Timothy Snyder: “Si no piensas que el futuro puede ser mejor, entonces es difícil creer en la democracia”

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El académico, autor de 'Sobre la tiranía'. 20 lecciones que aprender del siglo XX, advierte que la desigualdad representa una gran amenaza a la democracia. “Hace muy difícil tener una conversación nacional”, plantea. Además, comenta qué ha significado Donald Trump en su país y dice que este sistema político viene en retirada en el mundo. Para defenderlo, plantea, los ciudadanos deben ser activos y organizados. “Tendemos a pensar que las instituciones están ahí para protegernos, pero realmente somos nosotros los que debemos protegerlas”.




¿Cómo se debilitan las democracias? ¿Cómo emergen las tiranías? Sobre todo: ¿qué debe hacerse para no repetir errores y horrores del pasado? Timothy Snyder es uno de los más destacados historiadores de Yale, y su campo de reflexión y estudio, uno de los más relevantes. Como él mismo dice, la democracia está en crisis en todos lados, especialmente cuando se da por sentada. Se ha especializado en el estudio de Europa Central y del Este, y en el holocausto, y ha publicado muy importantes libros sobre estos temas. Uno de los últimos, Sobre la tiranía. 20 lecciones que aprender del siglo XX, se transformó en best seller y fue ampliamente comentado y difundido, especialmente durante la era Trump, que comienza a acabarse con la elección de Joe Biden.

Snyder es miembro del Consejo de Relaciones Internacionales, y el Comité de Conciencia del Museo memorial del Holocausto en Estados Unidos. Además es miembro permanente del Instituto de Ciencias Humanas de Viena, ciudad en la que se encuentra por estos días, y desde donde conversa con Tendencias de La Tercera vía telefónica.

-Trump, sin reconocer durante tanto tiempo el resultado de la elección, ¿lo ha hecho pensar que las protecciones a la democracia, legadas por los padres fundadores de su país, no fueran suficientes?

-Partamos por la persona. Estamos lidiando con exactamente el tipo de persona sobre la cual uno se preocupa. Una que, antes que nada, ha dejado claro que no le importan las leyes y las normas. Que abiertamente prefiere las dictaduras a las democracias, que tiene cerca de mil millones en deuda, y una persona que probablemente enfrentará cargos criminales si se va de la presidencia. Ese es exactamente el tipo de escenario del que uno se preocupa. Y que los padres fundadores de hecho se preocuparon. Es la primera vez que los Estados Unidos tienen a una persona así.

-¿Y además de la persona de Trump?

-En segundo lugar, hay un problema con las instituciones, obviamente alrededor de todo el mundo, en que la legislatura no está realmente controlando al Ejecutivo. Todo está pasando en las líneas de los partidos. El reclamo del señor Trump de que ganó realmente las elecciones es sólo porque la mayoría de los líderes del Partido Republicano están, de una manera o la otra, apoyando eso. Entonces, en vez de estar en un sistema donde las instituciones chequean a las otras instituciones, estamos en un mundo de “ellos” y “nosotros”, de un partido en contra del otro. Y también me preocupa qué pasará después de que no resulte, porque lo que el señor Trump hará es crear una leyenda en la que él sí ganó. Y va a inyectar esa gran mentira en el sistema. Y estaremos lidiando con esa gran mentira y esa supuesta victimización por los años que vienen.

