nueva cultura y aprender el idioma, que era una de las grandes debilidades que tenía, por lo que fue una experiencia muy buena”, recuerda.

Este año la experiencia se repitió, pero ya como profesor investigador. “Postulé como académico e investigador justo ahora que tengo un proyecto Fondecyt, con el cual estamos haciendo ensayos. En la carta de intención indiqué que mi idea es ir a hacer una pasantía a un laboratorio en Brasil o España, para poder hacer investigación y que ésta contribuya al proyecto que estamos desarrollando, y que dice relación con las respuestas de las plantas frente al déficit hídrico. Esta beca es sin duda una gran oportunidad para aprender nuevas técnicas en el extranjero y hacer redes de contacto que después nos permitan hacer más investigación”.

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