5 alimentos ricos en vitamina D que deberías comer, antes de tomar suplementos
La vitamina D es clave para mantener huesos y dientes fuertes, fortalecer el sistema inmunitario y prevenir la debilidad muscular.

La vitamina D no es solo un nutriente más en la lista de vitaminas esenciales, sino que cumple funciones clave en el organismo.
Esta vitamina ayuda a mantener huesos y dientes fuertes, fortalece el sistema inmunitario y contribuye a prevenir la debilidad muscular.
Además, niveles bajos se han asociado a un mayor riesgo de hipertensión, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.
Según explica un artículo del Washington Post, casi todas las células del cuerpo cuentan con receptores de vitamina D, lo que evidencia su importancia sistémica.
Sin embargo, una parte importante de la población no alcanza las recomendaciones diarias, estimadas en 600 UI (Unidad Internacional) para personas entre 1 y 70 años, 400 UI para bebés y 800 UI para mayores de 70.
Aunque se la conoce como la “vitamina del sol”, porque el cuerpo la produce al exponerse a la luz solar, no siempre es fácil obtenerla de esa forma.

El clima, el uso de protector solar, la menor exposición al aire libre o la pigmentación de la piel pueden dificultar su síntesis. Por eso, antes de optar por suplementos, los expertos recomiendan revisar la alimentación.
A continuación, cinco alimentos destacados por The Washington Post como fuentes relevantes de vitamina D que puedes incorporar fácilmente a tu dieta:
1. Trucha
La trucha es uno de los pescados más nutritivos que se pueden consumir.
Además de aportar proteínas de alta calidad, ácidos grasos omega-3 y vitamina B12, una sola porción puede cubrir la cantidad diaria recomendada de vitamina D para un adulto promedio.
Puede prepararse al horno, a la plancha o incluso utilizarse en versiones en conserva. Es una alternativa versátil para almuerzos y cenas saludables.

2. Champiñones tratados con luz UV
La mayoría de las plantas contienen poca o ninguna vitamina D.
La excepción son los champiñones expuestos a luz ultravioleta, capaces de producir vitamina D de forma similar a los humanos cuando reciben luz solar.
En el supermercado conviene buscar etiquetas como “tratados con UV” o “alto contenido en vitamina D”.
Son fáciles de incorporar en salteados, preparaciones al horno o como acompañamiento de pastas, carnes o tofu.

3. Huevos y salmón
Los huevos (especialmente la yema) y el salmón son dos de las mejores fuentes naturales de vitamina D.
Combinarlos en preparaciones como huevos revueltos con salmón ahumado permite potenciar su aporte nutricional.
Se trata de una opción práctica que puede consumirse en el desayuno, el almuerzo o la cena, sumando además proteínas y grasas saludables.

4. Leche de soya fortificada
Muchos alimentos están enriquecidos con vitamina D, especialmente productos lácteos y bebidas vegetales.
La leche de soya fortificada es una alternativa popular, especialmente para quienes siguen dietas veganas o tienen intolerancia a la lactosa.
Es importante revisar la etiqueta nutricional para confirmar que esté enriquecida.
Puede utilizarse en batidos, cafés, sopas o recetas como ramen cremoso de verduras.

5. Yogur griego fortificado
El yogur griego es conocido por su alto contenido de proteínas y probióticos beneficiosos para la salud intestinal.
Muchas marcas también están fortificadas con vitamina D, lo que lo convierte en una excelente opción para aumentar su consumo diario.
Puede disfrutarse en el desayuno con frutas, como colación o incluso en preparaciones saladas, como salsas y aderezos.

Antes de recurrir a suplementos, los especialistas citados por The Washington Post recomiendan realizar un examen médico para confirmar un posible déficit de vitamina D.
“Hágase la prueba, no adivine”, señalan.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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