Los mundos de Alfonso Alcalde: su voluminoso legado inédito

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Alfonso Alcalde en toda su dimensión: mostrando uno de sus collage, en una foto que ahora es de la Biblioteca Nacional.

Los hijos del autor de El panorama ante nosotros, quien se suicidó en 1992, entregaron al Archivo del Escritor de la Biblioteca Nacional su herencia artística, que ya fue catalogada y será digitalizada. Hay libros que no editó, dibujos, collages, obras de teatro y guiones para la televisión, donde destaca su labor en Sábado Gigante.



La carta va dirigida a una amiga. "Volví a mi refugio marítimo. Para variar fracasaron algunos proyectos, pero no por eso vamos a entregar las herramientas", le escribe Alfonso Alcalde, en una misiva sin fecha, pero que debe estar cerca de los últimos años de su vida. El poeta y escritor se suicidó el 5 de mayo de 1992, en Tomé, a los 70 años.

Aquejado de glaucoma, le comenta a su amiga, Dalma: "Unos amigos están tramitando mi 'jubilación', porque tengo más de 65 años y no tengo imposiciones...". Luego le informa de su vista y agrega en tono de broma: "Mis ojos se parecen ahora a los de Elizabeth Taylor entre violácios y azules...", dice el autor de El panorama ante nosotros.

La misiva, mucho más extensa, ahora es parte del Archivo del Escritor de la Biblioteca Nacional, y corresponde al legado donado hace un mes por los hijos del autor, quien dedicó su trabajo creativo a la literatura, el periodismo, la radio, el teatro y la televisión. El material se conservará en el mismo espacio donde descansan los originales, entre otros, de obras de Gabriela Mistral, Joaquín Edwards Bello y Vicente Huidobro.

"Hizo muchas cosas hasta antes de morir. Trabajó hasta el final. A pesar de que estaba perdiendo la vista", comenta Claudia Tapia, jefa del Archivo del Escritor, quien recibió el material donado por Hilario Alcalde, uno de los siete hijos del narrador, quien publicó más de 30 libros, entre poesía, cuentos, reportajes y una novela.

El archivo de seis cajas ya fue catalogado y durante este año será digitalizado. Además, la idea es publicar un libro con una selección de material inédito por Ediciones Biblioteca Nacional, en 2019. En esas cajas hay desde adaptaciones de canciones de Jacques Brel, escritos biográficos sobre Pablo Neruda, para el volumen Redescubrimiento de Neruda (1987), hasta títulos que estaban listos para imprenta. Por ejemplo, el poemario Déjame enamorarme contigo, fechado en 1990, que incluye a mano el número de registro de propiedad intelectual. Uno año después preparó los relatos Se llama Sacristía de los ángeles eróticos.

"Alfonso Alcalde hizo también mucho teatro, pero no imprimía los textos en formato libro. Hay variaciones de sus cuentos, por ejemplo, que hizo para el teatro. Era inmensa la capacidad de transformación de su trabajo", señala Claudia Tapia y recuerda dos versiones que se encuentran en el archivo de la obra La consagración de la pobreza, una montada por el director Andrés Pérez, en 1996.

Magia renovada

En el archivo asoma un carnet de Alfonso Alcalde de una participación en la Feria del Hogar de 1985, donde dice "Expositor: Bruguera", nombre de la editorial española que representaba.

Hay delicados dibujos a lápiz pasta realizados por él. Uno es un paisaje y lleva escrito: "Tomé del pasado". Un cartel de una exposición itinerante de collage llamada En la galaxia con olor a mar exhibida en Tomé y Concepción. Hay obras y un cartel que señala: "El collage es una sorpresa renovada por la magia que se esconde en las manos".

Nacido en Punta Arenas en 1921, Alcalde fue un errante creador por elección y por fuerza mayor. A los 17 años abandonó el hogar. Fue ayudante de carpintero en las minas de estaño de Potosí (Bolivia), panadero en Buenos Aires, vendedor de funerarias en Venezuela y traficante de caballos en Matto Grosso, en Brasil. "Fui también pescador y vagabundo libre y total en los trenes que siempre partían al norte por el continente americano", apuntó Alcalde en Breve autoalabanza biográfica (1991).

En el país dirigió la colección Nosotros los Chilenos de editorial Quimantú. Fue guionista de Canal 13 y montó proyectos como la obra de teatro Paraíso para uno que, según un afiche que está en el archivo donado, fue exhibida en el Teatro UC, en 1971, con dirección de Eugenio Dittborn, actuaciones de Héctor Noguera, Ana Reeves, Jaime Vadell y música de Luis Advis. Luego vino el Golpe de Estado de 1973. Junto con su mujer Ceidy Utichinsky partió al exilio, primero en Rumania, luego en Israel y España.

"El hizo su propio curriculum crítico, donde colocaba sus publicaciones. Desde 1963 hasta 1973 es alta su producción y es evidente como disminuye o desaparece con el Golpe de Estado. Fue fuerte para él. Luego se dedicó a sobrevivir", comenta la jefa del Archivo del Escritor. Es en los años 80 cuando aparece su obra más diversa.

De regreso en Chile, en 1979, escribió para revistas y televisión. Principalmente guiones para Sábado Gigante, conducido por Mario Kreutzberger, de quien escribió la "telebiografía", Don Francisco ¿Quién soy?.

En el programa emblema de esos años, Alcalde desplegó toda su creatividad. "Los autos: cómo han cambiado algunas vidas. Gana el vecino, el barrio. Una pequeña luz en medio de las asperezas de la vida", apunta en un papel de fax con destino a Miami. Después otra nota: "Los fumadores. Las campañas. Los ex gordos. Todos los oficios pero vistos desde adentro no como una curiosidad extraña".

Entre las carpetas, asoma un grueso volumen anillado titulado Ladeco. Lo más probable es que fue contactado por la aerolínea. En sus páginas desarrolla la historia de la aeronáutica comercial, hay dibujos, bibliografía y una serie de testimonios de viajeros.

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