Por Gonzalo ValdiviaCómo se hizo Las Catadoras, la película sobre las mujeres que probaban la comida de Hitler
El cineasta italiano Silvio Soldini dirige el filme sobre las mujeres que debían comer antes que el Führer en la Alemania nazi. En diálogo con Culto, habla sobre cómo adaptó la novela en la que se basa y la cercanía entre el largometraje y los acontecimientos que remecen al mundo actual. “Se encamina una vez más hacia la violencia y la guerra, como sucedía a inicios del siglo pasado. Aunque todos pensábamos que ya habíamos superado esa etapa”, apunta.

El director italiano Silvio Soldini nunca había filmado una película de época. Tampoco habla alemán con fluidez. Esos factores eran un obstáculo al momento de considerar llevar al cine la novela La catadora, de Rosella Postorino.
Si superó todas sus dudas fue por el enorme interés que le generó la historia real en la que se basa el libro, el caso de una joven que en 1943 es enviada a la Guarida del Lobo, el cuartel general de Hitler emplazado en medio del bosque, donde se une a un grupo de mujeres que deben comer tres veces al día antes de que lo haga el Führer.

Postorino escuchó esa historia a partir del testimonio de Margot Wölk, la última de las sobrevivientes de ese grupo, y Soldini ahora se encarga de convertir esa novela en un largometraje llamado Las catadoras, que debuta este jueves 16 en cines chilenos.
“Estaba el personaje de Rosa, la protagonista, esta joven que me gustó mucho, y estaba la oportunidad de contar la historia de la guerra por una vez a través de mujeres y no de hombres. Normalmente, al final de una guerra, vemos a los hombres que la libran; aquí vemos a las mujeres que la sufrieron”, explica en entrevista con Culto.
“Al final acepté hacer esta película, pero intenté que fuera lo más fiel posible a la realidad, empezando por el hecho de que las protagonistas tenían que ser alemanas, no italianas”, enfatiza.
La actriz Elisa Schlott interpreta a Rosa Sauer, el personaje principal dentro de un grupo de siete mujeres que deben asistir diariamente a probar las comidas de Hitler. Ella encarna el sufrimiento de una chica que regresa a la granja de sus suegros huyendo de los bombardeos de Berlín, que añora volver a ver a su marido y que se encuentra atrapada en una situación de la que no puede escapar.

Soldini piensa que el mayor desafío del proyecto no residió en que no manejara el alemán, sino que el libro está narrado en primera persona. Si bien conservó a Rosa como protagonista, desde la puesta en escena intentó que el relato fuera coral. “Siempre he intentado mantener a este grupo de mujeres como protagonistas de alguna manera. Quizás ahí radica la diferencia, lo especial de esta película”, señala.
También le otorga un valor especial que el director optó por evitar mostrar el conflicto bélico propiamente tal. Omitiendo ese tipo de escenas, el horror de la guerra se percibe en las expresiones de las mujeres lideradas por Rosa y en el peligro que acecha a los personajes dentro y fuera de la Guarida del Lobo.
“Siempre tuve presente que en cada escena debía haber una constante sensación de violencia”, define.
Aunque se apegó al material que tenía entre manos, la cinta no es una producción histórica, sino que “cuenta un fragmento de la historia”, advierte. Desde su perspectiva, los acontecimientos que vive el mundo salpicaron esa definición.
“Creo que si no supiéramos nada sobre el nazismo y lo que sucedió en aquel entonces, esto casi podría ser una película distópica. Eso fue lo que me dijo Rossella Postorino, la escritora. Cuando vio la película por primera vez, dijo: sabes, casi podría ser una película distópica. Y lamentablemente, tiene razón. Porque, por desgracia, el mundo se encamina una vez más hacia la violencia y la guerra, como sucedía a inicios del siglo pasado. Aunque todos pensábamos que ya habíamos superado esa etapa”.
“No el mundo entero”, indica luego de una pausa. Y añade: “Por desgracia, el mundo empeoró entre que empecé a escribir el guión y la película se estrenó. Lamentablemente, lo que sucedía en el mundo se acercó un poco más a lo que la película retrata, muy rápidamente”.

Tras un recorrido en que ha podido ver cómo ha reaccionado el público europeo, el filme llega a cines nacionales, donde espera que conquiste a los espectadores.
“Me gustaría que las emociones, que creo que son muchas, logren perdurar. Y que luego se convierten en reflexiones, porque es una película que de alguna manera reflexiona sobre nuestra realidad”, cierra.
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