-¿Qué hubiera pasado si hubiera ganado? Usted dijo que esto hubiera puesto al país directamente en una autocracia…

-No debo pensar mucho en la respuesta, porque el señor Trump dijo muy claramente lo que trataría de hacer. Empezó una purga del servicio civil para transformar el personal del gobierno federal en una reserva de leales a él, en vez de un servicio civil normal. Ya había anunciado -de hecho, emitido una orden ejecutiva-, sobre la supremacía blanca. La idea era revertir la acción afirmativa y revertir la enseñanza de la historia de la diversidad estadounidense y, en cambio, dar una con una cierta presunción de que las personas blancas son inocentes, y que la historia de Estados Unidos es una de gente blanca tratando amablemente a todos los demás, lo cual por cierto no es verdad. Esas cosas ya estaban en camino. Y además de eso, podrías esperar que continuara tratando a nuestras agencias de aplicación de la ley y el Departamento de Justicia como sus ministerios personales de poder. Las cosas ya se estaban moviendo en esa dirección. Todavía hay imperio de la ley, pero él está presionando contra eso muy fuertemente, y con cuatro años más para jugar con el Departamento de Justicia y el FBI, no seguiría siendo más un Estado con imperio de la ley. Y por último, Trump no es un oligarca, pero quiere ser uno.

Lo que el señor Trump hará es crear una leyenda en la que él sí ganó. Y va a inyectar esa gran mentira en el sistema. Y estaremos lidiando con esa gran mentira y esa supuesta victimización por los años que vienen.

-¿Cómo así?

-Hasta donde sabemos, no ha tenido éxito en usar el gobierno para hacer esa cantidad de dinero, pero si estuviera en poder cuatro años más, nos habríamos movido a una situación muy difícil, en que el presidente y su familia estuvieran abiertamente beneficiándose de estar a cargo del país.

-¿Piensa que el daño de Trump a la democracia y las instituciones es reversible? ¿Hasta qué punto?

-Pienso que mucho viene de antes. Así que no lo podemos ver como “revertir a Trump”. Creo que uno de los problemas fundamentales de los estadounidenses -y pienso que esta es una señal de alerta para las democracias alrededor del mundo- es que perdimos las noticias locales, los medios locales, que fueron reemplazados por las redes sociales, por Facebook, y esto hace imposible a la democracia.

-¿Por qué?

-Porque las personas ya no conocen los hechos importantes sobre los sucesos relevantes, los que de verdad afectan sus vidas, y son atraídos hacia un mundo de paranoia, de “ellos” y “nosotros”, de teorías conspirativas. Y eso precedió a Trump, y a la vez, lo hizo posible. Porque él es muy activo en ese mundo. Pero para lograr hacer funcionar de nuevo la democracia, deberemos restaurar las noticias locales.

Creo que uno de los problemas fundamentales de los estadounidenses -y pienso que esta es una señal de alerta para las democracias alrededor del mundo- es que perdimos las noticias locales, los medios locales, que fueron reemplazados por las redes sociales, por Facebook, y esto hace imposible a la democracia

-¿Qué más posibilitó la llegada de Trump?

-Nuestro pésimo sistema de salud. Las personas que están sufriendo y sin esperanza, en mi país al menos, son más proclives a votar por un personaje como Trump. Cuando hay mucha furia y ansiedad en el sistema, entonces viene alguien como el señor Trump que da vuelta eso para su propia ventaja. Lugares en Estados Unidos donde el Covid está peor estos días, de hecho votaron por él... Y siguiendo con tu pregunta, luego están las cosas que Trump hizo, muchas de las cuales son reversibles. Muchas tienen que ver con respetar normas, que el señor Biden hará. O con prácticas lingüísticas, como por ejemplo, no llamar de ciertas maneras a las reporteras mujeres, como hacía el señor Trump, lo que el señor Biden no hará. O que era abiertamente racista, y el señor Biden no. Muchas cosas pueden rápidamente ser cambiadas. Pero pienso que la polarización no es algo que podrá ser superado en cuatro años. Creo que el señor Biden está en lo correcto al pensar que esto es sólo el comienzo. Eso será trabajo más de décadas, me temo, que de años.

Para Snyder, lo que Trump está haciendo ahora mismo, insistiendo en que las elecciones fueron fraudulentas, “eso solo, es un problema que tomará años en solucionarse. Hoy tenemos, digamos, 50 millones de americanos que están convencidos que la elección fue fraudulenta, y no lo fue. Eso solo tomará años en repararse”.

