Por Nicole IporreUn hombre tetrapléjico vuelve a caminar gracias a la Inteligencia Artificial
“Hace cuatro años, ni siquiera soñaba con algo así”, dijo el hombre, emocionado, después de poder volver a caminar tras haber permanecido 12 años con las piernas paralizadas y los brazos parcialmente inmóviles.

Durante 12 años, estuvo con las piernas paralizadas y los brazos parcialmente inmóviles. El neerlandés Gert-Jan Oskam tuvo un accidente de bicicleta que dañó su médula espinal y que lo dejó tetrapléjico. Pero, después de más de una década, tuvo una marcha triunfal, caminando con su propia fuerza, gracias a la Inteligencia Artificial (IA).
Programado con esta tecnología, los doctores conectaron un dispositivo, entre su cerebro y los nervios debajo de su lesión, que permitió hacer un avance excepcional en la medicina y la cirugía neuronal, dándole esperanza a quienes, como el hombre de 40 años, pensaron que nunca más podrían caminar.

El tratamiento médico con Inteligencia Artificial
Liderado por un equipo de científicos suizos y franceses, se hizo un procedimiento que, en la publicación de la revista Nature, llamaron como “la primera conexión hombre-máquina entrenada con Inteligencia Artificial”.
Este tratamiento es parte de un programa que había experimentado con simios, pero que hasta este momento no se había probado en humanos. Ger-Jan Oskam fue invitado a participar y, los resultados, le cambiaron la vida: “Hace cuatro años ni siquiera soñaba con algo así”, dijo emocionado.
El hombre fue sometido a cirugías, donde se le colocó dos implantes: uno en la médula espinal y otro, más difícil, entre el cerebro. Este último es un “computador” que, mediante 64 electrodos, recoge estímulos cerebrales y los traduce en datos digitales del aprendizaje humano.

Entonces, cuando Oskam piensa en caminar, los implantes detectan actividad eléctrica en su corteza y transmiten la señal por una computadora que el hombre debe tener en una mochila, para que luego llegue la información a la médula y esta responda, haciéndolo caminar.
Explicado en forma sencilla, se instalan los implantes en la médula y en el cerebro. Después, el paciente tiene que pensar en mover sus piernas: el que está en el cerebro emite estímulos que son convertidos en datos, en una computadora, que llegan al dispositivo de la médula y que se convierten en movimiento.
Así, el paciente tiene control total sobre la estimulación y puede “detenerse, caminar y subir escaleras”.

El acompañamiento de la rehabilitación física
Pero la solución no es solo implantar los dispositivos y listo. El estudio muestra que, después de 40 sesiones de rehabilitación y utilizando el sistema cerebro-médula, el hombre pudo recuperar la capacidad de mover voluntariamente las piernas y pies.
Entonces, es necesario tener sesiones de entrenamiento para lograr recuperar el movimiento.
El paciente, actualmente, camina con ayuda de un andador y de su dispositivo, que todavía es bastante voluminoso, pues necesita unos auriculares para enviar sus órdenes mediante ondas y un dispositivo portátil que debe decodificarlas para la médula. Pero se espera que, pronto, se pueda hacer más pequeño y cómodo para quienes lo necesiten para volver a caminar.
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