Hay menos bikinis, pero a la Metal Week de la Bolsa de Metales de Londres le cuesta cambiar

Inside The Grand Opening Of Playboy Club New York
Playboy Bunnies carry trays of champagne during the grand opening of the Playboy Club in New York, U.S., on Wednesday, Sept. 12, 2018. The opening of the club gives Playboy Enterprises Inc. a chance to reintroduce the brand in person to an American audience. In a partnership with Merchants Hospitality, the developer of various high-end New York restaurants and bars, the club will be partly open to the general public, with large sections blocked off for members. Photographer: David Williams/Bloomberg

La fiesta de Playboy es tan conocida en el sector que se la incluye en la lista de eventos publicada por el Metal Bulletin con el título "What's On and Where?"


Clubes de striptease, bailes de regazo en limusinas y camareras en bikini. Durante décadas, la vida nocturna durante la reunión anual del mundo de los metales en Londres ha tenido su lado tórrido.

El entretenimiento sexista en las fiestas de la LME Week ha inspirado crónicas en los diarios británicos durante años, pero eso está empezando a cambiar (lentamente). En la LME Week de este año, algunas compañías mantuvieron los eventos corporativos atrevidos. Otras los han abandonado.

Gerald Metals, que se autoproclama como el operador de metales físicos puros más antiguo, organizó fiestas para clientes en el Playboy Club, como lo ha hecho durante muchos años. El casino de Londres es conocido por la presencia de mujeres en leotardos de satén negro de corte bajo, que sirven las bebidas y bailan con los huéspedes.

La fiesta de Playboy es tan conocida en el sector que se la incluye en la lista de eventos publicada por el Metal Bulletin con el título "What's On and Where?". Gerald Metals no respondió las solicitudes de comentarios de Bloomberg.

Adiós a los bikinis

Otras compañías, como Wogen Resources Ltd., una pequeña operadora especializada en materiales de nicho como el antimonio y el cadmio, han atenuado el entretenimiento. En años anteriores, las mujeres en atuendos pequeños servían bebidas en una reunión denominada Heartstarter que la empresa organizaba a media tarde, con la intención de revivir a los agentes que venían de una larga noche en la ciudad.

"No hemos tenido mujeres en bikini en ninguna función de la compañía en los últimos años", dijo John Craig, máximo ejecutivo de Wogen. "Hemos cambiado considerablemente en cuanto a nuestra composición y cómo se organizan las funciones a medida que nosotros, y de hecho la industria, evolucionamos".

Sin embargo, la libertina vida nocturna de la LME Week, un importante evento de creación de redes para los ejecutivos de materias primas de Londres, es una de las razones por las que algunos consideran que la industria es poco acogedora y difícil de navegar para las mujeres.

En el año posterior al movimiento #MeToo, la forma en que las empresas tratan a las mujeres está cada vez más bajo el escrutinio público. Algunas de las compañías británicas más grandes han sido humilladas públicamente por su diferencia salarial entre los géneros y muchos altos ejecutivos fueron despedidos por acusaciones de acoso sexual.

Comercio de metales

Mientras que otras áreas de las finanzas han progresado, el mundo de la minería y el comercio de metales sigue siendo un bastión del dominio masculino. La minería, que históricamente implicaba un trabajo sucio y agotador, y las operaciones comerciales, cuyos acuerdos a menudo se negociaban con un apretón de manos tras una noche de copas, sigue siendo el antiguo club masculino de la elite londinense hace décadas, si no siglos.

Blythe Masters, exdirectora de materias primas globales de JPMorgan Chase & Co. y hoy jefa de Digital Asset Holdings, utilizó su discurso de apertura en la cena de la LME en el Hotel Grosvenor para llamar la atención sobre el tema.

Todavía falta mucho. En la mesa principal en la cena de la LME, solo cinco personas de 40 eran mujeres. Masters fue la tercera mujer en pronunciar el discurso de apertura desde 1961.

"El cambio está ocurriendo, pero todavía hay mucho por hacer", dijo Laura Bell, una operadora de metales de Wogen. "A la gente le gusta aquello con lo que está acostumbrada. Pero es importante crear un entorno que logre que las mujeres se sientan cómodas y bienvenidas".

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