-¿Cómo hay que mirar, entonces, la elección de Biden y Harris?

-Hay que mirarla, básicamente, como un paso, que puede permitir alguna reparación, pero el proceso de reparación tomará al menos una generación.

Democracias en riesgo

-¿Por qué en este momento del siglo 21 la democracia pareciera estar en riesgo en tantos países del mundo? ¿Es así?

-Es así, estás en lo cierto. Si ves las mediciones de organizaciones no gubernamentales, como Freedom House en los Estados Unidos, es claro que la democracia ha estado en retirada alrededor del mundo por los últimos quince años. Y esto incluye países que solían ser democracias, cambiando hacia no serlo; incluye democracias principales como la de Estados Unidos volviéndose menos democráticas. Claramente la tendencia es contra la democracia, y es una tendencia mundial.

Las personas que están sufriendo y sin esperanza, en mi país al menos, son más proclives a votar por un personaje como Trump. Cuando hay mucha furia y ansiedad en el sistema, entonces viene alguien como el señor Trump que da vuelta eso para su propia ventaja. Lugares en Estados Unidos donde el Covid está peor estos días, de hecho votaron por él...

-¿Por qué ahora?

-Una de las causas de esto, como mencioné, son las redes sociales, porque favorecen las emociones por sobre los hechos, polarizan a las personas, porque les enseñan que lo que ellos piensan es siempre lo correcto, y entonces piensan que las otras ideas deben ser no de sus compatriotas o conciudadanos, sino de algún tipo de enemigo. Las redes sociales hacen su dinero levantando emociones, particularmente las de miedo y ansiedad, y eso ha pasado en todo el mundo. En todo el mundo son un problema.

-¿Qué otro elemento ha perjudicado a la democracia?

-Otro problema, al menos en mi país, es la desigualdad. Porque la desigualdad hace muy difícil tener una conversación nacional. Las personas que tienen la riqueza están básicamente separándose del resto del país, y no hay manera de poder hablar del bien común. Y la desigualdad a menudo hace que la movilidad social sea muy difícil. Y si las personas tienen dificultad imaginando el futuro, y la democracia depende precisamente en el futuro... Si no piensas que el futuro puede ser mejor, entonces es difícil creer en la democracia. Pero quisiera enfatizar que la democracia siempre ha sido difícil. No es el estado natural de las cosas, es un valor por el que las personas deben luchar. Uno de los problemas, al menos en el hemisferio occidental, es que las personas dicen que después de la caída del comunismo, la democracia es el estado natural. Pero no lo es. Es algo que debes querer, que debes valorar, por lo que debes tomar riesgos.

-En su libro, de hecho, usted propone medidas para proteger la democracia no sólo a nivel institucional o del liderazgo, sino de lo que cada ciudadano puede y debe hacer.

-La democracia se trata de que las personas gobiernen. De modo que si quieres vivir en una, debes hacerte valer. Por eso para mí las lecciones más importantes del libro son la lección uno y nueve. Que son no obedecer por adelantado y salir adelante con lo que quieres. Si te comportas de modo que todo el mundo espera, es difícil tener una democracia.

Uno de los problemas, al menos en el hemisferio occidental, es que las personas dicen que después de la caída del comunismo, la democracia es el estado natural. Pero no lo es. Es algo que debes querer, que debes valorar, por lo que debes tomar riesgos.

-¿En qué sentido?

-La democracia depende de que haya gente dispuesta a decir: espera, nuestra libertad está en riesgo, o algo parece extraño aquí. Porque la deriva general me temo que será hacia la conformidad, hacia la obediencia, hacia la tiranía. Debemos afirmarnos, primero, como individuos. Y no es tan fácil como parece, de hecho es difícil. Tendemos a pensar que las instituciones están ahí para protegernos, pero realmente somos nosotros los que debemos protegerlas. Ellas son lo que está entre nosotros y el Estado, y pueden trabajar a favor nuestro o en nuestra contra. Pero la única forma de que sea de la primera manera es que elijamos aquellas que pensamos que pueden trabajar por nosotros, y comprometernos en ellas, y eso implica a las organizaciones del gobierno, pero también las privadas, de la sociedad civil, como los gremios o los diarios. Es importante entender que parte de ser un individuo en una democracia es que debes formar parte de la sociedad civil, no esperar que la sociedad civil te proteja a ti. Solo te protegerá a ti si tú lo haces primero.

-¿Qué pasa con la ética e integridad profesional, que es uno de sus consejos?

-En un mundo ideal, las profesiones como el periodismo, las leyes o la medicina también sirven como un tipo de barrera entre el Estado y el individuo. Ellas sirven como fuente de ética, ideas acerca de cómo las cosas debieran ser, ideas que ningún individuo puede posicionar por su cuenta. Si los doctores y las enfermeras se preocupan de la salud, ése es un valor que no proviene directamente del gobierno; lo mismo con los abogados si se preocupan por el imperio de la ley, o los periodistas si se preocupan de la verdad. Son valores muy grandes como para que un solo individuo aislado los defienda. Entonces importa muchísimo si las personas que ostentan estas profesiones pueden colectivamente acatar cierto tipo de ética.

-Usted enfatiza mucho el lenguaje para proteger la democracia.

-El lenguaje es una de mis lecciones favoritas. Porque nos recuerda que todo lo que hacemos, importa. Si simplemente repetimos lo que vimos en redes sociales o en la televisión, entonces nos volvemos menos libres, presos de lo que era fácil decir en un momento dado. Para mí, el lenguaje es muy importante, porque es nuestra propia creatividad, nuestra propia e impredecible combinación de palabras, que nos permite atravesar los clichés, que hacen que el mundo parezca normal e inevitable. Usar un buen lenguaje es como el agua fresca, algo que te puede despertar y permitir ver que la realidad a tu alrededor no es como debiera ser. Y que algo ha estado pasando, lo cual has dado por sentado, y no debieras. No sé cómo es la situación en Chile, pero en Estados Unidos uno se da cuenta de cómo el lenguaje también está colapsando. Las personas usan menos y menos palabras, repiten las mismas cosas una y otra vez. Un tirano como el señor Trump activamente empujó esta tendencia hacia adelante. Se comunica con pocas palabras, miente todo el tiempo, trata de quitar la herramienta del lenguaje de las personas, y devolverles el lenguaje es una condición necesaria para la oposición y la resistencia.

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-Por último, ¿cómo explica que Trump haya sacado 70 millones de votos?

-Él ha hecho un muy buen trabajo en avanzar la tendencia de hacer que la política se trate de oponerse a algo. Este es un problema de las democracias alrededor de todo el mundo. Las personas ya no están votando a favor de ciertas políticas, sino en contra de algún tipo de enemigos imaginados. Y las redes sociales lo convierten en algo aún más terrible en su imaginación. En Estados Unidos, las personas que votan por Trump votan en contra de su idea de algún tipo de izquierda radical, su idea de que los demócratas van a quemar las ciudades... es realmente la política de “ellos” versus “nosotros”. Y eso es verdad también en el otro lado, los demócratas están contra Trump. Entonces así pierdes la idea del futuro. Trump es muy bueno en eso, definiendo un enemigo. Y, además, a mucha gente le gusta el autoritarismo, a muchos les gusta un hombre fuerte. Creo que es una horrible amenaza con todo lo que ha hecho en mi país, pero es un político talentoso que sabe cómo llegar a la gente. Es un actor que entiende a su audiencia. Y va a ser un oponente fuerte en cualquier elección. Y por último, él era el incumbente. Solo nueve veces en toda la historia de Estados Unidos, el incumbente no ha ganado. Ser el presidente, usualmente, es una gran ventaja. Pero perdió.

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