Por Ignacio BadalQuién es quién en las petroleras de Estados Unidos: ¿Los reales ganadores de la intervención en Venezuela?
ExxonMobil, Chevron y ConocoPhillips son las mayores empresas de la industria petrolera de Estados Unidos. Chevron es la única que, pese a las sanciones impuestas por su país a Venezuela, aún opera en este convulso país sudamericano.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no ha ocultado su objetivo al intervenir militarmente en Venezuela y capturar a Nicolás Maduro. Ha señalado claramente que su interés está en el petróleo de Venezuela, país que cuenta con la mayor reserva de crudo del mundo, casi siete veces las de Estados Unidos, superando incluso a los países del Golfo Pérsico.
Y la mayor presión geopolítica que ha ejercido Washington ha sido a través del petróleo, imponiendo restricciones a su principal industria estatal e incautando incluso algunos buques cargueros. Sin embargo, pese a toda esta presión, hay una petrolera estadounidense que sigue operando en el país y que se observa como la mejor posicionada para un eventual cambio en su régimen de explotación.
Según la Administración de Información de la Energía de EE.UU. (EIA, en 2023 alrededor de dos tercios de las exportaciones petroleras venezolanas se destinaron a China y el 23%, a Estados Unidos.
Una historia centenaria
Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Venezuela posee depósitos por 303 mil millones de barriles de crudo, el 17% de las reservas mundiales. Pero su petróleo es pesado y viscoso, por lo que requiere no sólo explotarlo, sino de procesos posteriores para hacerlo más operativo.
Pero la fuerte caída en la inversión durante el periodo de gobierno de Hugo Chávez, y especialmente de Maduro, ha provocado un fuerte descenso en su producción.
En noviembre de 2025, por ejemplo, Venezuela produjo unos 921 mil barriles diarios (bpd), según la OPEP, lo que equivale a un tercio de lo que extraía hace una década y representa menos de 1% del consumo de petróleo mundial. Pero en 2021 llegó a un mínimo de 500 mil bpd.
La industria petrolera venezolana, en todo caso, no fue nacionalizada durante estos gobiernos, sino que mucho antes. La explotación comenzó a inicios del siglo XX con los hallazgos en el subsuelo del Lago Maracaibo y creció con fuerza en el periodo entreguerras bajo el control de empresas estadounidenses.
En 1960, Venezuela fue uno de los países fundadores de la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP), el cartel de países que ha manejado la oferta y el precio del crudo en el mundo desde ese momento.
Pero en 1976, tras un acuerdo político transversal, la industria petrolera venezolana fue nacionalizada y pagada a sus concesionarios, que continuaron dando servicios técnicos a las nuevas empresas como filiales de la recién creada estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA): Maraven, sucesora de Shell; Lagoven, ex Exxon; y Corpoven, exChevron y Mobil.
En su momento, PDVSA llegó a ser considerada la tercera petrolera del mundo, por detrás de Exxon y Shell.
En los siguientes gobiernos, las norteamericanas volvieron a operar abiertamente en Venezuela, incluso con Hugo Chávez en el poder. Pero en 2007, Chávez ordenó que las petroleras extranjeras que operaban en la llamada Faja del Orinoco pasaran a ser empresas mixtas con el Estado controlando el 60%. ExxonMobil y ConocoPhillips no aceptaron las nuevas condiciones y demandaron a Venezuela en tribunales arbitrales. Chevron aceptó y se mantuvo como socio en empresas controladas por PDVSA.
Las principales interesadas
En la conferencia de prensa que Trump dio el sábado en su casa de Mar-a-Lago en Florida dijo que sus planes son que “las grandes compañías petroleras estadounidenses —las más grandes del mundo— inviertan miles de millones de dólares para reparar la infraestructura petrolera” venezolana.
Las petroleras norteamericanas están entre las más grandes del mundo, pero la mayor del planeta es la gigantesca saudí Aramco, con una capitalización de mercado que ronda los 2 billones de dólares. Hoy representa cerca del 10% del suministro mundial con 10 millones de barriles diarios.

La segunda mayor petrolera del mundo es la estadounidense Exxon Mobil, con casa matriz en Spring, Texas, con una capitalización de mercado de US$528 mil millones. El hombre más poderoso de la compañía, que es presidente de su directorio (chairman of the board) y presidente ejecutivo (CEO) desde 2017, es Darren Wayne Woods, quien ha trabajado en Exxon desde 1992. Su acción cerró el lunes con un alza del 2,74%.

Después, en el tercer lugar global, se ubica Chevron, con sede en San Ramón, California, cuya acción subió un 5,1% para llegar a una capitalización de US$330 mil millones. Su CEO y chairman es Michael K. Wirth desde 2018.
Más abajo, en el séptimo lugar del mundo se sitúa ConocoPhillips, con sede en Houston, Texas, cuenta con un valor de mercado actual de US$122.500 millones. Su CEO y chairman desde 2012 es Ryan Lance. Su papel en bolsa ganó un 2,59% este lunes.

Otras dos grandes empresas de la industria petrolera estadounidense vinculadas a la situación venezolana, son la compañía de servicios petrolíferos Schlumberger y la petrolera Occidental Petroleum.
Schlumberger, con un valor de mercado de US$60 mil millones, tiene su sede en Houston y su CEO es el francés Olivier Le Peuch desde 2019. Su acción se disparó un 8,96% el lunes.
Occidental, también con sede en Houston, vale hoy US$41.700 millones. Su presidenta y CEO es Vicki Hollub, quien como vicepresidenta de Oxy, tuvo a su cargo las operaciones en Latinoamérica, especialmente en Venezuela y Ecuador. Fue la única que sufrió una caída de su acción del 2,71%.
Chevron, la única
Chevron es la única petrolera estadounidense que sigue operando en Venezuela tras aceptar los términos de los cambios de contrato en tiempo de Chávez.
Cuenta con una licencia específica y temporal, que debe renovar periódicamente, que es otorgada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro estadounidense, que le permite producir y exportar petróleo venezolano bajo ciertas condiciones. Hoy representa en torno al 22% de la producción total de Venezuela.
Sólo puede producir en proyectos petroleros que ya compartía con PDVSA y no puede iniciar nuevos. Los beneficios de los negocios no deben ir a PDVSA, sino sólo a cubrir sus costos operativos. Así y todo, la estatal no pago por años su parte en los costos y en las facturas de los joint ventures, deuda que ha ido pagando a la norteamericana en petróleo.
El gobierno estadounidense ha explicado que la presencia de Chevron en Venezuela les aporta transparencia, pues su producción es trazable y vendida por canales formales, además que le permite a la norteamericana cobrar su deuda.
En octubre de 2025, fue la última vez que Chevron recibió su permiso para extraer petróleo de Venezuela. El propio Nicolás Maduro manifestó su satisfacción por este hecho: “Chevron tiene 102 años en Venezuela y yo quiero que tenga 100 años más, y trabajar sin problemas”, dijo a Telesur en esa oportunidad.
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