Sofía Valenzuela,

Sofía Valenzuela,

Bioquímica, miembro de la Asociación Red de Investigadoras yBioquímica, docente de la Universidad de Concepción

Qué Pasa

Ciencia ética

Cuando se describió por primera vez la edición génica -CRISPR/Cas9, la científica Jennifer Duodna, una de las precursoras, tuvo una pesadilla: explicaba esta técnica a Adolf Hitler. Ello la hizo pensar que al igual que toda tecnología, puede pasar de ser un beneficio a una amenaza si cae en las manos equivocadas.


A inicios de este siglo, fuimos testigos de un hito notable en la historia de la humanidad, se logró secuenciar el primer genoma humano. Con ello, vinieron las expectativas, algunas desmedidas, y que prometían encontrar respuestas a enfermedades programadas en nuestro ADN.

Sin embargo, casi dos décadas después, estamos lejos de tener estas respuestas, y menos aún de terminar con las enfermedades de origen genético, como la hemofilia, o la fibrosis quística. Hemos aprendido bastante, se conocen muchos genes que se asocian a diferentes enfermedades, pero lo más importante y desafiante, es inclinarnos ante la complejidad del genoma humano y sus amplísimos campos de acción.

Hoy, nuevas tecnologías con un enorme potencial siguen surgiendo. Una de ellas, es la edición génica, unas tijeras de proteínas que permiten cortar secuencias específicas de ADN, ya sea para silenciar un gen, o cambiarlo, tecnología conocida como CRISPR-Cas9. Ésta ha sido empleada con éxito en plantas, donde se puede encontrar manzanas que no se oxidan al estar en contacto con el aire y trigo para celíacos.

Enorme potencial para el sector agrícola, en especial frente al nuevo escenario del cambio climático, pero no sin una cuota de escepticismo por parte del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que sentenció que estos organismos deben estar sujetos a la misma regulación que un transgénico.

Más complejo aún, esta tecnología también puede ser empleada en humanos. Hace unos años, en China se modificó con éxito un gen presente en un embrión no viable, relacionado con la beta-talasemia; este año, modificaron un gen asociado al síndrome de Marfan, enfermedad que afecta el tejido conjuntivo, empleando embriones viables.

Esta semana, ante el asombro y preocupación del mundo, aunque sin confirmación total, pues no hay publicaciones científicas asociadas ni forma de corroborar aún, He Jiankui, un investigador chino, dio a conocer que realizó edición génica sobre embriones viables, con la finalidad de silenciar un gen asociado con la probabilidad de ser infectado con el VIH.

Según reportó a una agencia de noticias, de su experimento nacieron gemelas, las que de confirmarse serían las primeras personas que han nacido empleando esta tecnología. Cuando se describió esta tecnología por primera vez, la científica Jennifer Duodna, una de las precursoras de la edición génica -CRISPR/Cas9-, tuvo una pesadilla en la que soñaba que explicaba esta técnica a Adolf Hitler, lo que la hizo pensar que al igual que toda tecnología, puede pasar de ser un beneficio a una amenaza si cae en las manos equivocadas.

Las agencias regulatorias y la comunidad científica en general se han puesto en alerta, ya que si bien se esperaba que esta tecnología se pudiese aplicar algún día, no estábamos preparados para que fuese tan pronto y aún con muchísimo por investigar sobre las consecuencias de su aplicación, en especial en humanos.

Si bien el Dr. Jiankui, ha expresado que lo hizo para probar que la técnica ya es aplicable y no para una mejora genética, sino preventiva. Aún cuando un futuro al estilo Gattacca está lejos de ser realidad, situaciones como esta nos llevan a la reflexión.

¿Hasta dónde puede llegar un avance científico? Se debe legislar, pero sobre todo, hacer que la discusión ética sobre los alcances de la tecnología no quede en la élite, o en quien eventualmente pueda pagar su uso. El artículo 27 de la Declaración Universal de DD.HH. es claro al respecto: “Todos tienen el derecho de participar libremente en la vida cultural de la comunidad, de disfrutar las artes y de compartir los avances científicos y sus beneficios”.



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