Pablo Antolín: “Desde 2008 el sistema previsional de Chile es un sistema mixto con el Pilar Solidario”

Pablo-Antolin

Pablo Antolín, de la Ocde.

El economista principal de la unidad de pensiones de la Ocde señala que es importante que la reforma previsional tenga un amplio consenso, aunque eso requiera un poco más de tiempo para su aprobación. Sin embargo, agrega que un nuevo fracaso en actualizar el sistema “sería un problema”. Sobre las AFP, señala que han funcionado bien, pero “al ser la imagen del sistema”, han pagado el costo de que se entreguen bajas pensiones.


El economista principal de la unidad de pensiones de la Ocde, el español Pablo Antolín, destaca que se realice un nuevo intento por perfeccionar el sistema previsional chileno, a través de la nueva reforma del gobierno, y plantea que no sería una buena noticia que nuevamente este intento quedara en nada, como las veces anteriores.

En conversación con Pulso, el experto en pensiones de la entidad señala que es importante que haya un consenso generalizado sobre la reforma, aunque eso tome algo más de tiempo. Dice también que desde 2008, cuando se introdujo el pilar solidario, el sistema de pensiones chileno ya es “mixto”.

Sobre los detalles, Pablo Antolín destaca que -tal como las propuestas de reformas anteriores- la idea del gobierno incluye aumentar la tasa de cotización, que es una de las recomendaciones que hace años viene haciendo la Ocde, aunque el destino de esa cotización adicional tiene que ser decidido en el país.

Además, señala que la mayoría de los países se ha movido a igualar la edad de jubilación de hombres y mujeres.

¿Qué evaluación hace en términos generales de la propuesta de reforma de pensiones anunciada por el gobierno?

-En cierto sentido es similar a otras propuestas anteriores. Nosotros en la Ocde siempre dijimos tres cosas: primero, que había que aumentar lo que ahora llaman la Pensión Garantizada Universal (PGU) y que antes se llamaba el Pilar Solidario, además de que tenía que cubrir a toda la población. Eso se ha hecho y se hizo anteriormente a esta propuesta. También dijimos que el problema de las pensiones bajas en Chile es un problema que viene de contribuir un 10%, cuando la mayoría de los países se contribuye mucho más, y también de que hay lo que ustedes llaman en Chile “las lagunas de contribución”, es decir, que la gente no contribuye por 40 años, sino que contribuye por un periodo más corto. Entonces, la idea de Ocde era que había que establecer mecanismos para que la gente contribuyera más. Eso con esta reforma, y todas las reformas anteriores, se aumenta la contribución. Y nosotros también dijimos que habría que establecer medidas para mejorar el funcionamiento de las AFP y se ha decidido unas determinadas medidas. Luego, además, está la idea del 6% y de cómo se va a utilizar el 6%. En ese sentido, la propuesta está relacionada con la propuesta que hubo en el último gobierno de Bachelet.

¿Qué le parece que el 6% nuevo de cotización adicional sea de carácter solidario y con un porcentaje de eso a cuentas nocionales?

-Nosotros desde la Ocde no podemos estar ni a favor ni en contra porque muchos países de la Ocde tienen que una parte de las contribuciones va a un elemento solidario, entonces no podemos opinar si está mal o está bien. Es una decisión que se ha tomado y es una decisión que conlleva implicaciones.

Lo que es claro es que no va a la cuenta individual...

-Eso sí está claro. En las propuestas anteriores, en ninguna, ni siquiera en la del gobierno de Piñera iba todo a la cuenta individual, entonces, en cierto sentido, estamos hablando de connotaciones distintas del mismo mensaje, que se va a contribuir más y que parte de esa contribución extra se va a utilizar para crear un elemento solidario de redistribución.

El gobierno dice que en la gran mayoría de los países Ocde hay un pilar contributivo solidario, pero desde las AFP dicen que esos países tienen ese pilar porque venían de un sistema de repartos insostenible. ¿Cuál de las dos visiones es correcta?

-Hay países que partieron de tener un sistema de reparto exclusivo y empezaron a introducir capitalización para diversificar las fuentes para financiar la jubilación, que ese siempre ha sido el mensaje de la Ocde. Luego, hay otros países que desarrollaron un sistema de capitalización y empezaron a introducir elementos de reparto, como por ejemplo Chile, Australia y países que partieron teniendo un elemento de reparto como el Pilar solidario o la PGU; y un elemento de capitalización muy fuerte, como Holanda y como Dinamarca. Entonces, hay distintos caminos. Hay países que empezaron como Suecia, de un sistema de reparto y empezaron a introducir capitalización, y otros que empezaron metiendo el reparto en la capitalización.

¿Entonces, Chile tiene ya un sistema mixto?

-Chile ha tenido un sistema previsional mixto desde 2008, con el Pilar Solidario. Lo que Chile no ha tenido, que tienen muchos países de la Ocde -no todos porque Dinamarca no lo tiene y Australia no lo tiene y son dos países que se consideran que tienen un sistema de pensiones bastante sostenible y adecuado-, es un sistema de reparto. No ha tenido un pilar solidario contributivo y ahora lo que Chile está ese introduciendo es un componente contributivo. Mucho más de la mitad de los países de la Ocde tienen un elemento contributivo solidario.

¿Qué impacto puede tener este elemento, por ejemplo, en el mercado laboral formal?

-No puedo entrar en el mercado laboral, yo puedo hablar de pensiones, pero no del mercado de trabajo. Eso lo tendrían que hacer expertos y tendrían que hacer un estudio, yo no soy un experto en el mercado laboral de Chile, entonces no puedo realmente saber cuál sería la implicación. Obviamente, a la hora de analizar las decisiones de cómo diseñar un sistema sabe que va a haber implicaciones positivas y negativas, lo que tiene que dar es un peso a las distintas implicaciones y tomar una decisión, o sea, no hay solución perfecta. Obviamente, un aumento de la contribución 6 puntos porcentuales va a tener un impacto negativo en el mercado de trabajo, pero ese impacto negativo, dependiendo de las características del país y del mercado de trabajo del país, puede ser bastante bajo y, sin embargo, el impacto positivo que va a tener sobre las pensiones y el futuro bienestar de la gente cuando se jubile y de los que ahora están jubilados, puede que sea mayor.

En esta reforma no se toca la edad de jubilación, en un contexto de aumento de la esperanza de vida. ¿Cómo ve esto?

-Como he dicho al principio, en Chile la discusión siempre partió de que las pensiones no eran suficientes. El que sean suficientes o no sean suficientes no se soluciona aumentando la esperanza de vida. Lo que todos los países de la Ocde han hecho, excepto creo que dos o tres y uno de ellos es Chile, es que la edad de jubilación es la misma de los hombres y las mujeres. Y lo que han hecho muchos países de la Ocde es establecer mecanismos que liguen la edad de jubilación en cierto nivel al aumento de la esperanza de vida. Pero eso es muy delicado porque el aumento de la esperanza de vida en muchos países no es homogéneo para distintos grupos socioeconómicos. Entonces no es algo que se puede hacer tan fácilmente porque generalmente en algunos países -en EE.UU., Holanda, hay resultados-, el aumento de la esperanza de vida es mayor en las rentas altas y en los niveles de la sociedad con niveles educativos más altos que en las que las rentas bajas y en los niveles educativos más bajos y eso podría hacerlo regresivo. Obviamente, todos esos elementos hay que tenerlos en cuenta si hay un aumento de la esperanza de vida para todo el mundo, pues habría que ajustarlo, pero no creo yo que ese sea el tema primordial en el caso de Chile en estos momentos.

¿Pero sí habría que igualar las de jubilación de hombres con y de mujeres?

-Yo no he dicho que habría que igualarla. He dicho que en casi todos los países de la Ocde en las últimas décadas se ha igualado. Cada uno puede tomar las decisiones políticas y de reforma que quiera, yo sencillamente establezco la evidencia.

¿La idea de centralizar todas las funciones de las AFP en un ente estatal y que solo se pueda elegir si el inversor es público o privado, le parece correcta?

-Lo que se está planteando a nivel genérico existe en otros países y funciona bien. ¿Esa es la mejor forma de hacerlo? Hay varias formar, por razones que yo no conozco y no puedo opinar, se ha decidido de esa forma y si usted me pregunta que qué me parece, pues que existe en otros países y funciona.

¿Cómo evalúa el funcionamiento de las AFP?

-Nosotros siempre hemos dicho que el sistema chileno está regulado y supervisado por la Superintendencia de Pensiones y siempre ha estado en concordancia con las recomendaciones de la Ocde. Las AFP han funcionado bien. Pero las AFP han sido la imagen del sistema y el sistema no ha dado buenas pensiones y, por consiguiente, las AFP han pagado el resultado de eso. Que sea correcto o no sea correcto ahí ya no entro, pero en base a los marcos regulatorios de la Ocde,

siempre se ha regulado y se ha supervisado el funcionamiento del sistema de AFP en base a las recomendaciones de la Ocde.

¿Cómo ha funcionado la nueva Pensión Garantizada Universal en Chile?

-Era una de las que recomendaciones que hemos dado por muchos años y obviamente ver que se ha puesto en práctica pues nos parece una muy buena idea, porque siempre hemos dicho que lo principal en todo sistema de pensiones es que cualquier ciudadano que llegue a la edad de jubilación esté protegido contra la pobreza y que lo pongan a un nivel de renta que depende de la decisión de cada país. Entonces, eso se ha hecho y estamos contentos que eso sea una de las medidas.

Luego de varios intentos fallidos de reforma al sistema de pensiones, ¿cree que ahora sí es necesario avanzar y que riesgos existen en una demora o en que no se logre?

-Que no se logre no sería una buena cosa. Una demora, depende. Porque honestamente las cosas hay que hacerlas primero con un buen plan y, según tengo entendido, el plan que ha presentado el gobierno es un buen plan. Tendría que ver los detalles para luego discutir aspectos más técnicos y segundo, pues es importantísimo -y eso también lo hemos dicho en la Ocde- de que una gran parte de la sociedad y del espectro político estén a favor de la reforma y se apruebe por una gran mayoría de ese espectro político. Si para que tenga un consenso elevado hay que demorarlo unos meses, pues bienvenido sea. Obviamente que no haya reforma es un problema.

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