Nuevos hallazgos sugieren que Covid-19 podría producir disfunción eréctil

Estudio determinó que el virus todavía está presente en tejido del pene incluso nueve meses después de la infección, dañando las células endoteliales. Efectos se dan incluso en hombres que no tenían antecedentes médicos que pudieran contribuir a la disfunción eréctil previo al coronavirus.




La mayoría de quienes contraen Covid-19 se recuperan rápidamente. Pero existe otro grupo que pueden experimentar problemas de salud nuevos, recurrentes o continuos, semanas después de la infección. Fatiga crónica, dolor de cabeza y pérdida del olfato o el gusto, son algunos de los efectos que se han ido conociendo de Sars-CoV-2.

Ahora un reciente estudio da a conocer otro y que afecta a la población masculina: disfunción eréctil. Se trataría de un resultado a largo plazo de la infección por Covid-19, señalan investigadores de la Universidad de Miami, en Estados Unidos.

Esta es una razón más para que los hombres se cuiden y tomen las precauciones necesarias para evitar enfermarse con Covid-19, advierten los científicos, porque creen que la disfunción eréctil como resultado del coronavirus puede ser permanente.

“Hemos comenzado a ver que los hombres se quejan de disfunción eréctil después de haber sido infectados con Covid-19”, señaló a medios locales el Dr. Ranjith Ramasamy, urólogo de la Universidad de Miami, uno de los autores de un estudio publicado recientemente en el World Journal of Men’s Health.

Un reciente estudio da a conocer otro efecto del coronavirus y que afecta a la población masculina: disfunción eréctil. Se trataría de un resultado a largo plazo, señalan investigadores de la Universidad de Miami, en Estados Unidos.

El trabajo demostró la presencia del virus Covid-19 en el pene mucho después de la infección inicial. Sus resultados también sugieren que la disfunción generalizada de las células endoteliales de la infección por Covid-19 puede contribuir a la disfunción eréctil. Aquello con graves consecuencias, señaló Ramasamy “un par de hombres tuvieron que someterse a prótesis de pene”.

Disfunción eréctil

La disfunción eréctil es la incapacidad para lograr y mantener una erección que permita una relación sexual satisfactoria. Un estudio publicado en la Revista Chilena de Urología señala una prevalencia en varones de 40 a 70 años de 51,5%, con un 40,9% con disfunción leve, 8,4% disfunción leve a moderada, 1,5% moderada y 0,6% severa. Ese trabajo además encuentra una asociación significativa entre la disfunción eréctil e hipertensión arterial.

En el caso específico de Covid-19 y cómo produciría ese efecto, los investigadores de la U. de Miami, analizaron las características histopatológicas del tejido del pene de pacientes que se recuperaron de una infección sintomática por el virus y posteriormente desarrollaron disfunción eréctil grave y que requirieron una prótesis de pene siete a nueve meses después de la infección.

Obtuvieron muestras de esos hombres con antecedentes de infección por Covid-19 y de dos hombres sin antecedentes de infección. Tras realizarle examenes a partir de biopsias del cuerpo cavernoso para analizar en la expresión vascular del óxido nítrico sintasa endotelial (eNOS, un marcador de la función endotelial) y la expresión de proteína de spike de Covid-19, detectaron partículas virales extracelulares cerca de las células endoteliales vasculares del pene de los pacientes con Covid-19. Además, la expresión de eNOS en el cuerpo cavernoso de los hombres Covid-19 se redujo en comparación con aquellos negativos al virus. El estudio concluye que el virus está presente en el pene “mucho después de la infección inicial” y daña las células endoteliales.

Daño células endoteliales

“El virus Covid-19 está presente en las células endoteliales, que suministran sangre al pene”, explica Ramasamy. “Creemos que el virus está afectando el flujo sanguíneo al pene, causando disfunción eréctil”.

Diversos estudios sobre los efectos de Covid-19 ya indican que puede causar disfunción de las células endoteliales en los pulmones, corazón, riñones y otros órganos vitales. Pero al parecer va más allá. La investigación también encontró que los hombres que no tenían antecedentes médicos que pudieran contribuir a la disfunción eréctil y que nunca antes habían padecido, la desarrollaron después de la infección por Covid-19.

A hombre en una calle de Hong Kong. Foto: AP

Belén Vallejo docente de Medicina de la Universidad Diego Portales explica que se ha visto que parte del daño que genera el Covid-19 es a través de daño endotelial, “tejido que está en nuestra vasculatura”. Básicamente, nuestra sangre circula a través de cañerías (venas y arterias), de distintos grosores y en éstas se encuentra el endotelio. “Como la sangre circula por todo nuestro cuerpo, potencialmente el daño podría generarse en cualquier parte”, añade.

“La integridad vascular es necesaria para la función eréctil, y es probable que el daño endotelial asociado con Covid-19 afecte el flujo vascular del pene, resultando en una función eréctil deteriorada”, sugiere el estudio.

