Tras la cámara: Netflix insiste en las series creadas por mujeres

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Glow es el más reciente triunfo de una serie creada por mujeres.


Se suele apuntar a que la televisión ha hecho más que el cine en lo que respecta a darles espacio a las mujeres en la pantalla con papeles realistas y sin estereotipos, en una industria generalmente dominada por el punto de vista masculino. El problema es que detrás de cámaras la realidad es otra. Durante la pasada temporada en la televisión norteamericana (nuestro cable), el 80% de los nombres a cargos de las distintas series emitidas fueron hombres y blancos.

Pero esa cifra corresponde a la televisión lineal. A través del mundo del streaming, las mujeres han encontrado un espacio para no sólo poner a personajes femeninos como protagonistas, sino para además ser las encargadas de contar sus historias a través de la dirección, los guiones, la producción y más.

En Netflix, parte del imperio que han creado en los últimos cinco años se sostiene gracias a Jenji Kohan, creadora de Orange is the new black, serie que junto a House of cards han sido las piedras angulares de la realidad actual de la compañía. Desde que la producción de series originales de Netflix como la conocemos debutó en 2013, casi la mitad de las series estrenadas en la plataforma han sido creadas o co-creadas por mujeres -que incluyen elogiadas producciones como Unbreakable Kimmy Schmidt y Jessica Jones-, a lo que se suman mujeres en diversos cargos creativos en cada historia. "La mitad de la población son mujeres y también cerca de la mitad de nuestros suscriptores son mujeres. Entonces sentimos que ellas se tenían que sentir representadas y desde nuestro punto de vista, nuestra programación tenía que reflejar esa realidad", explica Cindy Holland, vicepresidenta de contenido original de Netflix -y uno de los nombres más importantes en la industria televisiva moderna-.

Según explica Holland, la decisión de reservar siempre un espacio a creativas femeninas en las producciones de Netflix "es tanto consciente como inconsciente. A veces llega una realizadora con un proyecto que es importante para ella, y que sucede ser centrado en el mundo femenino, y eso a veces lleva a que más mujeres se sumen. Nos pasó por ejemplo con Orange is the new black, que cuando empezamos a pre-producirla, muchas creativas y técnicas mujeres se enteraron y quisieron ser parte porque se sentían identificadas. Se crea un círculo virtuoso donde más mujeres comienzan a involucrarse en estos proyectos", dice, agregando: "Generas un ambiente en donde las mejores creativas de la industria, desde actrices hasta directoras, guionistas y creadoras quieren tener proyectos en Netflix porque saben que podemos entregarles espacio".

Sororidad diversa

Los más recientes esfuerzos de la compañía de streaming por ampliar su catálogo de la mano de realizadoras fueron estrenados el pasado mes: Gypsy, protagonizada por Naomi Watts y creada por la debutante Lisa Rubin, y GLOW, protagonizada por Alison Brie, y creada por Liz Flahive y Carly Mensch, además de ser producida por la misma Jenji Kohan. "Es una suerte de extensión de la experiencia de Orange..., porque Jenji tenía ganas de producir otra serie y así terminó conociendo a las creadoras de GLOW", cuenta Holland.

Si bien las dos producciones de junio fueron estrenadas con recibimiento dispar -Gypsy ha recibido duras críticas mientras GLOW parece sólo acumular elogios-, mantienen lo que ya es la tendencia de la plataforma: no sólo dar espacio a historias de mujeres, sino además presentarlas a través de distintos géneros y matices, protagonizada por actrices de distintos estilos y razas.

Si Gypsy es un drama psicosexual, GLOW es una historia de resiliencia femenina en el marco de una comedia ochentera centrada en el mundo de la lucha libre. "Nuestras creativas han generado cosas realmente únicas. Jessica Jones -de Melissa Rosenberg- es una interpretación asombrosa del empoderamiento femenino presentado como una historia de superhéroes y terminó llegando a una audiencia mucho más allá de los fanáticos de las historietas. Y Unbreakable Kimmy Schmidt de Tina Fey no es sólo una historia sobre supervivencia sino también sobre el poder de la amistad, que es algo que es importante en el mundo de hoy".

Si bien Netflix no da cifras de audiencia, Holland asegura que el público es relativamente equiparado a nivel de género, sin importar si la historia tiene un punto de vista femenino o masculino.

"Lo importante del mundo de mujeres de GLOW es que un grupo de personajes que están luchando por entender quiénes son y su lugar en el mundo. Yo misma todavía me identifico con esas ideas. Creo que hoy la gente está buscando mayor sentido de comunidad, una mayor empatía y apoyo", concluye.

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