Un sistema parlamentario y Congreso unicameral: La propuesta del centro de estudios cercano al Frente Amplio que se presentó ante convencionales

Contituyentes del Frente Amplio llegan a la convencion constitucional

El think tank Rumbo Colectivo presentó en un seminario al que asistieron los convencionales Jaime Bassa, Ricardo Montero y Patricia Politzer su iniciativa para cambiar el régimen político y el sistema electoral. En el texto se propone la creación de la figura del Primer Ministro por parte del parlamento, establecer un sistema electoral con listas cerradas y fomentar la participación ciudadana en el debate legislativo.




Durante la tarde de ayer la presidenta del directorio de Rumbo Colectivo, Javiera Martínez, y el académico de la Universidad Diego Portales, Claudio Fuentes, expusieron ante los convencionales Jaime Bassa (Apruebo Dignidad), Patricia Politzer (Independientes No Neutrales) y Ricardo Montero (Colectivo Socialista) su propuesta de régimen de gobierno, sistema electoral, participación y partidos políticos. Entre sus puntos, el centro de pensamiento que desarrolla proyectos para el Frente Amplio defendió que en una democracia multipartidista, como lo es la chilena, se deberían propiciar mecanismos que estimulen la formación de coaliciones y que el sistema parlamentario permitiría este escenario.

El documento de Rumbo Colectivo diagnostica que existe un “desequilibrio importante de poderes entre Ejecutivo y Legislativo, a favor del primero”, lo que ha llevado a que en Chile actualmente rija un sistema “hiperpresidencialista”. Fuentes explica que un buen diseño puede “ayudar a generar condiciones para que un sistema político y democrático funcione”.

Según se detalla en el texto, el Ejecutivo concentra altos poderes formales legislativos con un importante poder de agenda, facultades que como colegislador y con poder de veto generan un fuerte desequilibrio entre ambos poderes del Estado. “En términos comparados, Chile es caracterizado como uno de los países con mayores niveles de concentración de poder en el Ejecutivo”, se lee en el texto.

La convencional Politzer admitió que, en las distintas instancias de participación popular que ha tenido, ha “pimponeado” la idea de un cambio de régimen y que las respuestas frente a la idea son variadas: “Si se plantea que los ciudadanos no eligen directamente al presidente, la sorpresa inicial suele convertirse en rechazo. Por el contrario, si se plantean los beneficios que podría tener un sistema parlamentario, de la sorpresa se pasa a la curiosidad y, en muchos casos, a la aprobación”. Sin embargo, reconoció que aún no se decide por un sistema en particular.

Un Primer Ministro para Chile

Los autores de la propuesta, a partir de un diagnóstico crítico sobre el sistema “hiperpresidencialista”, creen que se debe avanzar hacia un sistema parlamentario que permitiría incentivar la formación de coaliciones estables de mayoría, evitar puntos muertos en situaciones de crisis, fomentar un sistema multipartidista que busque evitar la excesiva fragmentación del sistema político y evitar el personalismo político.

Para establecer el sistema parlamentario, se propone reformar el sistema electoral y pasar a uno donde se vote por listas cerradas de congresistas definidas por los partidos. Además, en el texto se lee que “para disminuir el número de partidos se propone prohibir los pactos electorales entre distintos partidos” y así evitar la fragmentación. Sobre estos cambios al sistema electoral, el documento enfatiza que “todas estas aristas son parte de una discusión legislativa y no constitucional”.

Sobre el hiperpresidencialismo, el vicepresidente Bassa señaló que la lógica de concentración del poder que se ejerce desde la figura del Estado, termina generando un tipo de figura más cercana al figura autoritaria que a la que ejerce autoridad. “Una forma de organización del poder que le entregue el poder a una asamblea da una señal muy clara respecto de dónde radica el ejercicio del poder, si en un cuerpo colegiado o en un individuo o una persona”, dice.

Sobre los datos expuestos, además, Montero señaló: “Hay que tener cuidado en hacer comparaciones genéricas respecto al índice de desarrollo o a mejores democracias asociadas a un régimen. Ahí el documento expone bien que hay ciertos indicadores que se pueden analizar de diferente forma, entrega toda esa data que está disponible, pero no se cierra a que exista causalidad entre un régimen de tal manera que entregue un resultado a todas luces mejor o peor”, comentó.

