Loreto Silva

Loreto Silva

Ex ministra de Obras Públicas y miembro del Consejo de Políticas de Infraestructura

Pulso

Tren Santiago-Valparaíso y Fondo de Infraestructura

HANS SCOTT / AGENCIAUNO

A principios de febrero se presentó al MOP la iniciativa privada de concesión para la construcción y operación de un tren de pasajeros y carga, para cubrir los tramos entre Santiago y San Antonio y Santiago y Valparaíso. La inversión estimada es de más de US$ 2 mil millones y se espera que, de aprobarse el proyecto este año, esté en condiciones de comenzar a prestar servicios en un período no mayor a 5 años.

De concretarse esta idea, permitirá mejorar la calidad de vida de las personas que viven en Santiago y pasan los fines de semana en algún lugar de la costa; y de aquellas que viven en Valparaíso y trabajan en Santiago. Esta zona geográfica se ha ido integrando cada vez más, y el ferrocarril será la culminación de este proceso, permitiendo reducir los tiempos de viaje en más de 40 minutos por trayecto, lo que significa un ahorro anual de varios días, los que podrán ser utilizados para otras actividades.

El tren de carga, a su vez, permitirá, además, mejorar la competitividad de ambos puertos principales. Hoy, el abastecimiento vía ferrocarril es prácticamente inexistente por la mala calidad de la infraestructura ferroviaria.

El Consejo de Concesiones del MOP deberá decidir sobre este proyecto, lo cual no será fácil, pues involucrará pensar acerca del futuro que se le dará al modo ferroviario, sino que también el papel que tendrá EFE.

Actualmente, EFE es el diseñador de la política ferroviaria y su ejecutor. Sin embargo, su capacidad de ejecución es limitada, como ha quedado demostrado en los últimos 10 años. De hecho, en este período, el aumento en el transporte de carga a través del modo ferroviario en la zona sur de Chile (de La Calera al sur) ha aumentado mínimamente, representando no más del 4% de la carga total que se transporte. En el caso de pasajeros, el éxito que ha tenido el Merval y el Metro Tren a Nos son sólo señales del potencial del modo.

El desarrollo de esta iniciativa por inversionistas privados, puede ser un desafío importante para el rol que puede jugar el Fondo de Infraestructura. En efecto, si el Fondo recibiera el mandato de administrar un proyecto como este, podría otorgar las garantías que su ejecución requiere en términos de montos de inversión, complejidad y plazos. Este debiera ser el sentido prioritario de un Fondo que aspira a ser una contribución para facilitar la inversión privada en infraestructura pública.

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