Los hombres estudiados tenían una “función eréctil normal sin el uso de medicamentos antes de sus infecciones por Covid-19”, asegura el trabajo. Los pacientes tenían entre 65 y 71 años y eran todos latinos, pero Ramasamy dice que ha visto pacientes de hasta 40 años que sufren de disfunción eréctil post-Covid.

Esta es una razón más para que los hombres se cuiden y tomen las precauciones necesarias para evitar enfermarse con Covid-19. Especialmente, indica el estudio, porque la disfunción eréctil como resultado del coronavirus podría ser permanente. “Aún más, los hombres deberían intentar vacunarse”, añade Ramasamy.

¿Posibilidad real?

Otras investigaciones ya habían indicado una correlación similar. Un trabajo preliminar de investigadores en Italia publicado en marzo en la revista Andrology establece que el virus aumenta el riesgo de desarrollar disfunción eréctil en casi seis veces.

Los resultados del trabajo que consideró a 2.644 hombres, muestra que la prevalencia de disfunción eréctil fue significativamente mayor entre aquellos que informaron haber tenido antecedentes de Covid-19 en comparación con una población negativa al virus (28% versus 9,33%). Después de ajustar las variables que se considera que influyen en el desarrollo de disfunción eréctil como el estado psicológico, la edad y el IMC, la razón de probabilidades de desarrollarla después de haber tenido Covid-19 fue del 5,66%, establece ese estudio.

Las cifras de esa investigación se mantuvieron incluso después de considerar otros factores. “Una buena razón para que los hombres usen una mascarilla, practiquen el distanciamiento social y se vacunen cuando se les ofrece”, indicaron en ese momento los investigadores.

Un trabajo preliminar de investigadores en Italia publicado en marzo en la revista Andrology establece que el virus aumenta el riesgo de desarrollar disfunción eréctil en casi seis veces.

El trabajo actual de la U. de Miami ha recibido algunas críticas por el bajo número de participantes que impide, por ejemplo, realizar un análisis estadístico. Tampoco muestra las cuantificaciones de los resultados, sino que son más bien apreciaciones, indica Emilio Herrera, investigador del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM) de la Facultad de Medicina Universidad de Chile.

“Es un estudio que tiene un número muy bajo de muestras y generalmente la estadística se puede evidenciar con un N mínimo de 3. Eso descarta la posibilidad de poder hacer una comparación científica y válida”, recalca Herrera.

Lo que sí es interesante, añade el investigador del ICBM es el hallazgo de partículas virales en tejido cavernoso, “lo que comprueba que el virus puede llegar al tejido del pene”. Pero como el virus se replica, añade, “es esperable que se encuentre en todo el cuerpo, del mismo modo que se puede encontrar en otros órganos”.

La disfunción eréctil tiene muchas causas, explica Vallejo, y una de ellas es el daño vascular. En particular, en trabajo de la U. de Miami se habla de dos pacientes que indican no tenían “función eréctil normal” previo a la infección por Covid-19, “pero no dice más información al respecto, cómo lo midieron, por ejemplo”.

Vallejo agrega que uno de los pacientes tiene el antecedente de una prostatectomía, que en un alto porcentaje de casos genera daño a una estructura llamada “bandeletas” que causa disfunción eréctil. Y el otro paciente tiene antecedentes de enfermedades cardiovasculares que causan disfunción eréctil. Por lo mismo, dice, “dudo de la función eréctil ‘normal’ descrita por el estudio, aun cuando no descarto que sea posible. Además, es importante entender también que, aún cuando está conservada la erección eso no significa que no haya daño endotelial previo, puede ser subclínico, que aún no se manifieste”.

La asociación con disfunción eréctil, en este caso, dice Herrera, “científicamente sugerirlo es imposible con esos datos, es complicado el análisis porque no se sabe el antes o después de esos pacientes”.

Este trabajo no es evidencia científica suficiente para demostrar algún tipo de asociación entre disfunción eréctil y Covid-19, considera Vallejo, “sin embargo, teóricamente sí podría existir alguna correlación, pero se requiere más evidencia científica y de mejor calidad para poder establecer dicha asociación”.

La sugerencia de Herrera es la calma, “no hay que alarmarse, faltan muchos estudios para asociar el Covid-19 con disfunción eréctil”. Si bien ya está asociado a una disfunción endotelial pulmonar, “no sabemos si afecta a todo el organismo y sí permanece en el tiempo”.

Luego de pasar la enfermedad hay un periodo de recuperación que pueden ser varios meses, explica Herrera, y se requeriría en este caso de estudios de seguimiento que evalúen la disfunción endotelial inmediata y en el tiempo. En ese sentido, dice, “el estudio italiano es más acabado, más sólido, lo otro es un hallazgo”. Un seguimiento a través de ecografía Doppler (ultrasonido), agrega, podría indicar el grado de irrigación y flujo de sangre que tiene el pene posterior a una infección por Covid-19.

Son muchas las preguntas que se plantean sostienen los especialistas. Se requieren más análisis a más largo plazo para definir la causalidad. Por ejemplo, se necesitarán estudios futuros que evalúen los niveles de testosterona y la hemodinámica eréctil para proporcionar evidencia definitiva de un vínculo causal.

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