“Contrariamente a lo que yo suponía, el sistema político no tiene color político. En las audiencias públicas que hemos tenido en la comisión, hemos escuchado fervientemente partidarios del parlamentarismo y del presidencialismo de todo el espectro político. No se puede decir que si alguien es parlamentario, es de derecha o de izquierda”, dijo Politzer. Además, Montero comentó: “(En la comisión) todos están muy abiertos al diálogo. No he visto ninguna persona que diga que está cerrada absolutamente con un sistema y que no está dispuesta a conversar sobre otro”.

La opción de acortar el próximo período presidencial

En caso de que se pase a un régimen parlamentario, dado que es un cambio sustancial del régimen, la Constitución está facultada para reducir el periodo de mandato de la autoridad en ejercicio. Esa facultad ha alertado a los convencionales de Vamos por Chile. 16 de ellos firmaron y presentaron una propuesta de norma transitoria para que, en caso de aprobarse, los períodos del Presidente y Congreso electos este año no sean afectados.

De acuerdo al escrito, la propuesta de nueva Constitución “no alterará el periodo ni las potestades de las autoridades que hayan sido electas por votación popular durante el funcionamiento de la Convención Constitucional. (...) Se debe evitar mermar la credibilidad de la Convención, la que podría resultar afectada al dejar una decisión -como lo es la posible modificación de la figura presidencial- sujeta y dependiente de quien resulte ganador en las próximas elecciones”.

Frente a esta idea, Politzer sostuvo: “No tenemos que amarrarnos en que dure más o que dure menos. Aquí va a haber un proceso de transición y va a depender de todas las reformas que haya que hacer”. En este mismo sentido, Montero agregó: “No podemos pensar en un modelo centrado en el gobierno nefasto que hizo Sebastián Piñera (...). Tampoco podemos caer en la tentación de definir cómo se va implementar si sale Boric o si sale Kast. Eso tiene que estar necesariamente ajeno al debate”.

¿Qué pasará con el Congreso?

Fuentes postuló que, si se instaura un régimen distinto al presidencialismo, “seguramente vamos a estar de acuerdo en que tenemos que fortalecer el Congreso”. Según el académico, si se atenúa el presidencialismo, se requeriría “otro tipo de Congreso, un Parlamento institucionalmente más robusto”.

En esta línea, y con el fin de evitar “puntos muertos” o situaciones de crisis, el documento sugiere que el “Parlamento tendría poder de censura constructiva respecto del gobierno de modo de poder destituir al Primer Ministro, pero requiere contar con mayoría absoluta y con un o una Primera Ministra reemplazante acordado previamente”.

Bassa, por su parte, señaló que “Chile necesita un líder o una lideresa que esté a cargo del país, pero también hay razones para pensar que nuestras prácticas políticas han sido distintas, con jefes de estado en minoría, que han tenido que negociar permanentemente con el Parlamento, con Congresos nacionales que tienen bastante más poder en la práctica del que les asigna la letra de la Constitución”.

También destaca de la propuesta la idea de instaurar un sistema unicameral para evitar la excesiva cantidad de puntos de veto en el sistema. Además, se sugiere que el nuevo ente de revisión constitucional no considere poder de control preventivo como existe hoy en la Constitución, lo que, según se dice, ayudaría a que en el proceso legislativo se expresen las mayorías.

Además de la unicameralidad, la propuesta de Rumbo Colectivo sostiene que se podría aplicar una lista cerrada bloqueada, la que, según explican, otorga beneficios como una papeleta de menor tamaño, mayor facilidad para mantenerse informado, fiscalizar el gasto electoral y aplicar cuotas. También permitiría votar por proyectos por sobre personas, evitar el “efecto de arrastre”, facilitar el conteo y otorgar mayor disciplina partidaria.

Sobre esta iniciativa, la presidenta de Rumbo Colectivo explicó: “Creemos que el sistema que más puede ayudar a la representación y también a fomentar partidos políticos programáticos que piensen en proyectos de países integrales es el sistema de listas bloqueadas y cerradas. Quizás puede ser un poco contracultural en algunos aspectos, pero hay harta evidencia comparada que muestra la relación entre estas listas y el fortalecimiento de los partidos programáticos”.

Montero adelantó que mañana se reunirán todos los constituyentes de la comisión de Sistema Político para “tratar de poner en palabras posturas más concretas y específicas de cómo estamos viendo todo este debate”.

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