Philippe Sands: "El caso Pinochet fue un juicio revolucionario; cambió el mundo"

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Philippe Sands. Crédito: Antonio Zazueta.

El autor y jurista que participó en el juicio al ex gobernante en Londres estará en la Cátedra en homenaje a Roberto Bolaño (UDP) mañana 2 de octubre. En Calle Este-Oeste reconstruye su historia familiar y la une con la vida de dos teóricos del Derecho Internacional y dos jefes del nazismo.


En los juicios de Nuremberg de 1945 por primera vez fueron juzgados jerarcas nacionales (en este caso, nazis) ante una corte internacional. Y por primera vez fueron usados los conceptos de "crímenes contra la humanidad" y "genocidio", acuñados, respectivamente, por dos importantes juristas: Hersch Lauterpacht y Raphael Lemkin.

Profesor en el University College de Londres, Philippe Sands (1960) es un destacado estudioso del tema y uno de los más reputados abogados europeos de derechos humanos; intervino en procesos significativos como la guerra en Bosnia, la invasión de Irak, el genocidio en Ruanda y la detención de Pinochet en Londres. En el libro Justice for Crimes Against Humanity (2003), editado por Sands y Mark Lattimer, sostiene que el de Pinochet es uno de los casos de derechos humanos más importantes desde Nuremberg.

Invitado a la ciudad de Lviv (actual Ucrania), Sands por casualidad descubrió que tanto los juristas Lauterpacht como Lemkin provenían de ese lugar, que era la ciudad de su abuelo (pudieron vivir cerca: es la Calle Este-Oeste del título). También descubrió que pasó por Lviv un jefe nazi, el "carnicero de Polonia", Hans Frank, juzgado en Nuremberg. En otro libro citó al poeta Adam Zagajewski, para quien Lviv "está en todas partes". En este Sands investiga y recupera su historia familiar, y la entrelaza con la de los dos juristas y con la de dos criminales del régimen nazi: Frank y Otto von Wächter. Unos y otros escuchaban a Bach.

En Calle Este-Oeste todos los caminos conducen no a Roma sino a Lviv con historias que se cruzan. ¿Todo fue casualidad?

Fue realmente por azar. En la primavera de 2010 estuve inmerso en mi mundo, clases en la universidad, artículos académicos, casos en La Haya. Llegó una invitación de Ucrania, un correo electrónico de la facultad de derecho de la universidad en una ciudad llamada Lemberg durante el imperio austrohúngaro, hasta 1918, luego Lwów durante los años polacos hasta 1939, luego Lviv después de 1945. ¿Le gustaría visitarla y dar una conferencia pública acerca de su trabajo sobre "crímenes contra la humanidad" y "genocidio", acerca de sus casos y su labor académica y el juicio de Nuremberg y sus consecuencias para nuestro mundo moderno? Más tarde supe que la invitación llegó debido a algunos casos en los que estuve involucrado, uno, por supuesto, fue en los tribunales de Londres respecto del senador Pinochet.

¿Tiene razón Zagajewski: Lviv "está en todas partes"?

Uno de los aspectos más llamativos desde que se publicó el libro es que, literalmente, en cada evento, en muchos países del mundo, alguien se me acercará y me dirá ... "Mi madre nació en Lviv" , o "Mi abuelo vino de Lviv" o "Lviv fue mi ciudad natal".

No tiene nada que ver con la ciudad el otro jefe nazi que estudia: Otto von Wächter. ¿Es cierto que escribirá sobre él?

Es verdad. El libro se llama The Ratline, se publicará en abril de 2020 en inglés y en octubre de 2020 en español. Es una historia sobre amor y negación, nazis y espías, y una pareja llamada Charlotte y Otto Wächter. Sigue sus vidas, culminando en su esfuerzo por dejar Europa hacia Sudamérica en el verano de 1949, cuando muere en circunstancias misteriosas en un hospital del Vaticano. Incluso puedo compartir otro secreto: será una trilogía, y el tercer libro tiene lugar en Chile porque, sorprendentemente, uno de sus camaradas en Roma en 1949 terminó en Santiago, donde se dice que trabajó para la DINA.

