La persistencia de los humedales




Somos agua, la matriz de la vida. Las primeras evidencias de poblamiento humano en las costas del Norte de Chile están asociadas a vertientes, aguas subterráneas o derivadas del biombo de la Cordillera de la Costa, donde la camanchaca se convierte en agua que corre por las venas del desierto llegando al mar. En esa fragilidad milenaria se desarrollaron humedales costeros, con una alta diversidad de plantas, insectos, moluscos, aves y otras especies. En la costa de la ciudad de Antofagasta hay humedales costeros que tienen especies endémicas como el caracol Heleobia chimbaensis, que se encuentra en cursos de agua ínfimos, pero que son el universo de la persistencia de la vida.

Hay evidencia de asentamientos indígenas asociados a vertientes en toda la costa, siendo los más estudiados La Chimba 13, el cual tiene una edad de 8.500 años antes del presente. Quizás alguna niña camanchaca jugó a perseguir mariposas en los oasis de la costa.

La ciudad de Antofagasta tuvo su origen en un sector llamado La Chimba, precisamente por la existencia de agua dulce. Mi abuelo le contaba a mi mamá que los barcos iban a Cerro Moreno a abastecerse de agua; había una cascada e incluso en alguna época se embotelló el agua para venderla en la ciudad. Agua con vida encima, vida invisible y perenne.

Carmen tiene el pelo negro y largo, una mirada profunda y decidida; sube los cerros con mucha destreza, se emociona al recordar cómo era la vertiente cuando la encontró. Ahí estaba, difuminada entre la costa rocosa y la carretera. Nadie la miraba. Venían a botar escombros, neumáticos, sillones. Todo lo que ya nadie quiere. Por debajo de la basura el agua -que insiste en tomar su cauce- seguía fluyendo.

Carmen Serrano y Ada Calderón, cuidadoras de las vertientes de La Chimba, Antofagasta.

Llegó Ada y emprendieron el gran desafío de recuperar las vertientes de La Chimba. Llevan más de 5 años yendo todos los fines de semana al sector, limpiando, estudiando, dando a conocer la importancia de los humedales urbanos en la ciudad e incluso preparando la declaración como humedal urbano de las vertientes de La Chimba. Han logrado convocar a decenas de personas para visibilizar y concientizar sobre la importancia de los humedales en el desierto costero.

El agua del humedal viene desde la Quebrada La Chimba, que es Reserva Nacional. El agua se desplaza de forma superficial y luego se esconde (para no enfrentarse al inmenso basural de la ciudad); ya llegando a las arenas antiguas se asoma, y junto a ella el encuentro con juncos, tapetes microbianos, dípteros, arañas, cariño y convicción.

Al norte de La Serena, decenas de voluntarios hacen lo posible y lo imposible por cuidar y preservar el humedal de la desembocadura del Río Elqui. Junto a lagunas donde llegan aves migratorias se asoman retroexcavadoras que destruyen raíces, humus, insectos, nidos, liberan gases de efecto invernadero, y a su vez, otras máquinas rellenan con tierra y cemento. Departamentos a 4.000 UF, disfrute de una bella vista y los mejores atardeceres.

En Chile hay cerca de 53 humedales urbanos reconocidos, los cuales tienen una alta biodiversidad y son claves para el desarrollo cultural y patrimonial de las comunidades. En Antofagasta está reconocida la aguada de La Chimba. En este día mundial de los humedales celebramos a quienes se dedican a protegerlos a través de la organización, educación ambiental y amor por el agua y la vida.

Humedales, los bonsai entre las rocas; el encuentro de aves de la costa y la cordillera, el aterrizaje de los flamencos del sur, la esperanza de algún futuro.

* Microbióloga y convencional constituyente

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