El Sars-CoV-2 está mutando lentamente... y eso es una buena noticia

Un estudio dirigido por la U. John Hopkins comparó la evolución que el coronavirus está teniendo alrededor del mundo.




Todos los virus, mientras se replican al interior de las células que infectan, sufren cambios es su genoma. Por lo que el virus que ingresa en el organismo de una persona, puede no ser idéntico al virus que sale de ella para infectar a otra.

Estos cambios o errores en la replicación, son conocidos como las mutaciones.

El nuevo virus Sars-Cov-2, como todo los virus que tienen ácido ribonucleico (ARN) como material genético, por definición mutan con el tiempo.

La buena noticia es que el virus que causa la enfermedad Covid-19, muta pero no tanto como la influenza y los cambios que se han visto hasta ahora no son significativos ni plantean cepas nuevas que impliquen mayor contagiosidad o severidad de la enfermedad.

Esto es importante si se piensa en el desarrollo de una vacuna: en teoría, una virus estable podría ser más fácil de controlar con una vacuna, cuando esta exista, claro.

El virus que surgió en Wuhan el año pasado, hasta ahora ha tenido pocos cambios genéticos, según Peter Thielen, biólogo molecular del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins. Junto a su grupo ha liderado la secuenciación del virus para comprender mejor su composición y en una publicación del centro de noticias de esta universidad dice que “diseñar vacunas y terapias para una sola cepa es mucho más sencillo que un virus que está cambiando rápidamente".

Según Thielen, el virus influenza que también estudia, tiene muchas formas de cambiar y lo hace en cada temporada de gripe. “El Sars-CoV-2 es casi lo opuesto hasta ahora: está cambiando lentamente y debido a que no existe inmunidad al virus, no tiene ninguna presión evolutiva para cambiar a medida que se propaga a través de la población”, ha dicho en esta publicación.

Imagen microscópica del Sars-CoV-2. FOTO: Reuters

Rafael Medina, virólogo y profesor asociado del Departamento de Enfermedades Infecciosas e Inmunología Pediátrico de la U. Católica, conoce a Thielen porque ambos estudian el virus de la influenza y ahora siguen de cerca lo que ocurre con el nuevo coronavirus.

“En general, en Chile y en todo el mundo, se ve que el virus Sars-CoV-2 se esta comportando como los demás virus corona, con una baja tasa de mutaciones. En repositorios públicos, hay más de 20 mil genomas completos y no se ven grandes diferencias entre ellos”, dice Medina.

“En los virus con ARN, es probable que en la etapa de copiar el genoma hayan errores, pero no son errores que se mantengan en el tiempo. Hay muchas mutaciones pero pocos cambios que se establezcan. Hasta ahora, es una sola cepa del virus la que está circulando en el mundo. Eso indica que hay pocos cambios en general y los que hay, se han producido en regiones del genoma que no tienen impacto en el virus”, advierte el virólogo de la UC.

Esto es bueno para la estrategia de vacuna que en su mayoría se están centrando en la proteína S que está en la superficie del virus y que es la que se adhiere a las células antes del ingreso. “El que por ahora el virus no cambie drásticamente en regiones importantes del genoma, es bueno porque significa que la estrategia sigue siendo útil”, insiste Medina.

Aldo Gaggero, director del Programa de Virología del Instituto de Ciencias Biomédicas de la U. de Chile (Icbm), cuenta que si bien algunas variantes se han diseminado más que otras no existe una que esté por sobre otra, y eso es porque no las mutaciones que ha tenido el virus no son importantes. “No todos los cambios se expresan en aminoácidos que generen proteínas distintas y haga variar el virus. Esto es bueno porque si un virus cambia mucho, entonces el test que se realiza para diagnosticarlo podría no hacerlo. Las variaciones que ha tenido son tan pequeñas que al menos, por ahora, asegura que tanto los antivirales como las vacunas que se están desarrollando, pueden funcionar”.

Secuenciación en Chile

Eduardo Castro, profesor asociado del Centro de Bioinformática y Biología Integrativa de la U. Andrés Bello, es parte del grupo que ha estado secuenciando el genoma del virus que circula en Chile. “No hemos encontrado nada diametralmente opuesto a otras investigaciones. El virus no muta tan rápido como el VIH o la influenza. La base de datos de las secuenciaciones que se han hecho en Chile son de alrededor de 150 o 200 genomas y no se han visto cambios distintos”, señala.

Para hacer la comparación, se toma como base la primera secuencia del genoma del virus surgido en Wuhan y que se dio a conocer en enero de este año.

“El virus tiene 30 mil nucleótidos en su genoma y los cambios que se han visto, no tiene significación en la superficie del virus por lo que no son relevantes en términos de transmisibilidad”, explica Castro.

Según el investigador de la U. Andrés Bello, los cambios hasta ahora no explican la variedad de síntomas que produce el virus en las personas. “Creo que estos están más relacionados con la genética de las personas, las enfermedades asociadas que puedan tener, pero no con cambios en el genoma del virus”.

En los laboratorios de la U. Católica están secuenciando alrededor de 90 genomas que hoy están en etapa de validación, por lo que todavía no se han compartido en el repositorio. “Tenemos evidencia de introducción del virus desde estados unidos, probablemente desde Australia, de Brasil y de otro sector más lejano y todos con una introducción simultánea”, comenta Medina.

Los próximos pasos incluyen estudiar anticuerpos neutralizantes para aportar esos datos en la plasmaférisis (utilización de plasma de pacientes que ya tuvieron la enfermedad en pacientes que están luchando contra la enfermedad). “Es importante hacer una evaluación constante. Queremos ver también si los anticuerpos de las primeras personas contagiadas logran neutralizar el virus que está circulando hoy. Esa es una gran pregunta”.

A comienzos de este mes, comenzó a funcionar el Consorcio Genomas CoV2 (CGC), una entidad coordinada bajo tutela del Ministerio de Ciencia y conformado por investigadores e investigadoras de diversas universidades chilenas que trabajan en genómica y bioinformática. Se trata de una plataforma informática para procesar y almacenar las secuencias obtenidas del virus Sars-CoV-2 en distintas regiones del país.

Castro participa en este grupo y explica que la idea es obtener muestras para el análisis a lo largo de todo el país y no solo de Santiago, de esta manera se gana representación nacional para el estudio del genoma del virus.

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