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Calle Este-Oeste

Philippe Sands

Anagrama, 2017, 602 pp., $23.000[/caption]

Calle Este-Oeste es en parte una memoria familiar. Sus abuelos eran bastante reservados sobre su vida…

Al igual que muchas personas en el mundo que han pasado por un momento terrible, por ambos lados de la historia, el silencio era protector, de sí mismos y de los que los siguieron. Habrá muchas personas en Chile que entiendan el legado del trauma y el lugar del silencio, como perpetrador o víctima. El silencio cruza generaciones. Abro el libro con una cita de un psicoanalista: "Lo que atormenta no son los muertos, sino los vacíos que dejan en nuestro interior los secretos de otros" (Nicolas Abraham). Esto es el corazón del libro, algo que mucha gente en Chile entenderá, algo con lo que Roberto Bolaño se conectó.

También reconstruye las "vidas paralelas" de los juristas Lauterpacht y Lemkin, que tienen tantas similitudes como diferencias...

Sin duda. Curiosamente, a pesar de sus orígenes, intereses y travesías comunes, y el hecho de que he podido ubicarlos en la misma ciudad el mismo día, aunque no en Nuremberg o en la Sala 600 —donde se eludieron por sólo un día—, parece que Lauterpacht y Lemkin nunca realmente se conocieron.

Como límites a la soberanía estatal, los conceptos "crímenes contra la humanidad" y "genocidio", ¿son igualmente importantes?

Lauterpacht creía que deberíamos concentrarnos en la protección del individuo, y seguramente argumentaría, incluso hoy, que la invención de Lemkin del concepto de "genocidio" ha sido prácticamente inútil y políticamente peligrosa, que tenderá a reemplazar la tiranía del Estado con la tiranía del grupo. En cierto modo, mi propia experiencia práctica concuerda con ese punto de vista, habiendo observado que al enfocarnos en la protección de un grupo contra otro hay una tendencia a reforzar el sentido de "ellos" y "nosotros", para amplificar el poder de identidad y asociación de grupo, reforzando la sensación de victimización del grupo atacado y el odio hacia los perpetradores como una masa. Pero también entiendo lo que Lemkin estaba tratando de hacer. Seguramente tenía razón al reconocer una realidad, que en la mayoría de los casos (si no todos) las atrocidades masivas están dirigidas no contra individuos sino contra aquellos que resultan ser miembros de un grupo. Lemkin diría, y es un argumento poderoso, que la ley debe reflejar esa realidad, que también debe reconocer y dar legitimidad a ese sentimiento que todos tenemos, de asociación con uno o más grupos.

Usted parece muy cauteloso con el uso de "genocidio".

Lo que me preocupa es la jerarquía, una que coloca el "genocidio" en la cima de la lista de horrores. Se llama a algo genocidio y estará en la página 1 de nuestros diarios, se le llama "crimen contra la humanidad" y sólo estará en la página 13. Ese es el poder de la palabra inventada por Rafael Lemkin, de nuestra asociación con el grupo.

¿Cuán importantes fueron los juicios de Nuremberg para el nacimiento del derecho internacional criminal?

Fue un momento catalítico, uno que dio viento a las velas de la idea de los derechos humanos.

Al respecto, en otro libro dice que el caso Pinochet es uno de los más importantes desde Nuremberg…

Pocos meses después de que el "genocidio" y los "crímenes contra la humanidad" se inscribieran en el Estatuto de la Corte Penal Internacional, el senador Pinochet fue arrestado en Londres, acusado de "genocidio" y "crímenes de lesa humanidad" presentados en su contra por un juez español. La Cámara de los Lores dictaminó que, incluso como ex presidente de Chile, él no tenía derecho a reclamar inmunidad ante los tribunales ingleses. Esto era novedoso, un juicio revolucionario. Cambió el mundo.

¿Le gusta la Pasión según san Mateo, de Bach?

Me gusta. La escucho, o una parte de ella al menos, una vez a la semana. Por lo general, el aria "Erbarme Dich, mein gott"; Ten piedad, Dios mío, ten piedad de mí.

¿Cree en el ideal del cosmopolitismo?

Sí. Soy ciudadano del mundo, así como un europeo que resulta ser francés y británico.

¿Es ahora un buen o mal momento para este ideal?

-Bueno, hay resurgimientos del nacionalismo y ciertos caminos xenófobos. Como señalé en un artículo, el Brexit o Trump seguramente reflejan una tendencia más amplia, abrazando las políticas de la identidad y del miedo; un rechazo a la globalización y una nueva decodificación del arreglo posterior a la segunda guerra mundial; un movimiento hacia las murallas y contra la apertura.

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