Pulso

Volkswagen: un caso de prácticas deficientes de gobierno corporativo

Por Karen Poniachik. Problemas de liderazgo y cultura interna están entre las causas de la conspiración que orquestó la empresa automotriz alemana para engañar a autoridades y usuarios respecto de sus niveles de emisiones. Un reciente libro describe cómo se desarrolló el escándalo de la compañía.

KAREN PONIACHIK

Liderazgos autocráticos que no aceptaban críticas ni cuestionamientos; falta de transparencia en los procesos de toma de decisión; una cultura corporativa que privilegiaba la obtención de metas a cualquier precio; estructuras internas que apuntaban a que empleados y trabajadores siguieran órdenes sin chistar; directores sin independencia, experiencia ni conocimientos apropiados; plana ejecutiva formada por hombres leales al CEO; un esquema de gobierno corporativo en el que predominaban los intereses de los representantes políticos del estado de Baja Sajonia y de los sindicatos que integraban el consejo de supervisión (co-determinación, en la jerga legal alemana); carencia de controles internos que pudieran detectar conductas anti-éticas; e inexistencia de un sistema de check & balances en los procesos de diseño, aprobación, implementación y puesta en marcha de nuevos modelos de automóviles (donde quienes los diseñaban y testeaban eran los mismos que autorizaban su uso).

[ze_adv position="adv_300x100" ]

Todos estos y otros serios problemas de gobernanza corporativa, amén de conductas individuales desviadas y una deficiente supervisión por parte de los fiscalizadores, fueron en gran parte responsables de uno de los mayores fraudes empresariales de los últimos años, según revela un reciente libro sobre el escándalo de las emisiones en Volkswagen.

Más rápido, más alto y más allá -"Faster, higher, farther", su título (disponible en Amazon.com)- era la máxima con la que operaba la empresa automotriz alemana en su intento por sobrepasar a Toyota y GM como la más grande del mundo. El recuento de Jack Ewing, corresponsal de The New York Times que cubrió el caso, detalla cómo y por qué se produjo esta conspiración: para ingresar al mercado estadounidense, de estándares ambientales más estrictos que el europeo, VW manipuló el software de sus vehículos diésel para mostrar que emanaban menos óxido de nitrógeno (NOx) en pruebas de laboratorio (cuando en realidad emitían hasta 40% más de este venenoso componente en terreno).

[ze_adv position="adv_300x250-A" ]

Diez millones de autos, 500 mil de ellos en Estados Unidos, venían con el software adulterado. Llama la atención que pese a que decenas de ingenieros sabían del engaño que comenzó en 2009, no hubo ninguna denuncia a través del canal interno de whistleblowing. ¿Indicio de la sensación de impunidad (¿o temor?) con la que operaban?

Desde que se destapó este escándalo en 2015, gracias a un proyecto de investigación de estudiantes de la Universidad de West Virginia, VW ha debido desembolsar más de US$20 mil millones en multas civiles y criminales. Habría tenido que pagar menos si hubiese admitido la violación desde un comienzo y asumido su responsabilidad con una fuerte dosis de auto-crítica; sin embargo, tardó un año en hacerlo y, de paso, destruyó evidencia que la inculpaba.

[ze_adv position="adv_300x250-B" ]

Varios ejecutivos han sido encarcelados, las clasificadoras de riesgo le bajaron el rating a la empresa, el precio de la acción se desplomó (a pesar de que se ha recuperado, está lejos de volver a los niveles previos a la revelación del escándalo) y su reputación empresarial sufrió un duro golpe.

El libro narra la historia de la empresa desde el año 1937, cuando Hitler le pidió a Ferdinand Porsche que creara un auto accesible para todos los alemanes, el auto del pueblo ("volks"). De ahí surgió el famoso "escarabajo". El personaje central del libro es Ferdinand Piëch, nieto del fundador, quien a comienzos de los '90 asumió las riendas de lo que llegó a convertir, vía maquinaciones maquiavélicas y una gran dosis de ambición y genialidad ingenieril, en un imperio que incluía las marcas Audi, Bentley, Bugatti, Skoda e, indirectamente, Porsche.

[ze_adv position="adv_300x250-C-net" ]

Operaba con la convicción de que "lo imposible no existe" y su estilo de gestión incentivó a los ejecutivos de primera y segunda línea a que se comportaran de la misma manera. Durante su mandato como CEO, enfrentó un controvertido escándalo sexual (2005) y un caso de espionaje corporativo (1993), que derivaron en investigaciones judiciales pero en ningún tipo de análisis interno, inclusión de estándares éticos ni creación de sistemas de compliance efectivos. Su sucesor Martin Winterkorn siguió el mismo patrón de comportamiento.

El libro representa un gran aporte a la discusión sobre buenas (y malas) prácticas de gobierno corporativo. Para quienes nos dedicamos al estudio de gobernanza empresarial resulta iluminador comprobar, aun otra vez, la importancia del liderazgo y de cultura interna en la gestión. Vale la pena estudiar el caso para sacar lecciones respecto de qué factores inciden, a la larga, en la creación o destrucción de valor de una compañía.

*La autora es directora de empresas.

COMENTARIOS

Para comentar este artículo debes ser suscriptor.

Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera

Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE